PARIDAD EN LA MACRO

Un año de Milei: una vez más, la variable de ajuste es el salario

El hecho de que las personas compren menos que el año pasado en los supermercados puede deberse a que los precios aumentan mucho más rápido de lo que mejoran los salarios.

Está terminando el año y es esperable hacer algún tipo de balance sobre los números de la economía. Tal como se esperaba, el 2024 fue un año de recesión, suba de precios y caída tanto de la actividad como del salario.

Respecto de la actividad económica, los últimos datos disponibles del EMAE nos dicen que en septiembre se registró una caída interanual del 3,3% y de 0,3% frente a agosto. Dentro de los segmentos que evidenciaron una mayor contracción interanual se encuentran pesca (25,2%), construcción (16,6%), comercio (8,3%) e industria (6,2%). Lo que es realmente preocupante es que once de dieciséis sectores registraron caídas de actividad que se tradujeron en pérdidas de puestos de trabajo.

Entre los pocos rubros que registraron un aumento en su actividad se destacan explotación de minas y canteras (7,6%) y agricultura y ganadería (3,1%), sectores caracterizados por sus bajos salarios y sus elevadas tasas de informalidad.

La contracción en el comercio se puede ver en la Encuesta Nacional de Centros de Compra correspondiente a septiembre, donde se constató una caída interanual de 3,4% en los shoppings del Gran Buenos Aires. Si bien una compra en un shopping puede verse como un gusto que se da la clase media, lo que resulta alarmante son los resultados de la Encuesta de Supermercados.

Las ventas a precios constantes en los supermercados se redujeron un 12,8% con respecto a septiembre del año pasado. Estas caídas interanuales se vienen observando desde noviembre de 2023, tocando su máximo en abril de este año (17,6%). Si analizamos las variaciones intermensuales se podría observar una muy leve recuperación en las ventas, ya que tanto en agosto como en septiembre se registraron aumentos de 0,2% y 0,5%, respectivamente.

 

Salarios en caída

Ahora bien, el hecho de que las personas compren menos que el año pasado en los supermercados puede deberse a que los precios aumentan mucho más rápido de lo que mejoran los salarios.

También puede darse el caso que las personas tengan menos ingreso disponible para hacer sus compras debido al aumento de las tarifas, de los alquileres y de las prepagas. En septiembre, los precios acusaron una suba intermensua del 3,5%, una suba interanual del 209% y un acumulado de 101,6% para lo que va del año.

Si el mismo análisis lo hacemos sobre los salarios podemos ver que en lo que va del 2024 aumentaron un 119,2% en líneas generales, siendo las personas que trabajan en el sector público las más perjudicadas, ya que su ingresos aumentados tan solo un 101,1%.

Si bien es verdad que el salario del sector privado aumentó más que los precios en lo que va del año, hay que tener en cuenta que muy pocos sectores se pudieron recuperar de la devaluación de diciembre, ya que si analizamos la evolución de los salarios de manera interanual (de octubre de 2023 a septiembre de 2024) podemos apreciar que subieron un 181,9% para el nivel general, mientras que los precios se incrementaron un 209%.

Pero la situación es más grave en el caso de las personas que se desempeñan en el sector público, ya que el salario a nivel interanual registró una suba del 149,7%.

Salario mínimo vital y móvil

Un guarismo que exhibió una brutal caída a lo largo del año fue el salario mínimo vital y móvil, que registró una pérdida de poder adquisitivo como consecuencia de la devaluación dispuesta ni bien asumió el Gobierno. Para octubre, el salario mínimo se ubicó en $271.571, reflejando una caída de 28,4% en términos reales según datos de CIFRA-CTA.

Otro punto a analizar son los puestos de trabajo que se perdieron en lo que va de 2024. Según un informe de CEPA, si comparamos la cantidad de empleadores que presentaron datos ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) entre noviembre de 2023 y agosto de este año se puede apreciar una reducción de 2,4%, lo que implica 12.322 empresas menos, aunque debe reconocerse que entre julio y agosto se vio un crecimiento de 550 empresas que no llega a compensar la caída.

Los sectores más afectados fueron construcción (6,6%), servicios de transporte (5,3%) y servicios artísticos (5,3%). En línea con lo anterior, la cantidad de personas que trabajan de manera registrada se redujo un 2,65% tras la pérdida de 261.017 puestos. Nuevamente, los sectores más afectados fueron construcción (18,6%) y servicios de transporte (10%).

Si bien puede ser que el salario privado registrado se haya recuperado (aunque no logre compensar la pérdida de diciembre de 2023) en estos últimos meses , hay que tener en cuenta que, con fenómenos como la uberización del empleo, la elevada tasa de empleo no registrado y los salarios estatales cada vez más a la baja, los trabajadores del sector privado registrado representan una porción muy pequeña de la sociedad. Además, con el cierre de empresas explicado anteriormente y con una tasa de desempleo que no para de subir queda demostrado que, una vez más, la variable que ancló la inflación en el umbral del 3% mensual fue el salario y posteriormente el consumo, incluso de bienes de primera necesidad.

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