Escudo civil

Cadenas humanas en Irán mientras se acerca el ultimátum de Trump

Convocados por el régimen, iraníes rodearon centrales eléctricas según medios estatales mientras vence el plazo de EEUU. Hubo ataques y máxima tensión.

Filas de personas tomadas de la mano rodearon este martes plantas energéticas en distintas ciudades de Irán, según mostraron medios estatales, tras una convocatoria oficial en medio del ultimátum del presidente de EEUU, Donald Trump, que advirtió sobre posibles ataques contra infraestructura clave.

La escena: civiles rodean centrales

Las cadenas humanas se desplegaron frente a instalaciones en Teherán, Kermanshah, Tabriz y Qazvín. Imágenes difundidas por medios iraníes mostraron grupos ubicados en accesos y perímetros de esos complejos.

La convocatoria fue impulsada por autoridades iraníes, que definieron a esas plantas como "activos nacionales". No quedó claro de forma independiente el alcance masivo de la respuesta más allá de esos registros oficiales.

En la central de Damavand, en Teherán, las imágenes mostraron a un músico que tocaba un instrumento tradicional mientras se sumaba a la cadena.

Irán ya había apelado a este tipo de acciones en momentos de tensión, con cadenas humanas en instalaciones nucleares. Esta vez, la escena se trasladó al sistema eléctrico, señalado de forma directa en las advertencias de Washington.

El ultimátum y la amenaza

Trump fijó un plazo para reabrir el estrecho de Ormuz. "Una civilización entera morirá esta noche, para nunca volver", advirtió, y apuntó directamente contra puentes y centrales eléctricas.

El control del estrecho -por donde circula una quinta parte del petróleo mundial- se convirtió en el eje del conflicto.

La respuesta del gobierno iraní

El presidente Masoud Pezeshkian afirmó que 14 millones de personas se ofrecieron como voluntarias para combatir. "Yo también he estado, estoy y seguiré estando listo para dar mi vida por Irán", escribió.

En paralelo, un general de la Guardia Revolucionaria pidió a los padres enviar a sus hijos a cubrir puestos de control, que ya habían sido blanco de ataques.

Bombardeos y escalada regional

Los ataques ya impactaban sobre el terreno. Bombardeos alcanzaron Teherán, incluidos barrios residenciales, y dejaron decenas de muertos, según medios estatales.

Israel confirmó ataques sobre instalaciones energéticas, mientras que Irán respondió con misiles hacia Israel y Arabia Saudí. En este último caso, los proyectiles fueron interceptados, aunque obligaron a cerrar de forma temporal la calzada Rey Fahd, un paso clave hacia Baréin.

Negociaciones abiertas y advertencias

Las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán continuaron sin acuerdo, con mediadores de Pakistán, Egipto y Turquía corriendo contrarreloj.

Desde el exterior, voces internacionales advirtieron sobre el riesgo de atacar infraestructura civil. El secretario general de la ONU, António Guterres, señaló que ese tipo de objetivos está prohibido por el derecho internacional.

En ese escenario, la imagen se repitió en distintas ciudades: personas tomadas de la mano frente a plantas energéticas, mientras el conflicto sumaba ataques, amenazas y negociaciones sin cierre.

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