El mate se vuelve cool y suma fanáticos en el mundo: por qué crece su consumo fuera de Sudamérica
Una bebida que nació hace siglos en pueblos originarios, ahora aparece en TikTok y es considerada "cool". El mercado del mate crece en el mundo y las costumbres sobre su preparación se transforman
Durante años, el mate fue una costumbre difícil de explicar fuera de Sudamérica. Un recipiente lleno de yerba, agua caliente, una bombilla compartida entre varias personas y una ronda que puede durar horas. Para quienes crecieron en Argentina, Uruguay, Paraguay o el sur de Brasil, la escena es cotidiana. Para los extranjeros, en cambio, siempre tuvo algo de misterio. Pero eso empezó a cambiar.
Impulsado por las redes sociales, las celebridades y la búsqueda global de bebidas "naturales" y con identidad propia, el mate dejó de ser una rareza regional para convertirse en una bebida cool en distintas partes del mundo.
En Argentina, tomar mate implica casi un ritual. Desde calentar la pava hasta acomodar la yerba para que no se lave rápido, cada persona tiene sus mañas. Algunos sacuden el mate para quitar el polvo, otros cuidan la temperatura exacta del agua y muchos defienden una manera "correcta" de cebarlo. Pero más allá de las diferencias, hay algo que se mantiene: el mate funciona como un momento de pausa y encuentro. Aunque conserva su magia incluso cuando se toma en soledad, lo mejor de un buen mate es compartirlo con otro.
Ese universo empezó a cruzar fronteras y un artículo de la CNN, de la periodista Cecilia Domínguez, destaca el fenómeno.
El mate llegó a muchas partes del mundo, primero a través de las pantallas. La actriz Zoe Saldaña se volvió viral hace algunos años al mostrarse tomando mate en el set de Avengers; Lionel Messi aparece constantemente con el termo bajo el brazo; Antoine Griezmann incorporó la costumbre en sus entrenamientos; Franco Colapinto y Maia Reficco se muestran tomando mate juntos los domingos de carrera, y hasta el papa Francisco solía recibir visitantes mientras compartía un mate. Lo que antes generaba preguntas o sorpresa comenzó a despertar curiosidad y, después, imitación.
Franco Colapinto tomando mate en Alpine F1.
En Argentina, los hogares compraron 40,6 millones de kilos en el primer bimestre del año. Aunque el número es alto, representa una gran caída frente a los 43,1 millones del mismo período de 2025, una diferencia de 2,5 millones de kilos en apenas dos meses. De hecho, Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) informó que el consumo cayó a su nivel más bajo en cinco años y que, en febrero de 2026, se despacharon 19,2 millones de kilos al mercado interno, un 9% menos que en el mismo mes del año anterior.
A pesar del retroceso, la presencia del mate en casi todas las casas argentinas es innegable.
El mate "cool" en el mundo
El trabajo de la CNN marca un punto en común entre la fama del mate en el mundo con el boom global que vivió el matcha japonés en la última década. El polvo verde intenso pasó de ser una tradición ligada a ceremonias orientales a convertirse en latte, helado y símbolo de bienestar en cafeterías de todo el mundo. Ahora, algo parecido parece ocurrir con la yerba mate. El sabor fuerte, las propiedades estimulantes y antioxidantes y la estética de la infusión empezaron a conectar con una generación que busca experiencias distintas y consumos asociados al bienestar.
El crecimiento ya no se limita solamente a la curiosidad cultural. En países como Estados Unidos, Alemania, Francia o España, el mate gana espacio en tiendas naturales, cafeterías y hasta bebidas energéticas listas para tomar. Siria, además, sigue siendo uno de los mayores consumidores de yerba mate argentina fuera de Sudamérica, con una tradición instalada desde hace décadas.
En paralelo, surgieron marcas que intentan acercar el mate a nuevos públicos. Algunas apuestan por diseños modernos y una estética vinculada al lifestyle digital; otras directamente transforman la infusión en latas, cápsulas o bebidas frías listas para consumir. La lógica cambia: ya no hace falta aprender a cebar ni compartir una ronda para probar el sabor del mate.
Sin embargo, ahí aparece también la discusión sobre el valor el ritual del mate. Para muchos argentinos, gran parte de la identidad de la bebida está justamente en el tiempo compartido, en la pausa y en el ida y vuelta de la ronda. Otros creen que esa transformación es inevitable y que la expansión global requiere nuevas formas de consumo.
Lo cierto es que el mate atraviesa un momento de popularidad internacional impensado hace algunos años. Lo que nació hace siglos entre pueblos originarios guaraníes hoy aparece en TikTok, en vestuarios europeos, en cafeterías de especialidad y en campañas de marketing orientadas al bienestar. Tal vez nunca llegue a convertirse completamente en "el nuevo matcha". Pero sí parece haber encontrado algo parecido: un lugar propio dentro de las tendencias globales de consumo.