Tensión espejo: euforia libertaria y desazón peronista en una noche decisiva
Mientras en el Hotel Libertador crecía el optimismo por los números internos de La Libertad Avanza, en La Plata el peronismo optaba por la prudencia y apostaba a la foto de unidad bonaerense
En una noche de recuento y expectativas cruzadas, el clima político se partía en dos: mientras en el Hotel Libertador el oficialismo libertario celebraba con sonrisas los primeros números que lo daban arriba a nivel nacional, en La Plata el peronismo optaba por la prudencia y apostaba a una imagen de unidad, convencido de que la elección bonaerense volvería a ser su refugio.
Dos búnkers, dos climasEn el centro porteño, el Hotel Libertador se convirtió otra vez en el escenario del oficialismo libertario. Javier Milei llegó pasadas las 19 tras pasar el día en Olivos. Lo esperaban su hermana Karina, Martín Menem, Sebastián Pareja, Pilar Ramírez y, poco después, Patricia Bullrich.
El boca de urna que circuló por esas horas alimentó la euforia: La Libertad Avanza se veía arriba por unos cinco puntos a nivel nacional. Algunos entusiastas proyectaban un 40%, una marca impensada semanas atrás. En los pasillos del hotel se multiplicaron los abrazos y los brindis discretos.
“Ahora ya demostramos que la gente nos apoya”, soltó un funcionario entre sonrisas. Según los cálculos internos, el oficialismo habría ganado en catorce provincias —siete con renovación de senadores— y lograba así reforzar su bloque en la Cámara alta.
En Mendoza, el candidato Luis Petri aparecía con la mitad de los votos, mientras en Córdoba los armadores locales hablaban de una “gran elección” de Gonzalo Roca. También llegaban reportes alentadores desde Santa Fe y Buenos Aires, donde el PRO buscaba achicar la brecha de septiembre.
Aun en medio de la euforia, el equipo de Milei seguía pendiente de los cambios en el gabinete. La salida de Gerardo Werthein ya había precipitado la designación de Pablo Quirno en Cancillería y no se descartaban movimientos en Seguridad, Defensa y la Jefatura de Gabinete.
Prudencia en La PlataA menos de sesenta kilómetros, el peronismo vivía otra escena. En el Hotel Grand Brizzo de La Plata, el búnker de Fuerza Patria apostaba a la cautela. Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa se preparaban para compartir escenario, junto al candidato Jorge Taiana.
El objetivo era claro: repetir el triunfo de septiembre y sostener la imagen de unidad. “Estamos tranquilos, expectantes, con buenos números que van pasando”, dijo Cristina Álvarez Rodríguez, una de las primeras voceras de la noche.
Alexis Guerrera, del Frente Renovador, afirmó que “el pueblo bonaerense no acompaña con ese énfasis aquel resultado” que había impulsado a Milei. Desde el kirchnerismo, Carlos Castagneto sumó que “los primeros indicios de los 135 distritos nos dan una expectativa muy importante”.
El dato duro lo aportaban las mesas testigo: una participación del 66 %. En el comando bonaerense reconocían, poco a poco, que no habían sostenido la victoria y multiplicar los distritos azules.
Expectativas cruzadasMientras el oficialismo nacional festejaba anticipadamente con sonrisas y pronósticos de mayoría legislativa, en La Plata los referentes del PJ se preparaban para resistir el envión libertario y mostrar cohesión.
El contraste era evidente: arriba del escenario del Libertador, la sensación de haber consolidado el poder; en el Grand Brizzo, la certeza de que cada voto contaba para mantener el bastión bonaerense.
La noche seguía abierta, pero los ánimos ya marcaban dos postales opuestas de un mismo domingo electoral.