Dujovne apunta al déficit cero, con retenciones generales y más ajuste

Busca reducir $230.000 millones adicionales el rojo fiscal. Habrá recorte de obra y empleo público

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El ahora ministro de Economía, Nicolás Dujovne, presentó ayer el paquete de medidas para alcanzar en 2019 el déficit cero, sin el pago de intereses, en las que trabajaron durante todo el fin de semana en la Quinta de Olivos. En un renovado impulso de la visión fiscalista de la crisis cambiaria, la búsqueda del Gobierno es contentar al Fondo Monetario Internacional (FMI) para conseguir el visto bueno para el nuevo acuerdo (mucho más ambicioso y recesivo que el anterior) y que le adelante los desembolsos para intentar garantizar el cumplimiento del programa financiero. Implica achicar el rojo en $230.000 millones extra.

La novedad fue que esta vez, tras las malas experiencias previas, el ajuste no va sólo por el lado del gasto. Tiene un importante componente por el lado de los ingresos y la mayor recaudación le aportaría la mitad de lo necesario para la reducción a cero del rojo fiscal, es decir 1,3% del PBI.

Por el lado del gasto también hay un ajuste fuerte y llega al 1,3% del PBI (en total se pasaría de caída de 2,6% en 2018 a 0% en 2019). Habrá reducciones que pegarán en la demanda agregada y que ya hicieron oficial la rendición por parte del Gobierno a lograr seguir en la dinámica de serrucho que llevaba a la economía a caer en años impares y crecer en pares y eleccionarios (ver más página 3). Las medidas son:

Impuesto de $4 por cada dólar para las exportaciones primarias y de servicios. El impuesto tiene, al menos por ahora, fecha de vencimiento en diciembre de 2020. Los $4 por cada dólar son fijos, lo que implica que si hay devaluación la alícuota se irá reduciendo. Hubo cataratas de críticas por esa razón. Y es que la perspectiva de que el porcentaje a pagar por cada dólar exportado se reduzca si hay devaluación parece una invitación a especular con las exportaciones y retenerlas. Lo explicó el analista de Ecolatina, Matías Rajnerman: "Hace ruido y ten incentivos a no exportar. El tributo es sobre la venta no sobre la liquidación".

Funcionarios del nuevo Ministerio de Economía fueron claros, en estricto off, al explicarlo: "Es intencional que sea en pesos y fijo. Es una señal de que va a valer cada vez menos a medida que pase el tiempo y de que se trata de una medida temporal". La nueva carga sobre las exportaciones primarias es inmediata a partir de hoy, cuando se publique en el Boletín Oficial. Los servicios, en cambio, tributarán desde el 1 de enero de 2019.

Impuesto de $3 para el resto de las exportaciones. Esta medida también generó mucho ruido por el desincentivo a exportar que implica para los productos con mayor valor agregado, que pierden competitividad. Luce contraintuitivo. "Estos impuestos suelen ser escalonados (más alto para la materia prima) para incentivar que se agregue valor. Esta medida lo desalienta", resumió el economista jefe de Radar, Martin Alfie.

Reducción de la alícuota a la soja a 18%. Las retenciones para la soja y sus derivados iban en camino a caer progresivamente hasta llegar a 18%. Eso se aceleró de un tirón y ahora a ese 18% se le agregarán los $4 que corresponden a productos primarios. Así, pasan a pagar, con tipo de cambio a $40, una alícuota de 28%. Estas tres medidas le agregan $280.000 millones a la recaudación (1,1% del PBI).

Ajuste en el gasto de capital. El gasto de capital, principalmente obra pública, sufrirá en 2019 una reducción de 26% nominal. En términos reales es una caída de 60,5%, tal como publicó ayer el IARAF. Tendrá impacto seguro sobre la actividad económica. Ahí aparecen algunas dudas: si cae el PBI, eso podría pegar a la vez en la recaudación relacionada con la actividad económica, es decir el 70% de los ingresos tributarios. Ante un golpe en la recaudación, surgen preguntas sobre las posibilidades de cumplir con el déficit cero. La medida genera un ahorro de 0,7% del Producto.

Congela el gasto corriente. En este punto aparece la parte del ajuste del gasto que más dolerá: se trata de un congelamiento de los ingresos de empleados al estado, de un salario que no podrá mejorar contra la inflación y de un ahorro de 20% real en la compra de bienes y servicios. Afecta de lleno en la demanda agregada y promete impactar en la actividad privada. Implica un ahorro de 0,4% del PBI.

Subsidios al transporte. "Hemos acordado con las provincias que vamos a pasar los subsidios del transporte a las provincias. Eso no quiere decir que van a subir las tarifas", explicó Dujovne. El economista especializado en transporte, Rafael Skiadaressis, reseñó en su cuenta de Twitter: "AMBA y PBA serán las más afectadas ya que este nuevo subsidio representa 43,3% y 27,6% del total de sus transferencias, respectivamente". También se traspasa la tarifa social eléctrica y entre ambos agregan ahorro de 0,5%.

Renta de la propiedad. Según detalló Dujovne, "en otros gastos corrientes vamos a tener otros ingresos adicionales por renta de la propiedad e ingresos de capital". El director de Epyca, Martín Kalos, expresó la principal pregunta vía Twitter: "¿Es la tan mentada venta de las acciones del FGS?". Para Rajnerman se trata sólo de un cambio contable: hasta acá las rentas de Anses no se tomaban en cuenta y en adelante sí. Le agrega 0,2% del PBI.

Un plan que dolerá en los bolsillos y que, incluso si es exitoso, no logra eliminar la necesidad de dólares. Rajnerman sostuvo: "Es un ajuste muy ambicioso en un año electoral. Puede desatar conflictividad social. Está claro que vas a seguir teniendo necesidad de dólares, para el año que viene prevemos déficit de cuenta corriente externa".

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