Día del queso: del azul al morbier, curiosas historias de origen
En Argentina se consumen 12 kilos por persona al año, uno de los registros más altos de la región. Cómo nació este alimento milenario y sus variedades.
Con pan, con vino, con tomate o solo. El queso resulta un alimento tan cotidiano como irresistible que no puede faltar en la heladera. Es el corazón de la pizza y el toque final de la pasta, el ingrediente seguro de la picada y el alma del sanguchito de miga. Este viernes está de festejo.
El 27 de marzo se celebra el Día Internacional del Queso. La efeméride destaca la rica tradición y la maestría artesanal que hay detrás de uno de los alimentos más populares del planeta. El evento comenzó en 2001 como una conmemoración nacional en Francia para homenajear uno de sus productos más destacados. La Asociación Fromage de Terroirs fue la responsable de su inclusión en los calendarios de medio mundo.
A pesar de que Francia es la cuna del queso, ocupa el segundo lugar en el ranking de los países mayores consumidores de queso, con 23,6 kilogramos por persona al año. El primer puesto de este ranking se lo lleva Grecia, con una media de 37 kilogramos por persona al año. Por ello, no resulta extraño que la palabra turófilos, término que hace referencia a los amantes del queso, encuentre su origen en los términos griegos Tyros (queso) y Philos (afinidad).
En Argentina, el consumo de queso se mantiene en torno a los 12 kilos por persona al año, uno de los niveles más altos de América Latina, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Las preferencias muestran una fuerte inclinación por los quesos blandos -como el queso crema-, seguidos por los semiduros y, en menor medida, los duros. En tanto, variedades como el queso azul vienen ganando interés entre quienes buscan sabores más intensos.
Un accidente creó tu queso favorito
El queso es uno de los alimentos más antiguos de la historia: se estima que su origen se remonta a más de 7.000 años. Su producción está estrechamente relacionada con la domesticación de animales lecheros, principalmente ovejas, que comenzó hace entre 8.000 y 10.000 años. Se cree que el queso pudo haber sido descubierto accidentalmente al almacenar leche en recipientes hechos con estómagos de animales. Otra posible explicación para el descubrimiento del queso proviene de la práctica de salar la leche cuajada para su conservación.
El arte de elaborar queso se menciona en la mitología griega antigua, y se han encontrado evidencias de queso y su elaboración en murales de tumbas egipcias de más de 4.000 años de antigüedad. En la época del Imperio Romano, la producción de queso se había convertido en un proceso extendido y muy valorado en toda Europa y Oriente Medio. En tiempos de Julio César, se producían y comercializaban cientos de variedades de queso en todo el poderoso Imperio Romano y más allá.
A lo largo del tiempo, cada cultura desarrolló sus propias variantes, dando lugar a una enorme diversidad de estilos, texturas y sabores. Muchas veces, los accidentes llevaron al nacimiento de los quesos que más consumimos hoy en día. A continuación, algunos de esos orígenes curiosos:
Nuestro país es el segundo mayor productor de América Latina y cuenta con variedades clásicas y excelentes para celebrar este día. Del queso Mar del Plata, uno de los elegidos para el postre vigilante, al reggianito y el Goya. Para los turófilos que quieran ir más allá de la heladera, la Ruta del Queso de Suipacha ofrece el recorrido completo: desde el origen vasco de la tradición quesera bonaerense hasta la degustación en los propios establecimientos. Nació en 2008 de la mano de productores locales, y desde entonces es una excusa perfecta para entender que detrás de cada queso hay una historia -de accidentes, de migraciones, de tiempo y de paciencia.