Un incendio forestal sin precedentes arrasa un bosque nativo y amenaza a un pequeño pueblo
El clima es el mayor enemigo: el viento propagó las llamas y el calor suma preocupación. Hay 50 viviendas arrasadas y unas 200 familias evacuadas
Epuyén, una pequeña localidad en el noroeste de Chubut, vive horas de desesperación por un incendio forestal que arrasó más de 2.000 hectáreas de bosque nativo y afectó gravemente a su comunidad. Las llamas alcanzaron alrededor de 50 viviendas, dejaron sin luz ni comunicación a gran parte de la región y forzaron la evacuación de unas 200 familias. “Esto es un desastre, ver el pueblo así es desgarrador”, lamentó el intendente José Contreras.
El clima es el mayor enemigo y podría ser el mejor aliado si se presentara un cambio climático favorable, como una lluvia inesperada, que ayude a combatir las llamas. Por ahora, con vientos persistentes y un verano caluroso, la amenaza no termina. “Es vital que todos tomen conciencia y eviten encender fuego en estos días”, advirtió el gobernador Ignacio Torres. Mientras tanto, Epuyén se aferra a la esperanza y la solidaridad para superar esta tragedia.
Causas del fuego y primeros impactosEl incendio comenzó el miércoles cerca del mediodía en la zona de La Rinconada, entre el Lago Epuyén y la Escuela N° 9. Las fuertes ráfagas de viento, que alcanzaron los 70 km/h, propagaron el fuego a una velocidad alarmante. Rodrigo Galmes, director del Servicio Provincial de Manejo del Fuego, calificó la situación como “crítica” debido a las condiciones climáticas adversas.
Según el jefe comunal, “el fuego avanzó desde la región forestal hasta la Ruta 40”, dejando incomunicados a varios sectores. “Aún no sabemos qué originó este desastre, pero ya hay peritajes en curso”, indicó Contreras.
Testimonios desgarradoresSergio Ortega, un vecino de 50 años y padre de cinco hijos, relató el drama de perder su hogar y su taller. “Recuerdos de toda una vida se quemaron. No nos quedó nada. Estoy destruido, pero tenemos que tratar de empezar de nuevo”, dijo entre lágrimas.
Mientras tanto, más de 60 personas se refugiaron en el Gimnasio Municipal, que funciona como centro de evacuados. “Trajeron alimentos y colchones, pero muchos todavía necesitan ayuda para lo básico”, informó un voluntario local.
Operativo contra el fuegoTorres sobrevoló la zona y destacó el trabajo de los más de 270 brigadistas y civiles que combaten el fuego. “La prioridad es contener a las familias afectadas y evitar que las llamas crucen nuevos límites. Hay zonas urbanas donde ya está controlado, pero el fuego sigue activo”, aseguró.
Tres aviones hidrantes, un helicóptero y maquinaria pesada fueron desplegados para contener las llamas. Sin embargo, las tareas se complican por la topografía montañosa y la falta de lluvias. “Solo una lluvia milagrosa podría ayudarnos”, confesó Contreras.
Ayuda y solidaridadLa tragedia despertó una ola de solidaridad. Municipios vecinos enviaron camiones hidrantes, provisiones y brigadistas adicionales. En El Bolsón y Cholila, los cuarteles de bomberos voluntarios lanzaron colectas para reunir agua, alimentos y medicamentos para los afectados.
La emergencia también impactó a los animales: un puesto veterinario se habilitó en el Auditorio de Cultura para atender a las mascotas heridas. Además, los productores locales pueden solicitar ayuda para sus animales de granja.
Un futuro inciertoEl incendio también destruyó la Escuela de Oficios de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, privando a la comunidad de un espacio clave para su desarrollo. “Era un lugar donde aprendían oficios y ahora no queda nada. Es un golpe muy duro”, expresó un docente.
Aunque las autoridades trabajan para censar a los damnificados y coordinar la asistencia, la reconstrucción será un desafío monumental. “Epuyén es un pueblo chico, de 3.000 habitantes. Nunca habíamos enfrentado algo así”, subrayó el intendente.