El efecto Messi convirtió la apuesta más audaz de Beckham en un imperio de USD 1.000 millones
Forbes estimó en USD 1.000 millones la fortuna del exfutbolista: Inter Miami, Messi, la MLS y EEUU ordenan su salto empresarial después del retiro y de su apuesta por Miami.
David Beckham compró futuro cuando la MLS todavía parecía una apuesta excéntrica para una estrella europea. La cláusula que incluyó en 2007, al dejar Real Madrid para jugar en Los Angeles Galaxy, le permitió adquirir una franquicia de expansión por USD 25 millones después de su retiro. Dieciseis años más tarde, esa jugada encontró su acelerador decisivo en Lionel Messi: Inter Miami se convirtió en el club más valioso de la liga, multiplicó sus ingresos y empujó al inglés al club de los atletas multimillonarios.
Forbes estimó la fortuna de Beckham en USD 1.000 millones y lo ubicó entre apenas siete deportistas profesionales vivos que alcanzaron ese umbral, junto a Michael Jordan, Magic Johnson, Tiger Woods, LeBron James, Roger Federer e Ion Tiriac. La mayor parte de ese salto no salió de sus viejos goles de tiro libre ni de su pasado en Manchester United, Real Madrid o la selección inglesa. Salió de una empresa mucho más paciente: transformar su celebridad en propiedad, control de marca y participación en un negocio deportivo con escala estadounidense.
La cláusula que cambió todo
Beckham llegó a Los Angeles Galaxy en 2007 con un contrato de cinco años por USD 6,5 millones anuales, más una participación inédita en ingresos por patrocinio y merchandising. La cifra era enorme para la MLS de aquel momento, pero el punto más importante estaba en otra línea del acuerdo: una opción para comprar una franquicia de expansión por USD 25 millones.
"Mi instinto decía: 'Esto es lo correcto', y siempre sigo mi instinto", dijo Beckham a Forbes.
La decisión resultó audaz porque la liga estadounidense no tenía todavía el poder comercial ni la centralidad deportiva que buscaba construir. Para muchos, el pase desde Real Madrid a Los Angeles Galaxy sonó a retiro anticipado. Para Beckham, en cambio, fue el comienzo de una operación de largo plazo: quería entrar al mercado de EEUU, apropiarse de un lugar en la MLS y dejar de depender solo de contratos publicitarios.
Cuando se retiró en 2013, activó aquella opción. Eligió Miami entre una lista de mercados aprobados por la liga. Lo sedujeron la presencia latina, la diversidad de la ciudad y la posibilidad de atraer figuras internacionales. "Siempre creí que Miami podía atraer grandes futbolistas por su diversidad y su vitalidad", sostuvo.
El proyecto estuvo lejos de avanzar en línea recta. Beckham atravesó sociedades fallidas, tres planes de estadio frustrados y millones hundidos en permisos, diseños y negociaciones que no prosperaron. Hacia 2016, ya acumulaba USD 39 millones invertidos entre la opción de expansión y los costos iniciales. La MLS llegó a ofrecerle USD 50 millones para recuperar la cláusula. Beckham se negó. "Nunca hubo un momento en el que pensara: 'Esto no va a pasar'", dijo.
Messi como punto de ignición
Inter Miami necesitaba una figura que cambiara su escala. Beckham pensó en Messi mucho antes de que la operación fuera posible. En 2018, en una presentación interna, incluyó una imagen simulada del argentino con la camiseta rosa del club. Era una declaración de deseo, pero también una hoja de ruta: la franquicia no quería ser solo un equipo nuevo de la MLS, sino una plataforma global desde Miami.
Después llegaron casi cuatro años de conversaciones. Forbes menciona una reunión secreta en Barcelona con el padre de Messi, en la que también participó Jorge Mas, socio mayoritario de Inter Miami. En julio de 2023, el argentino firmó con el club. Según la publicación, rechazó una oferta de Arabia Saudita valuada en USD 400 millones y aceptó en la MLS un acuerdo de entre USD 50 millones y USD 60 millones anuales garantizados, además de una participación en ingresos con Apple y Adidas, patrocinadores de la liga.
