Vaca Muerta, de promesa a política de Estado
El especialista reflexiona sobre el impacto de la guerra Rusia Ucrania en el sector energético
Con un productor de gas como Rusia fuera de juego, Argentina podría tener una oportunidad histórica con Vaca Muerta, pero, indefectiblemente, la necesidad de infraestructura emerge con carácter urgente.
Vaca Muerta es la segunda reserva de gas no convencional del mundo y la cuarta de petróleo, pero hoy se está transfiriendo solo el 10% de lo que se produce porque no hay capacidad para distribuirlo.
La calidad de la roca está entre las mejores del mundo. Los recursos provenientes de formaciones no convencionales representan no solo una opción estratégica para resolver los desbalances de oferta y demanda que enfrenta el mercado energético argentino sino también la posibilidad de que el país sea, en el contexto actual, un receptor de inversiones en una escala casi sin precedentes.
ShaleEl desarrollo del shale gas y shale oil continuará exigiendo a las empresas productoras contratar un gran número de equipos de perforación y contar con el apoyo logístico y de servicios necesario para la construcción de locaciones y de caminos para el traslado y almacenamiento de agua, de arena y de otros aditivos, así como también para la cementación entubado y vestido de los pozos, facilidades de producción y entrega de hidrocarburos, disposición del agua de fractura devuelta, el sellado y la reconstrucción ambiental de los pozos abandonados. Cada pozo de shale requiere de una gran cantidad de bienes y de servicios.
El Gobierno nacional y las administraciones provinciales deberán planificar y proveer acueductos, vías férreas y caminos capaces de permitir el intenso transporte de arena y de otros materiales requeridos por la explotación del shale.
Podemos extraer gas durante 150 años, pero el gas, sin inversión, va a quedar allí desaprovechado. Vaca Muerta debería ser una política de Estado y no una promesa.
El conflicto bélico y el impacto en Argentina
El conflicto entre Rusia y Ucrania acomodó, de alguna manera, la estrategia de los países. Habrá que ver si esta vez estamos a la altura de las circunstancias para desarrollar Vaca Muerta como corresponde.
Si bien hay inversiones nuevas de los actores existentes, estos van con pie de plomo, atentos a la confianza o a la desconfianza generadas por las políticas económicas.
Estamos, así, ante una buena y una mala noticia. La mala es que, lamentablemente, estamos atrasados para entrar en la nómina de países que podrían proveer gas y petróleo al resto del mundo. La buena noticia es el nuevo gasoducto Nestor Kirchner, que está en proceso de licitación y que podría contribuir a mejorar la situación actual.
A raíz del conflicto bélico,las grandes potencias ya están viendo cómo acelerar los procesos para generar energías alternativas y así no depender de las convencionales. Si Argentina no aprovecha las circunstancias actuales, el gas morirá bajo nuestros pies y Vaca Muerta habrá sido apenas una bella utopía.