Duda central

¿De dónde salieron los dólares de Adorni? Los números bajo la lupa judicial

Tras la declaración del contratista, la Justicia computa USD 356.640 en gastos en efectivo y otros USD 335.000 en deudas sin respaldo bancario claro

La escena que reordenó el expediente ocurrió en Comodoro Py. Frente al fiscal, el contratista Matías Tabar puso un número sobre la mesa: USD 245.000. Dijo que eso le pagó Manuel Adorni en efectivo, en distintos tramos y sin facturas por la remodelación de su casa en el country Indio Cuá.

Desde entonces, la investigación empezó a mirarse de otra manera. Ya no se trata sólo de cuánto gastó el jefe de Gabinete, sino de algo más concreto: de dónde salieron los dólares que utilizó para sostener ese nivel de gasto.

El punto de partida: la casa del country

La vivienda en Exaltación de la Cruz quedó en el centro del expediente. La compra se estructuró con USD 20.000 de fondos propios y un préstamo en efectivo de USD 100.000, del cual Adorni devolvió USD 30.000 más el 11% de interés. A ese esquema se sumó el costo de la obra que describió Tabar.

Esa secuencia -compra, crédito informal y refacción en efectivo- es la que ahora reconstruye la fiscalía para entender el flujo del dinero.

Dos propiedades, un mismo patrón

El otro foco está en Caballito. Allí, el departamento de la calle Miró al 500 se escrituró en USD 230.000. El matrimonio Adorni aportó USD 30.000 y el resto se cubrió con una hipoteca privada sin interés.

Ambas operaciones, bajo la mirada judicial, comparten dos rasgos: el uso de efectivo y el recurso a financiamiento privado.

La fiscalía distingue dos planos: por un lado, los USD 325.000 que circularon en efectivo en operaciones inmobiliarias, incluidas las refacciones; por otro, los USD 335.000 en deudas aún vigentes, muchas de ellas originadas en esos mismos movimientos.

Las deudas incluyen USD 70.000 más el 11% de interés pendiente por el préstamo asociado a la casa de Indio Cuá, USD 200.000 vinculados a la financiación del departamento de Caballito y otros USD 65.000 por trabajos de refacción en ese inmueble.

Viajes: dólares que también cuentan

El expediente suma otra capa: los viajes. Son relevantes para el análisis del patrón de gasto.

Hay pagos en efectivo por USD 4.800 por un vuelo privado a Punta del Este, USD 5.140 para el regreso desde Nueva York de su pareja, USD 5.800 en pasajes a Aruba y USD 8.900 en hotelería en ese destino.

En conjunto, esos movimientos alcanzan USD 24.640.

A esa cifra se agrega una estadía en Bariloche que costó $9.104.769,97 -unos USD 7.000 al tipo de cambio de ese momento-.

La cuenta provisoria que maneja la Justicia asciende así a USD 356.640 en gastos en efectivo.

Lo declarado y lo que falta explicar

Cuando ese número se pone al lado de la declaración jurada, aparece la tensión central del expediente.

En el documento presentado ante la Oficina Anticorrupción, correspondiente al ciclo 2024, Adorni informó una tenencia de USD 42.500 en efectivo y USD 6.220,23 en una cuenta en Estados Unidos. El patrimonio total declarado asciende a $107.894.833,66. La declaración de 2025 aún no fue presentada.

La pregunta es si esos activos y los ingresos como funcionario -que, según consta en la causa, rondaban los $3.500.000 mensuales hasta enero, cuando se duplicaron- alcanzan para sostener los gastos que la fiscalía reconstruye.

Para responderla, el fiscal Gerardo Pollicita convocó a la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI), que debe reconstruir la evolución patrimonial y el nivel de vida del funcionario.

Seguir la ruta del dinero

En este punto, la investigación entra en terreno más técnico. Según fuentes judiciales, no hay transferencias bancarias que respalden los movimientos de divisas detectados.

La fiscalía pidió información a empresas de giros de dinero, al Banco Central y a distintas entidades financieras. También solicitó registros sobre cajas de seguridad y operaciones vinculadas al funcionario y su entorno.

Ahí se concentra ahora el trabajo: reconstruir el circuito del dinero. Determinar si esos dólares existieron dentro de su patrimonio declarado o si, en cambio, hay tramos de la historia que todavía no aparecen en los papeles.

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