Una visita al set de Como agua para chocolate
BAE Negocios tuvo la oportunidad de recorrer las locaciones y entrevistar a los actores y directores de esta tira que toma una obra emblemática y querida para acercarla a nuevas generaciones
Los grillos sorprenden con sus piruetas, tapizan parte del pasto de la bellísima hacienda Las Palomas, ubicada a poco más de dos horas de Ciudad de México, cerca de Tlaxcala, uno de los considerados "pueblos mágicos". En los muros exteriores de las casonas que integran la finca se notan las marcas del tiempo: data del siglo XVIII. Allí, en un entorno natural y arquitectónico impactante, se rodó hace un año la serie Como agua para chocolate, basada en la exitosa novela de Laura Esquivel. BAE Negocios tuvo la posibilidad de visitar el set junto a otros medios de América Latina, presenciar la filmación de dos escenas y participar de entrevistas con actores y directores de esta serie que a partir del 3 de noviembre podrá verse tanto en la plataforma de streaming Max como en el canal HBO.
Actores y realizadores pasan uno por uno por el espacio para entrevistas montado al aire libre en plena finca, junto al palomar, con los cerros lejanos de fondo y algún que otro caballo curioso. Entre una y otra charla, presenciamos la filmación de dos escenas.
Pasión, cocina mexicana, emociones mágicas, hechos históricos y tradiciones se conjugan en un relato que quedó en el corazón de quienes leyeron el libro publicado en 1989 o vieron la película de 1992. La historia de Tita y Pedro, almas gemelas que se ven separadas por las reglas de la época en que transcurre la trama (plena Revolución Mexicana,1910) y por la voz autoritaria de la madre de ella, Mamá Elena, llega ahora a nuevos públicos con esta propuesta que tiene a la actriz Salma Hayek Pinault como productora ejecutiva. Protagonizada por personajes femeninos con mucha fuerza, la serie ofrece la posibilidad también de nuevas capas de lectura a la luz del momento actual.
"Para mí fue muy revelador darme cuenta de que una historia ambientada a principios de 1900 hoy sigue teniendo cosas muy vigentes. Por un lado, es sorprendente de una mala manera: han pasado casi cien años y hay muchos aspectos que no han cambiado. Por otro lado, el opuesto, te encuentras con muchísimas cosas en las que hemos recorrido un camino increíble para encontrarnos con nosotras mismas", señala Ana Lorena Pérez Ríos, directora de Como agua para chocolate junto a Julián de Tavira. Él está al frente de los primeros tres episodios y ella de los siguientes.
Esta primera temporada de la serie tendrá seis capítulos que abarcan una parte bastante generosa del libro. Pero aún queda trecho por delante. "Esperamos que tenga una buena acogida como para que sigamos con la historia en la segunda temporada. Para nosotros, haber accedido a los derechos de este libro fue mágico: ¿quién no quisiera tomar en sus manos una historia que ha cautivado a millones y millones de lectores a través del mundo durante décadas?", plantea Jorge Tijerina, director de Desarrollo de Contenido Guionado de Warner Bros Discovery.
Acción. Bajo una alameda de árboles torcidos por el viento, vemos a una joven Elena en la tarea de recolectar hongos. Hay humo en el aire. Se acerca un personaje masculino con sombrero. Conversan. Es un flashback sobre la historia amorosa de ella.
"Lo que me parece muy hermoso de este proyecto es su naturaleza luminosa, algo pasa con la novela", cuenta en la entrevista Irene Azuela, actriz que interpreta a Mamá Elena. "La primera vez que nos sentamos a leer el guion había una sonrisa en la cara de los que estábamos ahí y yo pensaba: ¿qué es lo que tiene esta novela que nos hace de pronto sentir que nuestro espíritu se eleva? Sin duda, son las imágenes y lo sensorial de la cocina, pero yo creo que apela al amor romántico más profundo. Hoy el amor romántico no está de moda, está subestimado, y me gusta la idea de que podamos recuperarlo".
Instalada en el set, de negro, con camafeo al cuello y peinado en alto que desafía el viento constante (hasta hace una broma sobre la cantidad de horquillas que le ponen a diario), la actriz tiene sin dudas un porte que permite imaginar a la matriarca. Acerca de la construcción de su personaje comenta: "Quisimos alejarnos de hacer un retrato de la madre mala y más bien poner atención en cuáles son las razones que tiene para relacionarse así con sus hijas y con los trabajadores de la hacienda. Nos dimos cuenta de que es una mujer que en su momento vivió con una gran pasión, pero las tradiciones y el sistema la aplastaron. Eso es lo que hace que este personaje tenga cenizas por dentro", dice Irene y cuenta que buscó economía en la manera de hablar y moverse del personaje, como una mujer que no expresa nada. Para inspirarse pensó en su abuela, quien, a pesar de ser cariñosa, se volvió dura por las dificultades de la vida. Ella la imaginaba como un roble con raíces fuertes y esa es la imagen que usó para el personaje.
