Testigo incómodo

"Compren pochoclos": quién es Matías Tabar, el "gorila" que complicó a Adorni

Antiperonista, votante de Milei y proveedor municipal en Exaltación de la Cruz, declaró que Adorni le pagó USD 245.000 por la reforma de su casa.

Matías Tabar no llegó a Comodoro Py desde la vereda opositora. El contratista que remodeló la casa de Manuel Adorni en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, fue descripto por allegados como un antiperonista marcado, votante de Javier Milei y antes de Mauricio Macri. Entre quienes lo conocen, incluso, circula una definición política más cruda: "gorila".

Ese perfil volvió más incómoda su aparición en la causa por presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete. Tabar declaró ante el fiscal federal Gerardo Pollicita que la remodelación de la vivienda costó USD 245.000 y que el dinero fue pagado sin factura. También entregó su celular para que los peritos extraigan los intercambios que mantuvo con Adorni por mail y WhatsApp durante la obra.

Un contratista de Exaltación de la Cruz

Tabar es un vecino conocido en Exaltación de la Cruz, distrito donde se encuentra el country Indio Cuá. En la zona se dedica a la remodelación de viviendas y también aparece como proveedor municipal. En 2019 ganó una licitación para proveer resmas de papel y en 2021 otra para suministrar cámaras de seguridad.

En ARCA figura con actividad principal vinculada a la venta de cámaras de seguridad. Ese mismo año constituyó junto con Facundo Heine la sociedad Alta Arquitectura SRL, firma de la que aparece como vicepresidente. Fuentes del sector indicaron que ni Tabar ni su empresa figuran inscriptos en el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción.

Su recorrido comercial combina rubros distintos: informática, cámaras de seguridad, insumos, construcción y servicios al municipio. Su actividad como proveedor municipal atravesó distintas gestiones locales, desde gobiernos radicales hasta administraciones peronistas y libertarias.

Su esposa, María Laura Passarella, también tuvo vínculo con la política y el municipio: fue concejal durante cuatro años y, a través de sus negocios de ropa, vendió indumentaria -entre ellas prendas de enfermería- a la comuna.

En la política local, Tabar apoyó al intendente Diego Nanni. Desde su entorno dijeron que habían sido compañeros de colegio. Nanni negó esa versión, aunque admitió conocerlo.

El "gorila" que no encajó en el libreto

La definición política de Tabar se volvió parte central de la historia porque, tras su declaración, usuarios y activistas libertarios intentaron asociarlo con el peronismo. Sus allegados rechazaron esa lectura. "Más gorila que Matías no hay", dijo una persona de su entorno.

En sus redes sociales, Tabar publicó cuestionamientos contra el kirchnerismo, Alberto Fernández, casos de corrupción en la obra pública y dirigentes sindicales como Roberto Baradel y Hugo Moyano. También participó en la política local: estuvo afiliado a un partido vecinalista de perfil conservador que luego selló acuerdos con el PJ en Exaltación de la Cruz.

Ese cruce alimentó la confusión. En su entorno aseguran que el acuerdo local del partido "mezcló todo", aunque insisten en que Tabar es antiperonista. También afirman que votó a Milei en la última elección.

La obra que llevó el caso a otro nivel

Clarín informó que Tabar dijo que no conocía a Adorni. Sin embargo, ante el fiscal Gerardo Pollicita, declaró que había estado a cargo de la remodelación de la casa de Indio Cuá y que el funcionario le pagó USD 245.000 por la obra.

Según su testimonio ante Pollicita, una parte correspondió a su trabajo y otra a pagos a proveedores que él coordinó. De acuerdo con su declaración, las obras se hicieron entre septiembre de 2024 y julio de 2025. Incluyeron arreglos en pisos, baño, cocina, quincho, pileta y jardín. También describió la modernización de un jacuzzi ya existente y la climatización del agua de la pileta mediante un sistema "inverter". La obra también incluyó mosaicos tipo Travertino y una cascada en el jardín.

Tabar afirmó que Adorni ya le pagó la totalidad de los arreglos: USD 55.000 en 2024 y USD 190.000 en 2025. También aportó detalles de quienes trabajaron en la obra, entre ellos albañiles, plomeros y electricistas.

El celular en Comodoro Py

El contratista dejó su teléfono en los tribunales. Ese gesto apunta a respaldar su versión sobre los intercambios con Adorni y su esposa durante la reforma. En su entorno afirman que Tabar no esperaba quedar envuelto en una causa judicial: nunca había recibido una carta documento y ahora quedó expuesto en una investigación federal.

Sus allegados sostienen que entregó el celular porque "no tiene nada que ocultar". El dispositivo podría aportar mensajes, mails y registros sobre avances de obra, entregas, proveedores y pagos.

El dato sensible no es sólo el monto, sino la modalidad. Tabar declaró que cobró sin factura. Ese punto abrió una línea directa sobre el origen de los fondos y sobre cómo se pagó una obra que, según su testimonio, costó más del doble que la casa comprada por Adorni en el mismo country.

El último llamado con Adorni

En la causa quedó registrado un último contacto entre Adorni y Tabar antes de la declaración. Primero hubo un mensaje por WhatsApp, en el que el funcionario le consultó si podía llamarlo. Después mantuvieron una conversación telefónica de unos diez minutos.

Según allegados al contratista, Adorni le dijo que la situación era incómoda para él, para su socia y para su familia. También le ofreció ayuda de su equipo. Tabar rechazó ese contacto, de acuerdo con su entorno, para evitar que se interpretara como una estrategia común antes de declarar.

También declaró que Adorni lo contactó por WhatsApp con mensajes temporales antes de la testimonial. Ante el fiscal, Tabar dijo que primero consideró aceptar asistencia, pero luego recibió asesoramiento y decidió no hacerlo.

Un testigo bajo presión

Desde que declaró, Tabar quedó en el centro de una exposición que no buscó. Sus allegados dicen que le dan vergüenza los medios y que está preocupado por los ataques recibidos en redes sociales. En esa trama, el apodo político que antes circulaba entre conocidos se convirtió en una pieza del expediente público: el "gorila" que votó a Milei terminó como testigo incómodo para el jefe de Gabinete.

Según publicó La Nación, a uno de sus amigos más íntimos le dejó una advertencia con tono de desahogo: "Lo que sí te prometo es que, si siguen tirando del Gobierno, voy a salir y ahí sí, compren pochoclos".

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