Una swiftie en primera persona
A tan solo horas del primer show de Taylor Swift en la Argentina, no son pocos los nervios y menos aún los recuerdos que nos invaden
"Tengo la sensación de que Taylor Swift va a venir a la Argentina", le dije a una amiga hace un año. Ella creía que era una ilusión, pero para mí era una certeza. No sé si habrá sido el contexto del Mundial, mi recibida, fin de año, o todo junto, pero, aunque todavía The Eras Tour ni siquiera era un rumor, yo presentía que iba a suceder.
Nunca voy a olvidar el día que conseguí la entrada. Era un martes a las 9 AM cuando habilitaron la compra, yo estaba cursando.
Mi celular se estaba cargando en el pasillo de la facultad mientras esperaba en la fila virtual. En mi casa, mi familia tenía en fila otras tres computadoras. Después de horas de temblar de ansiedad, me llamó mi hermano y me avisó que había conseguido la entrada. Me aplaudió y me abrazó todo el curso. Ese día, además, conseguí trabajo: fue un evento canónico.
Después de estar todo el año esperando el momento, recién la semana pasada encontré qué ponerme: un vestido que era de mi mamá, de crepe, color beige, con algunas pocas lentejuelas y volados que combiné con un chaleco tejido del mismo color. “Te veo y me dan ganas de cantar Cardigan”, me dijeron. Con los dos rodetes y mi flequillo, parezco salida del universo de Folklore.
La primera vez que toqué la guitarra fue para sacar Last Kiss a los 9 años, y después Taylor me acompañó cuando me recibí, así como también en mi mal de amores y mis primeros trabajos.
Se puede decir que musicalizó toda mi vida, y el vínculo que se genera, aunque le pasa a todo el mundo, es único para cada persona. ¿Para qué decirlo yo? Hay una canción de Taylor Swift que lo explica: "Me enseñaste un idioma que no puedo hablar con nadie más" (Illicit Affairs).
Por eso, cuando cantemos a los gritos cada canción, vamos a estar pensando en cada momento en que esa letra nos acompañó y cada recuerdo que vamos a seguir generando. Muchos dicen que somos "una secta", pero en realidad es más simple: se siente como ver a una amiga después de mucho tiempo.