Menos motosierra

El Gobierno frenó la reducción de pagos en abril y se achicó el superávit primario

Hacienda publicó una suba del 1,6% en los pagos en base caja, pese a que los ingresos siguieron en baja, y pese a que OPC había mostrado un ajuste fuerte del gasto en base devengado. El superávit se achicó, pero sigue firme.

El Gobierno relajó en abril el ajuste del gasto base caja y achicó de esa forma, con ingresos que se mantienen en caída por el efecto de una menor actividad económica y la baja de impuestos, el nivel de superávit primario, aunque sostuvo el signo positivo y en lo que va del año ya equivale a un 0,5% del PBI. Se acerca así de a poco a la meta anual del 1,4% del PBI que planteó la segunda revisión del acuerdo con el FMI.

La Secretaría de Hacienda publicó este lunes el resultado fiscal en base caja de abril, que mostró un superávit primario de $632.844 M, bien por debajo del de $1,1 billones de un año atrás, lo que implicó una baja real del 57,3% anual en la magnitud del dato positivo. Los ingresos cayeron un 2,1% real anual y los gastos subieron un 1,6%. Lo que motorizó esa suba fueron los subsidios energéticos, con el Gobierno apostando a no alimentar la aceleración inflacionaria, y la obra pública, mientras que las jubilaciones siguieron en alza. Hubo, en cambio, caídas fuertes en programas sociales, envíos a universidades y provincias y salarios públicos.

La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) había informado una reducción del gasto primario en base devengado del 6,1% real interanual en abril. Ese número refleja la contracción del gasto según los asientos contables, mientras que el base caja de Hacienda expresa que lo efectivamente pagado trepó 1,6%. Una dinámica contraria a la de marzo, cuando el gasto había subido 2,1% interanual real, pero se habían pisado fuerte los pagos hasta reflejar una caída del 5,7% real anual, incrementando la deuda flotante.

La reducción del positivo en términos reales fue en línea con la dinámica que se viene observando en lo que va del año. El superávit viene achicándose mes a mes en términos reales y, por caso, en marzo registró una baja del 3,9% real interanual, en febrero una reducción real anual del 14,3% y en enero una del 3,8% real anual. La de abril, del 57,3% fue, por ahora, y por lejos, la mayor reducción interanual del superávit primario.

Los desafíos hacia adelante para el Gobierno a la hora de mantener el equilibrio fiscal, justamente, son crecientes, con una actividad económica que aporta poco a los impuestos que dependen de ella, lo que llevó a los ingresos tributarios a caer 4,1% real interanual y los de la seguridad social, dependientes del nivel de salarios y de empleos registrados, un 3% real anual. Esa caída de la recaudación fue salvada en enero con el ingreso de una sola vez de la privatización de las represas del Comahue, en febrero con un recorte de los gastos, en marzo con una reducción de los pagos y en ahora en abril resignando parte del superávit. Ahí aparece la paradoja del perro que se persigue la cola: el ajuste del gasto resiente la actividad, lo que reduce los ingresos, lo que obliga a volver a recortar gastos, reiniciando el ciclo.

Desde la consultora LCG afirmaron: "Más allá de la dinámica de abril, seguimos considerando que el compromiso fiscal seguirá rigiendo las decisiones de gasto y la meta de un resultado primario equivalente a 1,4% del PBI, establecida en el Presupuesto 2026, será alcanzada. En todo caso, la duda no pasa tanto por su cumplimiento, sino por la magnitud y la composición del esfuerzo fiscal necesario para alcanzarla".

Y agregaron: "Menores ingresos por el avance en la aplicación de la Reforma Laboral (RIFL + FAL), más la devolución de los fondos por coparticipación a la CABA, y el efecto de la baja de impuestos ya anunciadas (por ejemplo, las retenciones) deberán ser compensados con menores gastos, muchos de los cuales ya ajustaron sensiblemente".

En abril, aunque el gasto en subsidios energéticos trepó un 150,2% real interanual, por el efecto del Gobierno que sigue posponiendo el ajuste para no acelerar la inflación; y aunque la obra pública trepó un 68,5% y las jubilaciones un 3,6% real, hubo bajas del 3,2% real en salarios públicos, del 48,9% en los envíos a universidades y del 54,1% a las provincias, además de un recorte del 9,5% en programas sociales.

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