Se estira la agonía

Congelar naftas consolida la desinflación de corto plazo, pero prolonga el problema

El nuevo búffer por otros 45 días tiene potencial para consolidar la desaceleración que se vio en abril y que ya se proyecta para mayo. Sin embargo, con la inercia en niveles altos, deja pendiente una corrección

La desinflación volvió a mostrar su cara en abril por primera vez en once meses y para mayo las expectativas ya son positivas, aunque las lecturas coinciden en que por ahora seguirá en niveles lejanos a algún número que inicie con cero. Sin embargo, la suba de apenas 1% en las naftas ya promediando mayo, y en un contexto de disparada del precio del petróleo, es una señal en favor de consolidar esa desaceleración en el corto plazo aunque, a la vez, es también una promesa de que en plazo más mediano esa lenta desinflación se prolongue demasiado en el tiempo.

Eso, sobre todo, si no hay una reversión a los precios del petróleo previos al conflicto bélico en Medio Oriente. Es decir: YPF ya mantuvo congelada la nafta durante 45 días y ahora prolonga el buffer por otros 45 días más. Con los costos de la generación por el cielo, dada la suba del petróleo a nivel internacional, llevará algo de tiempo inflacionario corregir el atraso que se vaya generando.

Lo remarcó la consultora 1816: "En abril cayó la inflación mensual luego de 10 datos de suba o estabilidad , pasando de 3,4% en marzo a 2,6 %. La núcleo bajó de 3,2% a 2,3%, pero la núcleo ex carne, medición que propuso el Gobierno para suavizar la aceleración de los últimos meses, subió de 2,5% a 2,6%. Pensando hacia adelante, la decisión de YPF de ajustar los precios de los combustibles apenas un 1% y mantener el buffer por otros 45 días debería contribuir a consolidar la desinflación en el muy corto plazo, aunque a costa de una inflación más persistente en los meses siguientes (si es que el petróleo no ajusta a niveles preguerra)".

En ese mismo sentido, desde LCG remarcan que la inercia inflacionaria no debe ser subestimada, dado un 2,3% para la inflación núcleo, es decir la que deja de lado los efectos de más estacionalidad y las decisiones de precios regulados del Gobierno, nivel demasiado alto tomando en cuenta que ese número elevado se da incluso en un contexto de dólar planchado apenas debajo de los $1.400 y con la economía urbana "alicaída".

La consultora agregó: "Creemos que la inflación debería ir descendiendo gradualmente, pero con dos alertas: 1) el componente inercial, si bien puede ser socavado con una economía poco pujante, no es despreciable, con lo que el descenso será paulatino. 2) el descenso puede no ser uniforme en caso de movimientos cambiarios al alza. Como mencionamos arriba, por el momento no los estamos viendo, pero podrían ocurrir durante el año".

En ese sentido, el director de Outlier, Gabriel Caamaño Gómez, remarcó que hoy la velocidad de la desinflación dependerá del ritmo de recuperación de unos salarios reales también alicaídos, tal como admitió hace días el Presidente Javier Milei: "La duda está en qué tan rápido la inflación perfora el 2% en el segundo semestre. Si se quiere que se recuperen más rápido los salarios, la desinflación va a ser un poco más lenta; si se quiere que la desinflación sea más rápida, los salarios reales tendrán que recuperarse más lento. Es una decisión que tiene que tomar el Gobierno".

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