Quién gana

EEUU, Israel e Irán dicen poder resistir más en una guerra sin vencedores

El conflicto que ya involucra a al menos 12 países escala sin resultados decisivos. Analistas advierten que podría derivar en una guerra de desgaste con impacto energético global.

La guerra entre EEUU, Israel e Irán entró en su segunda semana con un rasgo común en todos los discursos oficiales: cada bando asegura que está en ventaja y que puede resistir más que su adversario. Sin embargo, el conflicto ya involucra a al menos 12 países y se expande sin resultados decisivos.

The Wall Street Journal explica la lógica estratégica y las  consecuencias globales del conflicto, con una guerra que se encuentra en una fase abierta y puede alterar el mercado energético mundial.  

Promesas de victoria rápida

El presidente de EEUU, Donald Trump, afirmó tras una conversación con el mandatario ruso Vladimir Putin que la guerra terminará "muy pronto", aunque también advirtió que Washington está dispuesto a "ir más lejos".

La administración estadounidense sostiene que no detendrá la ofensiva hasta lograr una derrota total del régimen iraní. "No nos detendremos hasta que el enemigo sea derrotado total y decisivamente", dijo Trump.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, utilizó un tono aún más categórico. "Esto es una guerra. Es llevar al enemigo de rodillas. Si habrá una ceremonia en la plaza de Teherán para rendirse, eso depende de ellos", afirmó en una entrevista con CBS.

La respuesta de Teherán

El plan inicial de Washington contemplaba que el ataque del 28 de febrero contra la cúpula iraní -que incluyó la muerte del líder supremo Ali Khamenei- provocara el colapso del régimen o una cooperación similar a la que EEUU buscó en Venezuela.

Ese escenario no se materializó. El hijo de Khamenei, Mojtaba Khamenei, asumió el liderazgo político del sistema y prometió vengar la muerte de su padre. Tampoco surgió hasta ahora una insurgencia interna contra la República Islámica.

A pesar de los intensos bombardeos, Irán mantiene la capacidad de lanzar misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Medio Oriente, contra Israel y contra ciudades de los principales aliados de Washington en el Golfo.

Un frente regional que resiste

El conflicto también se trasladó al terreno económico y energético. ya que la guerra dificulta el traslado de los grandes barcos por el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo.

La ofensiva iraní incluyó ataques contra aeropuertos, hoteles, instalaciones energéticas, puertos y centros de datos en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita, con el objetivo de provocar una crisis económica que forzara a estos gobiernos a presionar por un alto el fuego.

Ese escenario tampoco se concretó. Los países del Golfo interceptaron la mayoría de los drones y misiles iraníes y evitaron daños de gran escala.

"Lo que nos perjudica a nosotros también perjudica a los iraníes, y su capacidad para resistir es menor que la nuestra. Podemos manejar la situación y no creo que ellos puedan sostenerla", afirmó el historiador kuwaití Bader al-Saif.

Ninguna victoria clara

A medida que pasan los días, crece la percepción entre analistas de que ninguno de los bandos logrará una victoria rápida.

"No se va a conseguir una victoria decisiva en una guerra con Irán, dado su tamaño territorial, sus capacidades militares y su estructura institucional", señaló Ellie Geranmayeh, experta en Irán del European Council on Foreign Relations.

Según la especialista, el conflicto podría transformarse en una guerra de desgaste en la que cada parte intente demostrar que puede sostener el costo económico y militar durante más tiempo que su rival.

Energía y consecuencias globales

La guerra ya empezó a impactar en los mercados energéticos los precios del petróleo pasaron de niveles cercanos a USD 70 a más de USD 110 por barril desde el inicio del conflicto.

Si la guerra se prolonga, el impacto podría ampliarse aún más. Una interrupción prolongada del tránsito por Ormuz tendría consecuencias directas sobre el suministro mundial de petróleo y gas.

Ese escenario podría beneficiar a Rusia, cuyos ingresos dependen en gran medida de las exportaciones energéticas.

"Sería ventajoso para el Kremlin que este conflicto durara varios meses, lo que llevaría a precios del petróleo elevados durante un largo período", explicó Alexandra Prokopenko, exasesora del Banco Central ruso e investigadora del Carnegie Russia Eurasia Center.

El cálculo de Teherán

En Irán, sectores duros del régimen sostienen que la presión militar continuará. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, sugirió que los ataques no se detendrán hasta que se atiendan las demandas estratégicas de Teherán.

Según Ali Vaez, director del proyecto Irán en el International Crisis Group, los dirigentes iraníes creen que el paso del tiempo podría cambiar el equilibrio militar.

"El cálculo es que, en los próximos días, Estados Unidos e Israel podrían quedarse sin interceptores y quedar expuestos a daños mucho mayores contra sus aliados en la región", explicó.

Vaez advirtió que ese razonamiento puede ser exagerado. Incluso si las capacidades defensivas de EEUU se deterioraran, señaló, Washington conserva un poder ofensivo mucho mayor.

En ese contexto, incluso una pausa en los combates no garantizaría estabilidad. "Aunque los cañones callen, será un equilibrio muy feo, que no será estable", afirmó.

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