Mercados en jaque

Alerta mundial: el analista que predijo la crisis del 2008 advirtió que "se viene algo peor"

Richard Bookstaber aseguró que "volvimos a un período de riesgo" con características similares que llevaron a desatar otras crisis financieras a nivel mundial

Richard Bookstaber, el financista que anticipó la crisis de 2008, advirtió que el escenario global actual podría derivar en una crisis incluso más grave que la de aquel entonces: "Lo que se avecina puede ser peor", sostuvo.

En un artículo del New York Times, el especialista recordó que a fines de la década del 2000 les decía a sus colegas que "nunca volverían a ver algo así", en referencia al colapso financiero. Hoy, sin embargo, las condiciones cambiaron. 

En 2007, el analista escribió Un demonio de nuestra propia creación, un ensayo que anticipó la crisis financiera del año siguiente que cambiaría el panorama mundial. Asegura que ahora "volvimos a un periodo de riesgo", con factores similares a los que en el pasado terminaron en colapsos financieros.

"Esta vez, los riesgos se extienden a través de industrias, mercados y naciones: la inteligencia artificial, la industria crediticia privada de aproximadamente 2 billones de dólares, los mercados bursátiles, Taiwán y ahora Irán", explicó en el artículo.

El análisis de Bookstaber: IA, créditos privados y el conflicto en Medio Oriente 

Bookstaber sostuvo que, aunque cada hecho parece aislado, en realidad son todos puntos de acceso distintos que se dirigen a la misma estructura. "Un sistema complejo y estrechamente interconectado en el que la fuente específica de tensión importa menos que la rapidez con que esa tensión puede propagarse", explicó.

"Para cuando las señales de alarma aparezcan en los datos del mercado, el daño ya estará hecho", advirtió Richard Bookstaber

Para el financista, el crédito privado ya muestra "signos preocupantes" a raíz de la retirada de los bancos tradicionales en la crisis financiera, y lo que hizo que las empresas dependan cada vez más de los préstamos de inversores institucionales.

El auge de la Inteligencia Artificial es otro foco de riesgo. Bookstaber sostuvo que ésta "impulsa una inversión extraordinaria en un pequeño grupo de empresas tecnológicas dominantes", lo que hace que sus valoraciones se inflen hasta llegar al momento en el que 10 acciones representan más de un tercio del valor del S&P 500 y calificó la situación como "sin precedentes y peligrosa".

En ese esquema, los créditos privados financian tanto a las empresas vulnerables a la IA como a la infraestructura impulsa a la misma. Así, no son dos fenómenos aislados, sino la misma red de dinero y expectativas, según el analista.

El impacto de la IA también tiene peso en la geopolítica. La gran demanda de consumo de electricidad perjudica a las naciones que hoy están en crisis, como Irán y Taiwán. "Una crisis energética provocada por el conflicto que aumente el costo de la energía o limite su suministro afecta directamente a los centros de datos y a la producción de IA, lo que aumentaría los costos para los gigantes de la IA, que luego trasladarían esas presiones a nuestros mercados privados de crédito y de valores", explicó Bookstaber.

Un demonio de nuestra propia creación, el libro de Bookstaber que predijo el 2008

El analista fue claro con la razón que llevará a una nueva e inminente crisis: "

Nuestro sistema financiero actual falla no porque una sola cosa vaya mal. Falla porque diferentes perturbaciones se propagan a través de la misma estructura y de formas difíciles de prever".

El especialista llamó a los legisladores a prestar mayor atención al crédito privado y señaló que la infraestructura que rodea a la IA se construyó con ese financiamiento. En ese sentido, advirtió que, cuando el sistema esté en riesgo, los inversores venderán los activos más líquidos, principalmente las grandes acciones vinculadas al sector tecnológico.

Además, el escritor advirtió en el artículo que "no es la primera vez que se construye un sistema como este", haciendo referencia a la crisis del 2008. 

  "Nuestro sistema financiero creó peligros que los mercados no pueden analizar".  

En ese escenario, el riesgo no radica en un único detonante, sino en la velocidad con la que los desequilibrios pueden expandirse dentro de un sistema cada vez más interconectado.

"Para cuando las señales de alarma aparezcan en los datos del mercado, el daño ya estará hecho", concluyó Bookstaber.

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