Caballos de Troya: los anuncios de "austeridad ejemplar" de Macri

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Los anuncios realizados hoy en Casa Rosada constituyen un verdadero Caballo de Troya que el gobierno de Cambiemos le presenta a la sociedad argentina. Las medidas propuestas por el presidente Macri no implican ninguna reducción sustantiva en la estructura del Estado nacional. El principal efecto que buscan es político y simbólico: primero, responder a los fuertes reclamos que viene recibiendo desde diversos sectores, incluso la prensa aliada, en cuanto a la necesidad de achicar el Estado; y segundo, legitimar una reforma aún más radical con la no renovación de algunos de los 60 mil contratos actualmente vigentes.

Pero este Caballo de Troya puede volvérsele en contra al gobierno. Porque los anuncios han llevado a parte de la opinión pública a cuestionar sus dinámicas de reclutamiento de altos funcionarios, más parecidas al nepotismo que a la meritocracia.

¿Qué prometió hoy el presidente? Primero, una reducción cercana al 25% de los "cargos políticos" en el Poder Ejecutivo Nacional (1000 aproximadamente); segundo, el congelamiento salarial para esos cargos durante todo 2018; y tercero, la promulgación de un decreto que prohíba a los familiares de los ministros a ocupar cargos públicos en la Administración Pública Nacional y otros organismos dependientes del PEN.

Como justificación, el gobierno destaca la necesidad de agilizar la administración pública, quitando trabas burocráticas en la decisión y ejecución de las políticas, trabas derivadas de la complejidad de las estructuras y organigramas de cada repartición. Y anuncia asimismo la defensa de una "política de austeridad" que, desde las altas esferas, sirva de "ejemplo" para el resto de los poderes estatales y las administraciones provinciales.

La grandiosidad termina cuando vamos a los números. Las dos primeras medidas lograrían una reducción de sólo 1500 millones de pesos del gasto público de este año, lo que equivale a un 0, 03% del gasto total presupuestado.

La ilusión de la meritocracia podría debilitarse como recurso de legitimación

Estos anuncios de "austeridad ejemplar" ¿constituyen realmente un ahorro? Como mostramos en el Informe Nº1 del Observatorio de las Elites Argentinas del IDAES-UNSAM hasta el 9 de diciembre de 2015, el gabinete nacional estaba compuesto por un total de 16 ministerios (además de la Jefatura de Gabinete de Ministros y las Secretarías de la Presidencia). Con la llegada del gobierno de Cambiemos, esta estructura se modificó cuanti y cualitativamente: se aumentó a 20 el número de ministerios y aunque se desmanteló el Ministerio de Planificación Federal, se crearon nuevas carteras (Agroindustria, Comunicaciones, Energía y Minería, Ambiente y Desarrollo Sustentable, Modernización).

Este incremento en el número de carteras fue acompañado, además, por otro en la cantidad de secretarías y subsecretarías. Si bien la distribución siempre fue heterogénea entre las distintas carteras, en el gabinete inicial de Cristina Fernández de Kirchner había, en promedio, 4 secretarías y 6 subsecretarías por ministerio. El gobierno de Cambiemos elevó esos promedios a 6 para las secretarías y a 10 para las subsecretarías: entre 2015 y 2016, las primeras pasaron de 69 a 87 y las segundas de 154 a 203.

En suma, lo que el presidente propone como gesto de "austeridad ejemplar" es, en realidad, una simple marcha atrás en sus propias decisiones iniciales. El recorte de gastos es ficticio porque se eliminan cargos en la misma proporción en la que fueron creados.

Sin embargo, los anuncios de hoy pueden tener algunos efectos no deseados por el gobierno. Por ejemplo, el vinculado con que "los familiares de los ministros ya no podrán formar parte del gobierno" parece un reconocimiento, por parte del gobierno de Cambiemos, de que la designación o promoción de familiares en "cargos políticos" es uno de sus modus operandi. Y esto puede constituir otro Caballo de Troya, ya que la ilusión de la meritocracia podría debilitarse como recurso de legitimación.

Sabemos que, como parte fundamental de su disputa por el sentido común de los argentinos, el gobierno de Cambiemos ha defendido como uno de sus valores fundamentales el de la "meritocracia". Así, el "mejor equipo de los últimos 50 años" ha arrasado selectivamente el Estado argentino sosteniendo que el único camino para "cambiar" es achicarlo y terminar, entre otras cosas, con el "nepotismo k".

Venimos topándonos más bien con lo contrario: una particular afición del gobierno de Cambiemos por repetir estas prácticas de la "pesada herencia". A las numerosas designaciones de familiares del Ministro de Trabajo reveladas por el "affaire Triaca", se suman muchas otras. Entre ellas sobresale el menos conocido caso de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, varios de cuyos familiares (hijos, primos, nieta de su tía, cuñada) gozaron de un rápido acceso a importantes cargos públicos o mejoraron sustancialmente su posición.

Este reclutamiento nepotista también parece haber beneficiado al hermano del Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña; a la esposa del Ministro de Modernización, Andrés Ibarra; al yerno del Ministro de Defensa, Oscar Aguad; a la esposa y al tío de Rogelio Frigerio, Ministro del Interior; a la prima de Carolina Stanley, Ministra de Desarrollo Social; a la novia del Ministro de Cultura, Pablo Avelluto. Los casos son numerosos, y por supuesto, exceden a los ministros y entre los altos funcionarios que han designado o promovido a familiares se encuentran el mismo presidente de la Nación y la vicepresidenta Gabriela Michetti, además de numerosos funcionarios jerárquicos de Cambiemos en el PEN, en los ejecutivos locales, en el Poder Legislativo y en otros poderes del Estado.

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