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El IPC desaceleró por segundo mes seguido y subió 2,1% en mayo

El Indec publicó la inflación de mayo, que dio buenas noticias gracias al bajo consumo masivo, menos subas de tarifas y el freno a las naftas. Para junio se espera una leve aceleración

Los precios al consumidor mostraron su segundo mes de desaceleración consecutivo, fenómeno que por cierto no ocurría desde el año pasado, y el IPC Nacional marcó una suba del 2,1% en mayo, todavía sin volver a perforar el 2%. Le falta un camino todavía incierto para llegar al nivel del mismo mes del año pasado, cuando el incremento había sido del 1,5% mensual. Por eso, la interanual marcó una suba el mes pasado y llegó al 33,2%. Los alimentos aceleraron fuerte también y cerraron en 2,5% mensual. Para junio se prevé un leve deterioro que interrumpirá la breve racha positiva.

Por un lado, junio es un mes estacionalmente más inflacionario que mayo. Por otro, el dólar se mantuvo con dinámica alcista en los primeros días del mes. Llegó a marcar una suba del 2,5%, aunque luego moderó al 1,7%. Desde el CEPA sumaron: "El gobierno definió los incrementos de electricidad y gas en el orden del 1,5% y 2,8%, respectivamente, en costo de producción. En el caso del agua, al igual que en mayo, sumó 3%. los incrementos de prepagas, en promedio, suman 2,9%. Telecomunicaciones: el aumento sería de 3,4% aproximadamente, dependiendo de las modalidades y la compañía. Respecto al transporte público (colectivo y subte), aumentaron entre 4,6% y 4,8%".

El economista jefe del Grupo SBS, Juan Manuel Franco, proyectó: "Mirando hacia junio, el seguimiento de alta frecuencia que hacemos arroja, para los primeros días del mes, un ritmo de precios con una marginal aceleración para la general, que estaría impulsada por regulados y estacionales. El comportamiento de los regulados volverá a ser determinante, y dentro de ellos los combustibles concentran la atención. El esquema de buffer de YPF absorbió buena parte del salto del Brent sin volcarlo de lleno al surtidor, pero habrá que ver si se da o no algún otro incremento para acoplarse más al nivel de barril internacional. La inercia y la trayectoria de los componentes subyacentes completan el cuadro de variables a vigilar".

La contracción del consumo masivo fue una clave para la desinflación en mayo, ya que hubo desaceleraciones fuertes en prendas de vestir y restaurantes y hoteles. Las primeras pasaron de 3,2% en abril a 0,3% en mayo, una moderación extraordinaria de la suba. Los restaurantes y hoteles de 2,6% a 1,8%. Desde el CEPA reseñaron: "Los que se movieron por debajo de la inflación resultan rubros más elásticos al consumo (y prescindibles para las familias) mientras que los que se movieron por encima difícilmente puedan recortarse en la canasta familiar. Es que la caída de las ventas sigue siendo el principal driver del gobierno para limitar el incremento de precios".

En la dirección contraria se movieron, justamente, los alimentos y bebidas, que pasaron de 1,5% en abril a 2,5% en mayo y la salud, que aceleró de 2,5% a 2,6%. Aunque no aceleraron, se manejaron todavía muy por arriba del promedio del mes, y traccionaron al alza, la educación, con una suba del 2,9%, por las subas en las cuotas; y las comunicaciones, con un incremento del 3,4%, por una corrección en los servicios de telefonía. Todos rubros que, tal como afirmó el CEPA, son de difícil recorte para los hogares.

El jefe de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, Martín Polo, sumó que "la baja de inflación se explicó por menos ajustes de tarifas, estabilidad en naftas y caída marginal en el precio del asado". En ese sentido, estimó que electricidad, gas y agua treparon 0,8%, tras el 8% de abril, mientras que las naftas subieron un 1,8% (fue 11,7% en abril) y educación un 4% (5,5% en abril). El asado cayó 1,6%.

La aceleración en el precio de los alimentos motorizó una suba de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) del 2,4%. La Canasta Básica Total (CBT) trepó 2%. Según el Nowcast de Pobreza de la UTDT, eso llevó a la pobreza del semestre móvil diciembre-mayo a trepar hasta el 29,6%, con un margen de error que plantea un techo de hasta 31% y un piso de hasta 28,2%.

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