Antes de cerrar la planta, Fate vendió a Aluar parte de su predio con pacto de recompra
La operación por USD 27 millones se firmó antes del anuncio del cierre en San Fernando. Incluye 12,7 hectáreas ya utilizadas por Aluar y una cláusula que habilita a Fate a recomprarlas en cinco años.
Fate vendió a Aluar una fracción del predio industrial que ocupa en San Fernando por un precio total de USD 27 millones, según informó la compañía a la Comisión Nacional de Valores (CNV). Se trata de una operación entre firmas controladas por el mismo grupo empresario encabezado por Javier Madanes Quintanilla.
Una transacción entre compañías vinculadas
La operación se firmó el 13 de febrero y abarca aproximadamente 12,7 hectáreas del inmueble ubicado en Blanco Encalada 3003, en la provincia de Buenos Aires. La comunicación societaria indicó que esas tierras "se encuentran vinculadas actualmente a instalaciones que ocupa Aluar en su carácter de locataria y no afectan el área productiva de las instalaciones de Fate".
En ese sector funcionan oficinas administrativas, un centro de cómputos, el Centro de Capacitación de Carpinteros de la División Elaborados y otros espacios operativos que Aluar ya utilizaba.
El acta de directorio detalló que el valor de la operación se fijó en torno a USD 211 por metro cuadrado y que el pago se realizará en pesos al tipo de cambio vendedor del Banco Nación del día previo a la firma.
La cláusula de retroventa y el valor estratégico del predio
El acuerdo incluyó un pacto de retroventa por cinco años. Esa cláusula permite a Fate recomprar el inmueble si lo decide, mediante un adicional que varía desde USD 1,5 millones el primer año hasta USD 7,5 millones en el quinto.
La documentación interna destacó el valor operativo del área: "Este espacio de capacitación no sólo tiene valor operativo inmediato, sino también un impacto directo en la calidad, eficiencia y desarrollo de recursos humanos especializados".
El mismo texto señaló que el predio ofrece posibilidades para instalar equipamiento de almacenamiento energético vinculado a la convocatoria Alma GBA, además de potencial para logística y proyectos de generación renovable.
Aval del Comité de Auditoría
Para concretar la operación intervino el Comité de Auditoría de Aluar. Tras analizar la documentación respaldatoria, concluyó que las condiciones "pueden razonablemente considerarse adecuadas a las condiciones normales y habituales del mercado, para operaciones similares celebradas entre partes independientes".
Ese paso resulta obligatorio en transacciones entre partes relacionadas dentro de sociedades que cotizan en Bolsa.
El cierre de la planta y la crisis laboral
La venta se conoció en paralelo al anuncio del cierre de la planta de Fate en San Fernando, que llevaba más de 80 años de actividad. El establecimiento ocupa un predio total de 40 hectáreas, por lo que la operación comprendió una porción del complejo industrial.
La empresa argumentó que la decisión respondió a "cambios en las condiciones de mercado". Entre los factores mencionados aparecen la competencia derivada de la apertura de importaciones y un conflicto gremial prolongado.
Tras la comunicación de los despidos, que alcanzaban a unos 920 trabajadores, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 15 días y ordenó retrotraer la situación al estado previo al conflicto mientras se desarrollan negociaciones con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).
El Ministerio de Capital Humano indicó que durante ese plazo las partes deberán abstenerse de adoptar medidas que alteren el normal desarrollo de las relaciones laborales.
Un reordenamiento patrimonial dentro del mismo grupo
Fate y Aluar mantienen estructuras societarias separadas -la segunda cotiza en el mercado de capitales y la primera no- aunque ambas integran el mismo grupo económico liderado por Madanes Quintanilla.
La compañía informó a su personal que afrontará las deudas pendientes y las indemnizaciones correspondientes, aunque no precisó el costo total del proceso de cierre. Según lo comunicado, los fondos obtenidos por la operación inmobiliaria se destinarán a atender esas obligaciones.