Señal y contraste

Banco Mundial: por qué Argentina es la excepción regional

El organismo recortó la proyección de 2026 a 3,6%, pero ubicó al país como el único caso de mejora clara en la región. Elogió el ajuste, destacó el RIGI y marcó riesgos.

Para el Banco Mundial, la economía argentina quedó parada en un lugar singular dentro de América Latina. En un informe que describe a la región con crecimiento débil, inversión rezagada y problemas fiscales persistentes, el organismo afirmó que el país es "la principal excepción al alza". Sostuvo que la estabilización y las reformas mejoraron las expectativas y las condiciones financieras. Además, proyectó una expansión de 3,6% en 2026 y de 3,7% en 2027.

Un desvío en una región que crece poco

El diagnóstico apareció en la nueva edición de Panorama Económico de América Latina y el Caribe, difundida este miércoles. Allí, el Banco Mundial estimó que la región crecerá 2,1% este año, por debajo del 2,4% de 2025, con un PBI per cápita que apenas avanza y una inversión privada condicionada por los altos costos de endeudamiento, la debilidad de la demanda externa y la incertidumbre geopolítica.
En ese mapa, la Argentina aparece despegada.

El organismo recordó que, tras crecer 4,4% en 2025, el país tendría una expansión de 3,6% en 2026 y de 3,7% en 2027. También calculó que el crecimiento acumulado entre 2024 y 2027 llegaría a 12,2%, después de una caída acumulada de 0,4% entre 2011 y 2024.

El propio Banco Mundial aclaró que la previsión para 2026 es menor a la que manejaba unos meses atrás: bajó de 4% a 3,6%. Aun así, sostuvo que el número sigue siendo alto en términos regionales. "La economía argentina emergió como la principal excepción al alza, ya que la estabilización y las reformas han mejorado las expectativas y las condiciones financieras", señaló el informe.

Will Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, reforzó esa idea en la presentación. "Es cierto que la proyección que tenemos ahora es algo menor a la que teníamos hace unos meses, pero el 3,6% para este año es todavía muy bueno en la dinámica de la región", afirmó.

El ajuste fiscal, el ancla que destaca el organismo

El informe atribuyó buena parte de ese giro a la consolidación fiscal impulsada por el gobierno de Javier Milei. Según el Banco Mundial, la Argentina pasó de un déficit considerable en 2023 a un superávit primario y general, incluso después del pago de intereses.

Para explicar ese cambio, el organismo mencionó la racionalización del gasto público, los recortes de ineficiencias administrativas y la refocalización de los subsidios energéticos para dejar de beneficiar a los hogares de mayores ingresos. Esa secuencia, según su lectura, ayudó a anclar expectativas de inflación y a comprimir el riesgo soberano.

El dato que usó para mostrar ese movimiento es el EMBI. De acuerdo con el informe, el diferencial pasó de un promedio de 2.200 puntos básicos entre 2022 y 2023 a menos de 600 en marzo de 2026. En una región que, según el Banco Mundial, arrastra fragilidad fiscal y costos crecientes de financiamiento, ese cambio ubicó a la Argentina en otro casillero.

El organismo también destacó la aprobación de reformas en el mercado laboral por parte del Congreso y los esfuerzos en curso para mejorar el clima de negocios y el entorno regulatorio como factores que respaldan las perspectivas de inversión.

Más allá del ajuste fiscal, Maloney introdujo otro plano del diagnóstico al referirse a los efectos de la apertura económica sobre el entramado productivo

"La preocupación por la competencia externa tiene sentido. La apertura económica es algo deseable, para hacer a las empresas más eficientes. Necesitamos tener firmas en la frontera tecnológica para innovar y competir, y varios estudios muestran que en la región estas empresas no son muchas. Por eso, muchas firmas van a tener problemas", afirmó. Y agregó: "La esperanza es que habrá nuevas empresas que generarán trabajo. Es muy temprano en el proceso para poder afirmar cuáles son".

El organismo destacó la aprobación de reformas en el mercado laboral por parte del Congreso

RIGI, minerales y acuerdos comerciales

El Banco Mundial también ubicó al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) entre los catalizadores del escenario argentino. El informe destacó que ese esquema redujo la alícuota del impuesto a las Ganancias del 35% al 25% para grandes proyectos en sectores como energía, minería, tecnología e infraestructura.

