Consultoras proyectan que en marzo se cumplirán diez meses sin desinflación
Las consultoras empiezan a reflejar proyecciones inflacionarias que arranquen con un 3% el dato de marzo. Traccionaron la estacionalidad en educación e indumentaria, pero también las naftas y las tarifas
Con marzo a punto de terminar, las consultoras proyectan otro mes sin desaceleración inflacionaria y empiezan a ver un IPC en torno al 3% para la medición oficial del mes, que el Indec publicará el martes 14 de abril. Las mediciones privadas de alta frecuencia apuntan a que se cumplirá el décimo mes sin desinflación, con la estacionalidad en los precios relacionados con la vuelta a clases y la indumentaria como principales explicaciones, pero también con correcciones en naftas, por el conflicto bélico en Irán, y en tarifas, en un contexto en el que el Gobierno recorta subsidios para sostener el superávit fiscal.
La consultora Analyitica, que todos los meses publica su indicador de variación de los precios de alimentos y bebidas, proyectó para el nivel general de inflación una suba mensual del 3% en marzo. Un número en torno a ese nivel adelantó también la consultora Eco Go: "La inflación general se proyecta en torno al 3% mensual. Si bien el rubro alimentos registró una desaceleración respecto a la semana previa, su variación mensual ha dejado de ser el foco de presión este mes. El impulso del índice general se explica fundamentalmente por la estacionalidad de Educación (12%) e Indumentaria (5%), sumado al arrastre de los ajustes en tarifas y combustibles".
En esa misma línea, el área de Research de Adcap Grupo Financiero señaló que, con tres semanas medidas, "los datos semanales de inflación son consistentes con una inflación superior al 3% en marzo". Y agregó: "Parte de esta suba responde a factores estacionales, en particular el inicio del ciclo escolar. Sin embargo, también hay un factor más persistente: el rezago del shock de Irán. Los precios de la nafta aumentaron cerca de un 20% desde el inicio del conflicto, con un ajuste adicional de alrededor del 15% aún pendiente para alinearse con la paridad de exportación".
La inflación, luego de marcar picos históricos entre diciembre del 2023 y marzo del 2024, por la suba del dólar del 118% con la que el Gobierno inauguró su período, empezo a desacelerar hasta perforar el 3% en octubre del 2024. Siguió en esa línea descendente, con algún vaivén temporal como el 3,7% de marzo del 2025, hasta que en junio del 2025, luego del mínimo de 1,6% en mayo, cambió la dirección y desde entonces anotó nueve meses sin desinflar, hasta marcar sendos 2,9% en enero y febrero. Una nueva aceleración llevará al número por encima del 3%.
Desde PxQ señalaron: "La inflación, que según nuestra estimación en tiempo real, marcará en marzo diez meses consecutivos de aumento, vuelve al centro del debate económico". Para la consultora, la explicación clave de este nuevo ciclo de aceleración inflacionaria, que se acerca a entrar en su cuarto trimestre consecutivo, fue el fin del ancla cambiaria que decretó el FMI con el acuerdo de abril del año pasado. "Para peor, el relativo estancamiento de la actividad económica debilita el ancla fiscal y obliga al gobierno a reducir el gasto público allí donde el efecto sobre la inflación es positivo: los subsidios a las tarifas", remarcó.
Y agregó: "El acuerdo con el FMI eliminó el ancla cambiaria y, en un marco de persistencia de la inercia, la inflación recuperó terreno. A partir del acuerdo con el FMI, entre abril del 2025 y enero del 2026, la inflación bajó un escalón a un promedio mensual de 2,2%, con las tarifas (2,8%) y los salarios (2,1%) suplantando al ancla cambiaria (3,1%). Sin embargo, el efecto de la pérdida del ancla cambiaria dominó por sobre las nuevas anclas no transables (salarios y tarifas). La utilización de los salarios como ancla implicó un impacto negativo sobre el nivel de actividad y la recaudación. El ajuste adicional que requiere este contexto vendrá del lado de la quita de subsidios, es decir, aumentos de tarifas, que si bien en mínimos históricos, hoy todavía representan un gasto del 1% del PBI. Sin embargo, los efectos de primera vuelta de esos ajustes son inflacionarios y, además, agravan la debilidad de la demanda debido a la baja elasticidad-precio de la demanda de servicios públicos".