El impacto fue inmediato y así lo define el artículo de Forbes: el "efecto Messi" cambió la escala del proyecto: los ingresos anuales de Inter Miami pasaron de menos de USD 70 millones a USD 250 millones por la venta de entradas, los nuevos sponsors y las giras globales. Forbes estimó el valor del club en USD 1.350 millones antes de deuda, un récord para la MLS. La participación del 26% de Beckham supera los USD 300 millones, más de doce veces su inversión original.
La foto deportiva también cerró el círculo: Inter Miami ganó la MLS Cup 2025 con Messi como figura central. La duda sobre el día después quedó postergada cuando el argentino extendió su contrato hasta la temporada 2028. Cuando se retire, Messi podría tomar una pequeña participación accionaria en el club por una opción incluida en su acuerdo.
Un estadio para el salto global
El crecimiento deportivo y comercial quedó asociado al nuevo Nu Stadium, de 27.000 asientos, cerca del Aeropuerto Internacional de Miami. La obra fue financiada en forma privada por Beckham y sus socios Jorge y José Mas, con una inversión estimada en USD 350 millones. Alrededor del estadio, el desarrollo Miami Freedom Park proyecta oficinas, locales comerciales, hoteles y un parque, con una inversión total prevista de USD 1.000 millones.
El lugar elegido también cuenta una parte de la historia. El grupo debió abandonar un plan en PortMiami, otro cerca del estadio de los Miami Heat y un tercero en Overtown. Recién encontró salida en el Melreese Country Club, un predio municipal de 131 acres contaminado con arsénico que exigió USD 100 millones de remediación antes del inicio de las obras.
La MLS atraviesa ahora una vidriera excepcional. EEUU será coanfitrión del Mundial 2026 junto a México y Canadá, Miami recibirá siete partidos oficiales y Beckham será una de las caras promocionales de la liga. También suma campañas con Adidas, Lay's, Stella Artois, Lenovo, Verizon y Home Depot. El calendario potencia una apuesta que el inglés formuló con una frase casi elemental: "Quería ser parte de Estados Unidos. Suena cursi, la tierra de las oportunidades, pero me encantaba".
"Cuando puse la compra de un equipo en mi contrato, fue puramente por legado. Se trataba de tener un compromiso con Estados Unidos, un compromiso con la MLS, un compromiso con el fútbol. Quiero dejar algo atrás cuando ya no esté", afirmó.
De ícono deportivo a dueño
Forbes presenta a Beckham como algo más que una celebridad reciclada. Don Garber, comisionado de la MLS, lo ubicó dentro de una nueva generación de atletas que pasan de la competencia a la propiedad. "Hay una narrativa creciente de atletas que se involucran en deportes profesionales: se sacan los pantalones cortos y se ponen un traje", dijo. "Esto no es solo un patrocinio o un acuerdo de imagen. Esto es David como dueño".
Esa diferencia explica buena parte de la fortuna. Beckham no solo vendió su imagen: la ordenó como una estructura empresarial. Durante su carrera ya había firmado acuerdos millonarios con Adidas, Brylcreem, Vodafone, Gillette, Coty y Armani. En 2003, con Real Madrid como escenario global, selló con Adidas un contrato multianual valuado en USD 160 millones, con participación en ganancias por ventas de productos y trabajo promocional.
El siguiente paso fue recuperar control. En 2019 compró por unos USD 50 millones el tercio que el representante Simon Fuller tenía en su negocio de marca. "Quería controlar mi propio mundo", explicó. "Quería controlar mi propio negocio y mi futuro".
Para comienzos de 2022, su negocio de marca ya era una estructura consolidada: tenía 30 empleados dedicados a alianzas, marketing, redes sociales, relaciones públicas y creatividad, y facturaba unos USD 50 millones al año. Ese mismo año, Beckham cerró una operación con Authentic Brands Group: vendió el 55% de DB Ventures por alrededor de USD 250 millones en efectivo y acciones, mantuvo el 45% restante y conservó el control creativo de su marca.
Desde entonces, según Forbes, los ingresos de su negocio de marca subieron a USD 100 millones en 2025. Authentic, valuada en unos USD 13.000 millones al momento del acuerdo, pasó a valer unos USD 20.000 millones.