Salarios en cuotas

Alijor paga sus sueldos en 8 minicuotas, hacen los panificados La Salteña y tapitas de empanadas con su marca

Alijor, fabricante de panificados La Salteña y tapas propias, paga salarios fraccionados a 157 empleados, que denuncian deudas, juicios y amenazas de cierre.

Llegar a fin de mes es un problema para muchos, pero se complica aún más cuando los sueldos son pagados por las empresas en cuotas. Desde hace dos años, los trabajadores de la empresa Alijor, fabricante de panificados La Salteña y tapas de empanadas y tartas Alijor, viven endeudados porque han llegado a recibir sus sueldos en 8 minicuotas. Para poder cobrar, a veces, como el viernes pasado, deben viajar desde Garín a la casa del dueño en Capital para protestar, hacer presión y lograr que les pague.

Alijor es una empresa familiar fundada en 1989, su nombre une los nombres de Alicia y Jorge Biderman. Desde hace una década es conducida por Benjamín Biderman, su fundador, quien está por cumplir 89 años. Antes la condujo su hijo, Jorge Biderman, quien llegó a tener 310 trabajadores en 2016. Desde ese momento, la situación comenzó a complicarse y en la actualidad cuenta con 157 trabajadores en su planta de Garín, partido de Escobar.

La empresa Alijor fabrica todos los panificados de su marca La Salteña, desde pan de molde, pan de mesa, lactal, diet, de miga, de hamburguesas, hasta otras variedades. No produce tapas de empanadas ni de tartas con marca La Salteña; eso lo maneja Molinos. Además, hace tapas de empanadas y de tarta con marca Alijor. Hace un año y medio, Alijor dejó de fabricar pastas. Le fabricaba Façon a La Anónima, pero hace 5 años se discontinuó el contrato.

Nicolás Viñas es delegado congresal del Sindicato de la Alimentación de Capital Federal (Stia) y trabaja hace más de 20 años en Alijor. "La situación de los trabajadores es muy complicada, hace dos años cobramos los sueldos en varias cuotas. Venimos padeciendo la reforma laboral antes de que sea ley. Todos los trabajadores están muy endeudados, algunos con tratamientos psiquiátricos, los que están separados no logran que la empresa les pague a término lo que reciben sus hijos, para lograr que nos pague tenemos que ir a la casa del dueño a protestar, entonces su mujer y los vecinos lo convencen para que cumpla", dijo a BAE Negocios.

Los operarios de la planta de Garín denuncian que "hace 5 años no nos compran ropa nueva, varios no tienen ni los zapatos de seguridad, por eso hay compañeros que no pueden entrar a la planta. No nos compran ni protectores auditivos. Hace dos años nos sacaron el comedor: antes nos daban almuerzo y cena, según los turnos. Cuando nos toca salir de vacaciones, la empresa no las paga. Encima nos corta los días cuando quiere. Parece que la modernización la ensayaron con nosotros, en estos dos años del gobierno de Javier Milei perdimos muchos derechos", explicó.

Los trabajadores cuentan que la empresa tiene muchas deudas y enfrenta muchos juicios. Como le embargaron las cuentas, ya no cobran los sueldos por transferencia: todo se paga en efectivo. "Siempre cobramos el 50% del sueldo el día 20 y el restante el día 5, eso ya no se respeta más. Primero, en vez de 50%, nos daban el 25%, ahora el 12,5%. O pagás la tarjeta o la luz, o comés o pagás el alquiler, o pagás remedios o pagás el combustible. Estamos todos endeudados con los bancos por las tarjetas de crédito o por préstamos personales, ya no damos más", contó Viñas a BAE Negocios.

Lo más preocupante, explican, es que "los compañeros separados que tienen que pasar la manutención de sus hijos, la empresa espera que se junten dos o tres meses y recién ahí deposita. Todo eso trae muchos problemas familiares, es muy complejo".

Los trabajadores aseguran que Biderman es un empresario con inversiones agropecuarias. Cuando los trabajadores se quejan por el maltrato laboral, reciben toda clase de respuestas de parte del dueño. "Nos amenaza con un lock out patronal, nos dice ‘si no les gusta cómo les pago, cierro la fábrica y me voy del país'. Nos genera miedo, todos somos personas grandes, algunos con más de 35 años en la empresa. ¿A dónde vamos a conseguir trabajo? Hay mucha tristeza y malestar en la fábrica. En Alijor perdimos todos los derechos".

Los trabajadores están preocupados; temen despidos. Recuerdan que desde 2017, cuando se despidió a todo el equipo comercial, integrado por 14 personas, nunca se tomó a alguien en esa área. Los productos se venden solo a través de los distribuidores.

"Entrás a la fábrica y ves caras largas, la gente está desganada, cansada. Es tristísimo. Necesitamos trabajar tranquilos y cobrar el sueldo como corresponde", señaló Nicolás Viñas, delegado congresal del Sindicato de la Alimentación de Capital Federal (Stia).

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