"Demoliendo Hoteles": las entreguerras, Temps Modernes y la IA
Un recorrido por el colapso de los grandes sistemas globales, desde la Gran Depresión hasta la crisis de las democracias modernas. Cuando el futuro se vuelve a sentir como una tregua frágil, la decisión de torcer el destino sigue estando en nuestras manos.
Quien mirara el mundo entre 1918 y 1939 sabía que no vivía en paz, sino en una tregua frágil. Eric Hobsbawm llamó con acierto a ese período "la era de las catástrofes". No era para menos: en un parpadeo, los imperios alemán, austrohúngaro, otomano y ruso desaparecieron del mapa.
Ese derrumbe demolió los cuatro pilares que sostenían a la sociedad del siglo XIX: el liberalismo político, el libre mercado, la estabilidad internacional y una fe ciega en el progreso científico. Sobre esas ruinas surgieron los totalitarismos: Stalin por la izquierda; Hitler y Mussolini por la derecha. La seguridad se evaporó.
El libre mercado se derrumbó con la Gran Depresión, que paralizó el comercio internacional, secó las inversiones transatlánticas y generó un desempleo masivo que dejó a millones de familias en la calle. La Primera Guerra Mundial había dejado un tendal de veinte millones de cadáveres en el barro. Un aroma a pólvora y sangre fría seguía suspendido en el aire; la segunda guerra no era una posibilidad, era una certeza física que todos sentían respirar cerca, en la nuca. Incluso la ciencia dejó de ser la ilusión del progreso terrenal: las fábricas químicas y las líneas de montaje demostraron que el conocimiento también podía transformarse en una máquina de muerte sumamente eficiente.
Hoy asistimos a una demolición similar. Durante décadas, Europa se acomodó en un hotel confortable: pagaba su seguridad a Estados Unidos, compraba energía barata a Rusia y consumía la producción masiva de China. Al mismo tiempo, en Asia, países como Japón, Corea del Sur, Filipinas y Taiwán confiaban en que el poder norteamericano bastaría para contener la expansión china.
Pero los cimientos de ese hotel se están rompiendo. El liberalismo político se tambalea por el surgimiento de líderes en los extremos, mientras los políticos moderados se radicalizan solo para sobrevivir en el espectáculo electoral. Donald Trump destrozó el orden económico global al imponer aranceles agresivos, ensañándose especialmente con sus propios aliados históricos.
Ahora, la OTAN es un paciente que agoniza en el respirador. Los europeos saben que, frente a Putin, están librados a su suerte. Del mismo modo, los países del Golfo Pérsico, Taiwán y el resto de Asia han entendido que, ante la amenaza de Irán o China, ya no hay un policía del mundo que vaya a salvarlos: dependen solo de ellos mismos.
Para colmo, la ciencia y la tecnología han dejado de ser sinónimos de certezas o soluciones. Nos adentramos en lo que Ulrich Beck llamaba la "sociedad del riesgo", donde el propio progreso produce peligros globales que no podemos controlar ni predecir. Hoy, la Inteligencia Artificial no se percibe como una herramienta de liberación, sino como una amenaza que precariza el trabajo, distorsiona la verdad y automatiza las decisiones humanas, sembrando un pánico mudo ante el futuro. El peligro ya no viene de afuera; lo hemos programado nosotros.
Entonces, si miramos atrás para intentar decodificar lo que viene, el espejo de la historia nos devuelve dos imágenes posibles. Por un lado, el abismo de la Segunda Guerra Mundial, con sus millones de muertos y atrocidades nunca vistas. Por el otro, el Estado de bienestar de la posguerra, esa "edad de oro" que logró sacar de la pobreza a generaciones enteras, garantizó la salud y prolongó la vida humana como nunca.
La moneda está en el aire. Podemos irnos a los extremos y dejarnos arrastrar por el cinismo autoritario, o podemos volver a apostar por las viejas, aburridas y vapuleadas democracias que, con el simple y sagrado misterio del voto ciudadano, demostraron que el ser humano es capaz de torcer el destino y fundar su propia edad de oro
Al final, la decisión es nuestra. Como dice La Renga: "La ruta sigue más allá de las luces de la autopista, secándote al ojo de la lágrima te perderás de vista".
* Master in public administration - John F. Kennedy School of Government. Harvard University; Doctor en Ciencias Sociales Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. (F.L.A.C.S.O), realizó postgrados en Administración Pública (UBA- Argentina), Ciencias Sociales (F.L.A.C.S.O- Argentina), y Finanzas (Universidad Torcuato Di Tella). Docente de Postrado en el Doctorado de FLACSO Argentina, así como Maestrías vinculadas a Administración Pública en Universidad Nacional del Litoral, La Plata, Córdoba, Rosario, Patagonia San Juan Bosco, General Sarmiento y Flacso entre otros.