Para el organismo, esa herramienta encaja con diagnósticos previos sobre la región, que señalaban una carga tributaria corporativa alta y distorsiva. En el caso argentino, el RIGI apareció asociado a una "agenda pro-crecimiento" que también incluye cambios regulatorios y mejores perspectivas para la inversión.

En ese punto, el informe sumó dos anclas externas. Por un lado, remarcó el acuerdo entre EEUU y la Argentina para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, firmado en febrero. Por otro, mencionó el acuerdo Mercosur-Unión Europea, que el documento presenta como ya ratificado por el Congreso argentino y que, "una vez totalmente operativo", ampliaría el acceso a mercados y reduciría la incertidumbre normativa para bienes transables y grandes proyectos.

Las alertas: reservas, deuda y crédito débil

El respaldo del Banco Mundial no vino sin reparos. El informe señaló que todavía hay "riesgos a la baja significativos" para la economía argentina, especialmente por la necesidad de financiamiento externo, en un escenario de reservas internacionales netas negativas y acceso limitado a los mercados internacionales de deuda.

Ese es, para el organismo, el principal punto de fragilidad del programa. La mejora fiscal, según esa lectura, ordenó una parte decisiva del frente macroeconómico, pero no resolvió del todo la restricción externa.

El documento también marcó otro límite estructural: el crédito al sector privado sigue en torno al 15% del PBI, el nivel más bajo de América Latina. El Banco Mundial vinculó ese dato con años de inestabilidad macroeconómica y con el desplazamiento del financiamiento hacia el sector público. Su conclusión fue más cauta: una recuperación sostenida del crédito dependerá de que continúe el proceso de estabilización.

En la presentación del informe, Maloney advirtió además por el repunte de la inflación en los últimos meses, un dato que el organismo no vinculó de manera directa con la política fiscal, pero que introduce una señal de cautela dentro de las proyecciones.

Los ojos de los economistas están puestos en el repunte de la inflación

Tierra del Fuego, el contraejemplo que expuso el informe

El contraste más fuerte del capítulo argentino apareció en la evaluación del régimen de promoción de Tierra del Fuego. Allí, el Banco Mundial lo usó como ejemplo de "política industrial fallida" por interferencias políticas y fallas de diseño que, según su análisis, persistieron durante décadas.

El organismo recordó que el esquema nació en 1972 con el objetivo de impulsar el crecimiento demográfico y el empleo a través de exenciones fiscales. Pero sostuvo que su estructura actual genera un costo fiscal de alrededor de USD 1.070 millones por año sin mejoras significativas en productividad ni en desarrollo tecnológico local.

La crítica fue más allá del monto. El informe afirmó que las ventajas aduaneras e impositivas terminan incentivando a las empresas a importar insumos sin pagar derechos para luego vender en el mercado continental a precios más altos, con poco o ningún valor agregado real en la isla.

El Banco Mundial critica además que la prórroga del régimen hasta 2038 se haya dispuesto sin condiciones de desempeño ni planes de transición, lo que, según su análisis, consolida una carga fiscal elevada y distorsiones en el mercado.

Qué lugar ocupa Argentina en el mapa regional

Aunque el Banco Mundial ubicó a la Argentina como la gran excepción entre las economías grandes de la región, el informe aclaró que hay países más chicos con tasas de expansión previstas superiores. Entre ellos mencionó a Guyana, con 16,3%; Paraguay, con 4,4%; Surinam, con 4%; y Panamá, con 3,9%.

Entre las economías de mayor tamaño, en cambio, las proyecciones quedaron por debajo de la argentina: Brasil crecería 1,6%; México, 1,3%; Colombia, 2,2%; Chile, 2,4%; y Perú, 2,7%.

Ese recorte regional explica el encuadre general del informe. En una América Latina con poco crecimiento, poco crédito y problemas para la inversión, el Banco Mundial destacó a Argentina como un caso diferente, con mejores expectativas y condiciones financieras, aunque aún enfrenta limitaciones externas y retos para estabilizarse. 

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