Córdoba

"No tenemos para comer": el drama de los 40 trabajadores de Gomas Gaspar en Córdoba

El gremio denuncia que les mandaron telegramas y luego les pidieron que trabajaran en negro. Los operarios aceptaron y siguieron casi dos meses y advierten que nunca recibieron el sueldo ni lo adeudado

Crecen los casos de empresas que cierran y sus dueños se van y deciden no pagarles las indemnizaciones a los trabajadores. En el barrio San Vicente de Córdoba capital, se reunieron 40 trabajadores de una fábrica de suelas y bases de calzados y zapatillas para reclamar por el aguinaldo, los sueldos adeudados y el pago de las indemnizaciones. Algunos hasta con 25 años de antigüedad, no pueden creer.

Desde el 2001 funcionaba Gomas Gaspar, una empresa especializada en todo tipo de suelas desde náuticos, urbanos, suelas para vestir y calzado deportivo. El propietario es el ingeniero químico Rodolfo Polero, experto en tecnología de caucho y con más de 30 años en el rubro. Supo construir una empresa que les proveía bases de calzados a prestigiosas marcas, incluso en algún momento llegó a exportar.

Arturo Pitkard, delegado Regional del Sindicato Obrero del Caucho contó que "Gomas Gaspar comenzó con problemas para pagar el aguinaldo. Le dio al personal 30 días de vacaciones y cuando regresaron tampoco les pagó lo adeudado. Comenzó de a poco a despedir a los 40 trabajadores".

"Una vez que cada uno tuvo su telegrama en mano, les pidió que vuelvan a trabajar en negro para levantar la fábrica. Los trabajadores aceptaron, algunos mayores, con mucha antigüedad en la empresa, quisieron poner el hombro porque lo conocían algunos de hacía casi tres décadas. El dueño, el ingeniero químico Rodolfo Polero les prometió que les iba a pagar, pero no les pagó nada", señaló.

"El dueño desapareció, dejo solos a sus empleados, gente que tiene familia y no le importó nada. Esta empresa está concursada y él comenzó a desmantelar la empresa", explicó Arturo Pitkard, delegado Regional del Sindicato Obrero del Caucho a Canal 10 de Córdoba

Los empleados están desesperados, algunos están a punto de ser desalojados y otros ya no tienen que comer. "Gomas Gaspar les debe el aguinaldo, un mes y medio trabajado, además de la indemnización", indicó el gremio.

Martin Figueroa hace 25 años que trabajaba en la planta y denunció que lo despidieron sin pagarle nada. Contó su historia: "Alquilo y no tengo cómo poder seguir pagando el alquiler, además, tengo mi hija que va al colegio. No encontramos sin respuestas, estoy muy preocupado. Tengo 52 años y es muy complicado conseguir trabajo, más a esta edad", señaló.

Fabián Córdoba dejó más de 18 años de su vida en Gomas Gaspar y está angustiado porque su esposa hace 6 años que no camina y debe reunir $250.000 para los medicamentos todos los meses. "Trabajé en el sector de la prensa, pero iba al sector donde me necesitaban. No cobramos nada, necesito juntar la plata para los remedios. Mis hijos no me pueden ayudar, mi mamá y mis hermanos me dan una mano, pero no puedo pedirles más", dijo desesperado.

Otro empleado, contó que hace 18 años que iba todos los días a trabajar a la fábrica. "Es injusto, le hice ganar plata muchos años. Si tuviera corazón, me pagaría por todo lo que yo le hice ganar a él. Le llené los bolsillos y me largó sin una moneda", señaló.

Otro de los operarios que se acercaron a la puerta de la planta de Gomas Gaspar a reclamar fue Fernando Díaz quién trabajó durante 19 años. "Me despidieron sin causa. Encima después de mandarnos el telegrama nos dijo que sigamos trabajando para levantar la empresa y no nos pagó nada. Nos debe un mes y medio de sueldos y las indemnizaciones. Estoy viviendo de changas, porque soy electricista", contó a Canal 10 de Córdoba.

Se acercó otro operario de 26 años y una hija de seis meses, reclamó el pago adeudado y contó que se le dificulta mucho conseguir trabajo. "Me imagino si me es difícil trabajar a mí con 26 años, no quiero pensar a mis compañeros con más edad", expresó.

Todas las historias conmueven y entre ellas la de Carlos que trabajó 13 años en la empresa. "Tengo un hijo de 13 años, una nena de 7, un varón de un año y medio y otro hijo en camino. Me parece muy injusto lo que nos hizo el dueño, habernos despedido de esa manera. Se cree impune, nos cerró la puerta y nos dijo arréglense como puedan. Nos mandó el telegrama, nos pidió que siguiéramos trabajando y nunca nos pagó. Teníamos que venir hasta las 15 y después salir a hacer changas porque no nos daba ni un peso. Es impresionante la impunidad que tuvo con nosotros", contó muy preocupado.

"En la empresa nadie los atiende, no hay a quién reclamar. Los trabajadores no pueden creer que de un día para el otro el dueño se esfumó, no les responde ni da la cara", indicó el gremio.

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