Díaz, el pueblo que resiste: 80 familias a la espera de un milagro para salvar su fuente de trabajo
Sudamericana de lácteos es la empresa santafesina que adquirió en junio pasado Sergio Limber Servio. Los trabajadores denuncian que el empresario dueño de Servios lácteos en Villa María dejó de comprar insumos y no paga salarios desde enero
En el pueblo santafesino de Díaz, del departamento de San Jerónimo, sus casi 2.000 habitantes están muy preocupados. Los trabajadores denuncian que la principal empresa Sudamericana de lácteos fue abandonada por su dueño Sergio Limber Servio, propietario de Servio Lácteos en Villa María, Córdoba. Fuentes gremiales señalan que este empresario, "que no le paga el sueldo a sus casi 80 empleados desde enero y frenó la producción, es cónsul honorario de Portugal en Córdoba".
La planta de Sudamericana de lácteos es conocida porque hace muchos años fue la fábrica de quesos La Mucca de capitales mexicanos; y luego fue operada por el gigante lácteo francés Lactalis, dueño de Parmalat, entre otras marcas. Una empresa que a nivel mundial procesa 22.800 millones de litros de leche cruda y opera 266 plantas industriales en 50 países. Todo marchó bien hasta que a principios de 2023 vendieron la planta santafesina. La compró un grupo de empresarios rosarinos que la bautizó como Sudamericana de lácteos; posee marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca, entre otras
A fines de mayo de 2025, los trabajadores indicaron que entró en escena el cónsul honorario de Portugal en Córdoba, que se hace cargo de la empresa. Según aseguran, el dueño de Servio lácteos se quedó con la planta por una deuda que tenían los anteriores dueños con él.
Los trabajadores indicaron que Sergio Limber Servio "dejó de comprar insumos y frenó la producción en Sudamericana de lácteos"
En mayo de 2021, el dueño de la empresa láctea fue tapa de los medios cordobeses. Sergio Limber Servio fue imputado por presunta evasión tributaria. Además de pagarle al organismo de recaudación nacional Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), lo obligaron a donar $600.000 al Hospital Pasteur de Villa María. El juicio fue por la presunta evasión de $1.800.000 correspondiente al Impuesto a las Ganancias del período fiscal 2014.
Hasta la llegada de Sergio Limber Servio, la empresa tenía problemas económicos pero los sueldos se pagaban. Nicolás Garnero, Secretario General de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) Seccional Gálvez, explicó a BAE Negocios que "la crisis se agravó con el cambio de dueños, cuando tomó la empresa Limber Servio. Si bien ya no se pagaban los salarios en tiempo y forma, sí abonaban el sueldo completo, pero durante el segundo semestre de 2025 esto se fue profundizando hasta llegar a enero, cuando ya dejaron de abonarse. La deuda con los trabajadores es del 75% del sueldo de enero, todo febrero y ahora marzo, además no les hicieron los aportes jubilatorios, de la obra social, entre otros".
Señalan que la situación "es insostenible"; hay 80 trabajadores que van todos los días a la planta a cumplir su horario pero no pueden trabajar porque no hay insumos. La planta funcionó hasta febrero, pero luego no se recibió más leche. "El actual dueño, decidió dejar de operar la empresa. En las dos audiencias que hubo en el ministerio de Trabajo, una el 9 de enero fueron de Recursos Humanos y dijeron que no había plata para pagar los sueldos. Les pidieron que traten de dar una fecha para la segunda reunión y directamente el 16 de marzo, la empresa no se presentó a la audiencia", señalaron las fuentes gremiales.
"El dueño de Sudamericana de lácteos dice a sus allegados que cuando se hizo cargo de la empresa no estaba al tanto de las deudas que tenía, aparecieron deudas y pagares que le ejecutaron. Asegura que no quiere seguir con la empresa y que si los trabajadores la quieren se las deja. Si bien el jefe comunal planteó la posibilidad de constituir una cooperativa para hacer una empresa recuperada, el problema es que no sólo no hay fondos para invertir, sino que la empresa tiene deudas", indicaron. Los trabajadores estiman que la empresa tiene $6.500 millones de deuda con tamberos, por insumos, además de los sueldos.
Los trabajadores denuncian que, a las deudas con ellos se sumó el incumplimiento de pago con los tamberos del centro de la provincia de Santa Fe. En octubre pasado, el productor Sergio Clausen, integrante de un pool lechero de San Jerónimo que reúne a 15 tambos y 10 productores hizo oir sus reclamos. "Seguimos operando con total normalidad hasta que a principios de año Sudamericana cambia de dueños y la compra Sergio Servio. Desde entonces comenzaron los problemas: embargos, cheques rechazados y retrasos constantes en los pagos. Prometían que iban a pagar, pero los pagos nunca llegaban", relató Clausen a medios zonales.
"El cónsul honorario de Portugal ni apareció por Santa Fe. Sólo supieron de él en estos días cuando reclamó los 20.000 kilos de queso duro que es lo único que queda en la planta", indicaron las fuentes. Desde Atilra, le solicitaron que pague los sueldos adeudados si quiere llevarse mercadería. El trato fue que se comprometía a pagarles a los empleados $850.000 a cada uno, a cambio de llevarse 10.000 kilos de queso duro. "Fue la única manera de lograr que comience a saldar la deuda con los trabajadores", denunciaron.
"El nuevo dueño mantuvo la láctea abierta sólo 10 meses y la abandonó", señalan desde el gremio
La situación como la de varias lácteas es muy difícil. Le venden productos más económicos a sus operarios. Los trabajadores compraron quesos que se descontarán de sus salarios, para poder revenderlos o hacer un trueque y cambiarlos por alimentos en el pueblo. Si bien la mayoría son hombres, hay mujeres jefas de hogar entre los 80. La crisis se siente en el pueblo de Díaz porque casi 50 trabajadores viven ahí y los comercios hace meses que sienten la caída en las ventas.
Desde el gremio indicaron que en las últimas horas fue un supuesto interesado en la planta de Sudamericana de lácteos. Recorrió todo y quedó en revisar la parte contable antes de contestar. "La última esperanza que les queda a los trabajadores. El actual dueño ya les advirtió, que si no consigue comprador o inversor pide la quiebra", advirtieron desde el gremio.
"La gente está agotada, juegan con el desgaste esperando que todos se vayan. Muchos trabajadores están muy necesitados y desesperados. Pese a todo van todos los días y cumplen horario para que nadie les diga que abandonaron el trabajo. No hicimos paro, ni toma, sólo pedimos que el dueño cumpla y pague lo que debe y que la planta reabra. Es la única alternativa de subsistencia para toda esta gente", explicó Nicolás Garnero de Atilra a BAE Negocios.
Los 80 empleados reclaman el pago de los sueldos adeudados, los aportes y que el dueño se haga responsable y reabra la empresa o pague las indemnizaciones.