Economistas anticipan un segundo semestre con mayor presión sobre el dólar
El tipo de cambio mayorista acumula una suba cercana mayor al 5% en junio. Especialistas atribuyen el movimiento al fin del ingreso récord de dólares y prevén más presión cambiaria durante la segunda mitad del año.
Después de un primer semestre marcado por la estabilidad cambiaria e incluso por una apreciación del peso, el dólar volvió a ganar protagonismo. El tipo de cambio mayorista acumuló una suba superior al 5% durante junio y cerró el lunes en $1.481,50, su nivel mas alto desde el 3 de noviembre de 2025.
Aunque el movimiento todavía se mantiene lejos del techo de la banda cambiaria fijada por el Gobierno, el mercado considera que el escenario comenzó a cambiar.
La combinación de una menor oferta de divisas y una demanda financiera creciente impulsó el reacomodamiento del tipo de cambio y abrió interrogantes sobre su impacto en la inflación y la economía durante el segundo semestre.
¿El dólar puede seguir subiendo?
Para Sebastián Menescaldi, economista y director de EcoGo, el movimiento actual responde a un reacomodamiento después de varios meses de tranquilidad cambiaria.
"Durante casi todo el primer semestre hubo una oferta de dólares muy positiva. Entraron divisas por emisiones de obligaciones negociables, por el saldo comercial y por la liquidación de préstamos en dólares locales. Ahora ese escenario empieza a cambiar", explicó a BAE Negocios.
Según el economista, la suba registrada hasta el momento todavía es acotada.
"Por ahora es un movimiento leve, no es grande. El Banco Central está intentando frenar el principio de esa suba. Lo que vemos es que en el segundo semestre, que suele tener un menor excedente de divisas, probablemente haya un mayor movimiento", sostuvo.
En ese escenario, Menescaldi señaló que buena parte de los analistas espera que el dólar termine el año en una zona cercana a $1.650-$1.670.
Desde una mirada diferente, Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), afirmó que el dólar venía mostrando un atraso respecto de los valores históricos, aunque descartó que exista un único nivel de equilibrio para la economía argentina.
"No creo que exista un valor del tipo de cambio de equilibrio. Para el sector primario el dólar venía funcionando porque las exportaciones crecían, pero para sectores industriales que compiten con importaciones o para el turismo era un dólar bastante retrasado", aseguró a este medio.
Qué factores impulsan la suba del dólar
Los dos economistas coincidieron en que detrás del movimiento predominan factores financieros y estacionales.
Para Menescaldi, el principal cambio pasa por el equilibrio entre oferta y demanda de divisas.
"Empieza a aparecer más demanda por el pago de dividendos al exterior y por la cancelación de importaciones. Al mismo tiempo, comienza a disminuir la oferta financiera y también el saldo comercial. Ese cambio explica el reacomodamiento que estamos viendo", afirmó.
Asiain también atribuyó la suba a cuestiones financieras.
"El Gobierno está acumulando reservas para afrontar los próximos pagos de deuda. A eso se suma el desarme de posiciones en pesos y la toma de ganancias por parte de algunos inversores, favorecida también por la expectativa de tasas de interés más altas a nivel internacional", señaló.
Quiénes ganan y quiénes pierden con un dólar más alto
En este punto, Asiain consideró que todavía resulta prematuro hablar de sectores claramente beneficiados o perjudicados.
"No creo que todavía pueda considerarse un dólar alto. Por el leve movimiento que tuvo hasta ahora, hablar de ganadores y perdedores es prácticamente insignificante. Lo que hubo fueron algunos movimientos especulativos de quienes desarmaron posiciones en pesos", explicó.
Por su parte, Menescaldi no identificó sectores ganadores o perdedores, aunque remarcó que la dinámica actual responde principalmente al menor ingreso de dólares y a una mayor demanda financiera.
Qué impacto puede tener sobre la inflación
Uno de los principales interrogantes del mercado es cuánto puede trasladarse la suba del tipo de cambio a los precios.
Para Asiain, el efecto existirá, aunque no implicará un salto inflacionario.
"La inflación argentina hoy está explicada por el movimiento de precios relativos. Antes fueron las tarifas; ahora le toca al dólar recuperar parte del terreno perdido frente a la inflación", sostuvo.
Según su proyección, el movimiento cambiario podría mantener la inflación en niveles similares a los registrados durante los últimos meses.
"Creemos que la economía se estabilizará con una inflación anual cercana al 35% o 37%. Puede haber algún mes un poco más alto, pero no vemos un cambio fuerte de tendencia", afirmó.
Qué puede pasar durante el segundo semestre
Los especialistas coincidieron en que la segunda mitad del año mostrará un escenario más desafiante para el mercado cambiario.
Menescaldi explicó que el segundo semestre suele caracterizarse por un menor ingreso de divisas provenientes del comercio exterior, una situación que podría sostener la presión alcista sobre el dólar.
Asiain también anticipó una etapa de mayor volatilidad. "Nosotros esperamos un segundo semestre con un poco más de volatilidad por cuestiones estacionales, por el fin de la liquidación de la cosecha y también porque el mercado podría empezar a anticipar presiones inflacionarias propias de un año electoral", indicó.
Por ahora, el dólar mayorista continúa lejos del techo de la banda cambiaria, ubicado cerca de los $1.800, pero el consenso del mercado ya descuenta una depreciación gradual del peso durante el segundo semestre.
El desafío para el Gobierno será administrar ese proceso sin que la corrección cambiaria vuelva a trasladarse de manera significativa a la inflación, una de las principales variables sobre las que se apoya la estrategia económica oficial.