El lado B de la Inteligencia Artificial: el desafío de evitar ciudades de primera y de segunda
La adopción de la IA en la planificación de las grandes ciudades puede traer aparejado el riesgo de profundizar la brecha con las localidades más pequeñas.
La Inteligencia Artificial ya está instalada en la planificación de las grandes concentraciones urbanas y su utilización reporta importantes beneficios, pero también conlleva el riesgo de ampliar la brecha de desarrollo entre las ciudades de avanzadas y las localidades más pequeñas.
Eso es uno de los aspectos considerandos por los mimebros del Área de Pensamiento Estratégtico (APE) de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Juan Carlos Angelomé y Guillermo Tella, y de Fabio Budris, de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA), quienes abordaron los "desafíos" de la IA aplicada a la planificación urbana en una entrevista co BAE Negocios.
Uno de esos desafíos es cómo incorporar a los sectores rezagados dentro de una misma ciudad y, además, sumar al ciudadano común al debate del que ya forman parte los gobiernos, las empresas y los profesionales.
Fabio Budris y Juan Carlos Angelomé
Qué ciudades queremos
-¿Cuáles son los desafíos que se presentan para las grandes concentraciones urbanas de acá al 2050?-Juan Carlos Angelomé (JCA): Creo que el gran desafío es responderse las preguntas acerca de qué ciudad queremos, cómo la queremos y cómo interrelacionamos con la tecnología esa nueva ciudad, así como la necesidad de entender que el cambio es inminente y que en ese cambio tenemos que tomar decisiones.- Guillermo Tella (GT): La inteligencia artificial no es el futuro, es el presente, llegó y está interpelando cada vez más las relaciones sociales, no solo los procesos tecnológicos.- Fabio Budris (FB): Estamos en el marco de una revolución industrial que afecta la vida en comunidad y frente a esto las ciudades aparecen por lo menos interpeladas frente a las dinámicas que emergen. De modo que pensar los territorios con una nueva herramienta genera múltiples interrogantes. Por ejemplo, cómo eficientizar procesos de gestión, pero también cómo sostener una dimensión social, cultural y colectiva que la sociedad requiere.
-En la práctica, ¿en qué le modifica la vida al ciudadano de a pie en cuanto a transporte, vivienda y servicios públicos en general?- GT: Las nuevas tecnologías se están incluyendo en todas esas cosas; a veces no sabemos cómo pagar el colectivo porque salió una nueva forma de pago o cómo hacer un trámite porque lo hace una inteligencia artificial. Necesitamos incluir a los ciudadanos en la ciudad, capacitarlos, contarles qué está pasando, que entiendan lo que está pasando para que sean usuarios felices.- JCA: La tecnología está presente en esta entrevista, la estás haciendo con un teléfono, fíjate lo invasivo que es. Sin darnos cuenta estamos haciendo uso de esto: hace 20 años le dábamos monedas a un colectivero, después se le dimos una máquina y ahora ya no le damos más monedas. En poco tiempo no va a existir más el billete en papel.
-¿Los gobiernos de las ciudades son conscientes de estos cambios o por el momento sólo es una preocupación de profesionales?- GT: Creo que están en el tema más que nadie, porque los políticos tienen la capacidad de estar un poco más adelante viendo las necesidades de la sociedad. Aunque hay que hacer una aclaración: los gobiernos de las grandes ciudades, sí; los de las pequeñas, no. Se está abriendo un abismo muy grande de tecnología entre las ciudades de acuerdo con su tamaño.- FB: Si vamos a las ciudades grandes como Buenos Aires, el gobierno está haciendo cosas, está cambiando sus sistemas, viendo qué tecnologías puede usar para mejorar la atención al público y todos los servicios al ciudadano. Se está haciendo una inversión bastante fuerte, por ejemplo la iniciativa para generar el distrito de inteligencia artificial en una de las partes de la ciudad que se está vaciando, que es el microcentro.
-Hablan de un abismo entre las ciudades grandes y las pequeñas. ¿No se corre el riesgo de un abismo también dentro de una misma ciudad entre los sectores más vulnerables y más favorecidos?JCA: Absolutamente, toda innovación tiene "ganadores y perdedores". En ese sentido, también es asimétrica la llegada de esta herramienta y produce una acentuación de las desigualdades. Es un enorme desafío en el que hay colectivos sociales que van a salir favorecidos o mejor posicionados y otros que van a quedar vinculados más a un modelo fordista, setentista, que lo lleva a un proceso de letargo en las dinámicas y van a quedar fuera del tren.
-¿Nos tenemos que conformar con esa visión apocalíptica o hay posibilidades de por lo menos reducir la brecha?- GT: Es el desafío que los gobiernos locales deben afrontar, cómo incorporar aquellos grupos que quedan más rezagados en el proceso de inserción. Cada vez más los gobiernos locales son más protagonistas del cambio de la sociedad. Desde las ciudades, los pueblos, se puede transformar a la sociedad entera de un país. No es un desafío apocalíptico, pero sí preocupante si no lo abordamos.- FB: Los gobiernos son protagonistas, pero las empresas lo son cada vez más, porque en ciertos casos tienen recursos tan grandes que terminan eclipsando algunas cosas de los gobiernos. Esto es algo que tiene que hacer la sociedad en conjunto, usando la tecnología para cerrar la brecha. De qué va a depender que se haga o no es la pregunta que nos tenemos que hacer.
-Además de los gobiernos y las empresas, está el ciudadano común. Por lo general, la IA no forma parte de la agenda de temas a considerar en una elección.- JCA: Quizás hoy no influya directamente, pero en poco tiempo uno podrá consultar a la inteligencia artificial sobre los candidatos.
-¿Qué experiencias internacionales de planificación urbana con IA se pueden destacar? - FB: En algunas ciudades de Israel, utilizando IA para la redistribución de la red de agua, se logró el reciclado de hasta un 96% y con eso se solucionó un problema de abastecimiento para todos los habitantes. Es un ejemplo de cómo la tecnología y el trabajo coordinado entre el gobierno y el sector privado pueden empezar a solucionar un problema como el agua. No hay asunto más básico que ese en una ciudad.