Una grabación de Miles Davis con sello argentino
Las reediciones, restauraciones de clásicos o apariciones de inéditos de grandes artistas pueden deparar sorpresas, algunas favorables y otras olvidables. En los últimos años leyendas del jazz fueron objeto de recuperaciones sonoras, que trajeron al presente shows que se creían perdidos o de los que no se conocían registros. Monk, Miles Davis, Bill Evans, Chet Baker o Dexter Gordon fueron algunos de los músicos que se sometieron a las nuevas escuchas, a partir de productores o sellos que se aplicaron al rescate de shows o grabaciones en estudio.
Hay un sofisticado sello argentino que debe anotarse entre esos especialistas en recuperaciones sonoras. Se trata de Lantower Records, dirigido por Roberto Sarfati, que tiene en su catálogo un amplio abanico de producciones de artistas que sobrevuelan diversos géneros, desde Piazzolla hasta Miles Davis, pasando por Keith Jarrett, Ella Fitzgerald o Gerry Mulligan.
En su declaración de principios Lantower sostiene que el límite en materia de restauración sonora es la integridad de la música. "Una grabación de 1930 es una grabación de 1930. Puede hacerse mucho con ella. Es posible recuperar sonidos que los equipamientos de esa época no permitían escuchar. Puede conseguirse una claridad de planos y de timbres inédita y los programas virtuales más modernos permiten recuperar armónicos y una tridimensionalidad del sonido antes impensable. Lo que no es posible ni deseable es convertirla en una grabación actual. Como en las cirugías estéticas mal hechas, el costo de querer borrar lo imborrable es lo monstruoso", afirman en el sello.
Recientemente Lantower lanzó el tercer disco de un grupo de Miles Davis -anteriormente hubo dos volúmenes de sus presentaciones en el Olympia de París-, en este caso es el quinteto en vivo en el Konserthuset de Estocolmo en 1960.
Son dos presentaciones, una en marzo con John Coltrane en saxo y otra en octubre, esta vez con Sonny Stitt. En el caso de Coltrane, se trata de un show que fue parte de la última gira europea que ambos compartieron, recorrido que selló la separación de estos dos colosos del jazz y la apertura de Coltrane a búsquedas más desafiantes. De hecho, en el disco se puede apreciar el vanguardismo de los solos, que en algunos casos desataron silbidos entre parte del público, acaso no preparado aún para el estilo que sobrevendría en el jazz de los años venideros. Algo similar había ocurrido en París.
El grupo de Miles se completó en esa gira con Wynton Kelly en piano, Paul Chambers en bajo y Jimmy Cobb en batería. La aparición de estos nuevos registros que ahora edita Lantower permite viajar a aquella época con altos niveles de fidelidad sonora.