Detectaron actividad en el volcán Villarrica y mantienen alerta preventiva en la Patagonia norte
Monitoreos detectaron anomalías térmicas y mayor actividad interna en el volcán chileno cercano a Neuquén. Aunque descartan una erupción inminente, continúa la vigilancia regional.
Un reciente aumento en la temperatura y la actividad interna del volcán Villarrica reactivó la vigilancia de autoridades y especialistas en Chile y en el norte de la Patagonia argentina.
Aunque los expertos señalan que no existe evidencia de una erupción inminente, el macizo volcánico -ubicado en el sur de Chile y cercano a la provincia de Neuquén- volvió a concentrar la atención de los sistemas de monitoreo regional.
El fenómeno fue detectado mediante monitoreos satelitales que identificaron anomalías térmicas, lo que derivó en la activación de protocolos de evaluación por parte del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin).
Durante esas tareas, especialistas realizaron un sobrevuelo sobre el cráter del Villarrica y constataron que el lago de lava volvió a ser visible, con niveles superiores a los registrados en meses anteriores.
Este comportamiento es característico de los volcanes de "conducto abierto", como el Villarrica, en los que el magma puede quedar expuesto en determinados períodos del año.
Un volcán activo cerca de la frontera
El volcán Villarrica es considerado uno de los sistemas volcánicos más activos de Sudamérica y permanece bajo observación permanente debido a su proximidad a centros urbanos y destinos turísticos del sur de Chile.
El macizo se encuentra cerca del Paso Mamuil Malal, en el límite cordillerano con Argentina, a unos 138 kilómetros de Villa La Angostura y al oeste de Junín de los Andes.
El lago de lava volvió a ser visible en el cráter del volcán Villarrica, lo que indica un aumento de la actividad interna respecto de meses anteriores, aunque sin señales de erupción inminente.
Si bien el nivel de alerta no fue modificado, las autoridades mantienen la vigilancia para evaluar posibles cambios en el comportamiento del volcán.
En caso de registrarse una erupción, los principales riesgos asociados incluyen caída de ceniza volcánica, descenso de materiales por cauces fluviales y la posible generación de lahares, flujos de barro volcánico que pueden producirse por el derretimiento de nieve o hielo en la cumbre.
Aunque el volcán se ubica en territorio chileno, una erupción significativa podría impactar indirectamente en localidades argentinas cercanas a la frontera.
Otro volcán chileno bajo seguimiento
En paralelo, otro volcán chileno también registra variaciones en su actividad interna.
Se trata del volcán Lascar, ubicado en la región de Antofagasta, completamente dentro de territorio chileno. Este estratovolcán es considerado el más activo del norte de Chile y ocupa el puesto número 14 en el ranking de riesgo volcánico del país.
El macizo se encuentra entre 170 y 300 kilómetros de localidades argentinas del noroeste, como San Antonio de los Cobres y Susques, además de las ciudades de Salta y San Salvador de Jujuy.
Desde febrero de 2026, el volcán mostró variaciones en los parámetros de monitoreo. Un reporte especial de actividad volcánica emitido el 27 de febrero notificó un enjambre sísmico que se extendió hasta el 2 de marzo.
Los registros detectaron un aumento en los sismos volcano-tectónicos, asociados a fracturas de roca, así como eventos de Largo Periodo y Tremor, vinculados a la dinámica de fluidos en el interior del volcán.
También se registró un evento sísmico híbrido, relacionado tanto con fracturas de roca como con movimientos de fluidos volcánicos.
El monitoreo superficial mediante cámaras detectó además una columna de desgasificación que superó los 1.000 metros sobre el cráter el 9 de febrero.
El monitoreo satelital detectó anomalías en la radiancia térmica y en la emisión de dióxido de azufre (SO). Imágenes de alta resolución mostraron material inconsolidado dentro del cráter. Los especialistas señalaron que los cambios indican un aumento de actividad sobre el nivel de base, pero no anticipan una erupción a corto plazo.
De acuerdo con los informes técnicos, el escenario actual no representa riesgos directos para el territorio argentino, aunque las tareas de vigilancia continúan de forma permanente.
Los organismos responsables mantienen cooperación técnica y monitoreo conjunto entre instituciones científicas de Argentina y Chile, dentro del sistema de gestión regional de riesgos volcánicos.