Azul Guaita, la joven actriz, hija de argentinos, que protagoniza la serie en el rol de Tita, llega al set de entrevistas con un perrito en brazos. A propósito del potencial del relato, destaca: "La mujer tiene mucho poder en esta historia. Las tres hermanas y la mamá son caracteres muy fuertes. La hacienda la lleva la madre, una mujer, algo que en ese tiempo no pasaba porque era mal visto y Mamá Elena lo hace muy bien".
Muy entusiasmada, cuenta que tuvo la oportunidad de conversar con Laura Esquivel por zoom. Según anticipa, la Tita del libro, la de la serie y la de la película son diferentes: "Intenté basarme más bien en los guiones y en el trabajo de mesa que estamos construyendo en esta Tita nueva, que es un poco más rebelde, no se deja tanto".
En una pausa después del almuerzo, Azul Guaita (Tita) y Andrés Baida (Pedro) juegan con el perrito, sentados en el pasto. La complicidad es evidente y fundamental para el traspaso a la pantalla de la historia de amor. "Con Azul hay una química especial. Se dio desde el inicio que empezamos a platicar. Queríamos crear una conexión por lo menos entre nosotros para transmitírselo a los personajes y solito se fue dando. Nos dimos la oportunidad de conectar y esperemos que eso se refleje a cuadro", sostiene Baida.
Hay dos elementos centrales en el relato que son el realismo mágico y la cocina. Actualmente varias series están tomando obras importantes del movimiento, como esta o como Cien años de soledad. Respecto a este desafio, el director Julián de Tavira puntualiza: "No nos gusta decirle mágico porque a veces es confuso: la magia no tiene límite. Queríamos seguir teniendo un pie en el realismo. Incluso la misma Laura dice que su novela no es de realismo mágico, sino que es hiperbólica, es decir, una exageración de los elementos de la realidad".
La comida es uno de los ámbitos donde más se percibe ese efecto. "Tita siente tanto que sus sentimientos se transmiten en la comida y a partir de los platos se contagian a los demás: es el ejemplo perfecto de cómo funciona el realismo mágico en la historia", suma el realizador, quien tiene la teoría de que Laura empezó a escribir un recetario y después se le ocurrió hacer una novela.
Codornices en pétalos de rosas, mole de guajalote, torrejas de natas. Los capítulos del libro empiezan con una receta y en la serie, según anticipa el director, cada episodio tiene el nombre de un platillo que es protagonista. Contaron con una especialista como asesora. "La gastronomía mexicana tiene todo este valor y queremos compartirla de esta manera en esta historia", agrega.
Como parte de su preparación para encarnar a Tita, Azul también tuvo que aprender o perfeccionar técnicas de cocina. Consultada por BAE Negocios acerca de su vínculo con Argentina, la actriz destaca la gastronomía local: "Hace 5 años que no voy a Argentina y quiero ir muchísimo. De la última vez que fui solamente me acuerdo de la comida y del paisaje. Estuvimos en Sierra de los Padres y fue hermoso. Quiero volver".
En relación con la cocina durante el rodaje, Azul cuenta una anécdota casi mágica: "Estaba con el molcajete, que es para hacer mole y es de piedra volcánica, no se puede romper. Me estaban enseñando. Lo empecé a usar con la misma fuerza y la piedra que estaba agarrando se partió en dos. Todos nos quedamos en shock y dije esto es Tita".
Acción. Los actores que interpretan a Pedro y su padre Don Pascual avanzan a caballo, uno junto al otro, entablando una conversación. Está decidido (alerta de spoiler): el joven explica por qué se casará con Rosaura.
Aprender a cabalgar fue uno de los grandes desafíos del rodaje para Baida: "El caballo fue un retazo porque yo nunca había montado, les tenía mucho respeto por no decir miedo. Se me hacía un animal muy imponente. Tomé unas cuatro o cinco clases. Tienes que estar tranquilo y te sirve mucho de terapia", revela.
Otro gran reto para el actor fue entender al personaje de Pedro. "Toma unas decisiones un poco apresuradas. Podrás o no estar de acuerdo con eso, pero me toca no juzgarlo sino defenderlo y entenderlo. Pedro lo que hizo fue desde el amor, desde esa locura de querer estar con Tita. Es un personaje apasionadísimo", asegura Andrés y cuenta que su madre, que vio la película decenas de veces, lloró de emoción cuando se enteró que le habían dado el rol.
Él, como todos en el equipo, tiene confianza en el arrollador potencial de esta historia, tan mexicana como de resonancias universales. "Te podés conectar desde la cocina, desde el amor, desde todos los temas sociales que se tocan. Creo que mucha gente se va a relacionar fácilmente con la serie. ¿Quién no ha tenido una historia de amor prohibido, quién no se ha enamorado de alguien a primera vista, quién no se pone nervioso con el tacto de una persona o la comida?", afirma con entusiasmo mientras el viento agita los arbustos de esta finca de ensueño.