Vidal volvió al ruedo y le bajó línea a su bloque
En su nuevo rol de dirigente opositora, la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal se encargó de monitorear las negociaciones del bloque de Juntos por el Cambio con el gobierno de Axel Kicillof para introducir cambios en la Ley Impositiva 2020, que obtuvo media sanción en Diputados y anoche se encaminaba a ser aprobada con modificaciones en el Senado.
A diferencia del ex presidente Mauricio Macri, que optó por correrse del debate político que se dio en el Congreso en torno del proyecto de ley de “Solidaridad Social y Reactivación Productiva”, Vidal estuvo en contacto permanente con algunos legisladores bonaerenses de Juntos por el Cambio para evaluar la letra chica del texto que plantea una reforma en el esquema impositivo de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no todos vieron con buenos ojos el intento de la ex gobernadora de liderar ese espacio, más aún cuando resolvió irse de viaje por Europa en plena discusión.
Si bien desde el entorno de la ex gobernadora vienen repitiendo una y otra vez que “colaborarán para que el gobierno del Frente de Todos pueda sesionar”, en diciembre pasado la coalición opositora decidió no dar quórum, haciendo naufragar la posibilidad de comenzar el debate.
Vidal planteó -puertas adentro- algunos señalamientos apenas el proyecto del oficialismo ingresó al Parlamento local. Uno de los artículos que más criticó fue el 100, que establece el aumento de la alícuota de Ingresos Brutos para las explotaciones de las terminales portuarias. “A pedido de María Eugenia solicitamos bajar ese incremento al 50 por ciento, no a cero porque sino se caía todo el proyecto de ley. Eso lo vamos a modificar en el Senado”, señalaron fuentes cercanas a la ex gobernadora horas antes de que la iniciativa sea votada en la Cámara alta provincial.
En Diputados, la bancada de Juntos por el Cambio votó en general la Ley Impositiva, pero cuestionó los artículos 6, 20, 22, 25 y 27 y 100, referidos al incremento inmobiliario y a la suba de ingresos brutos a los servicios portuarios. En el Senado se disponían a modificar esos puntos, que se sumarían a los ya realizados en al texto original por parte del oficialismo, y recién ahí el proyecto volvería a la Cámara baja para ser finalmente ser aprobado.