El mercado prevé un dólar a $1.452 en abril y ajusta a la baja las proyecciones
El REM del Banco Central anticipó subas moderadas y ubicó el tipo de cambio en $1.707 para diciembre de 2026
El mercado proyecta que el dólar mayorista alcance los $1.452 en abril, desde los actuales $1.390,50, y consolide una dinámica de ajustes graduales sin saltos bruscos en el corto plazo.
El dato surge del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que además mostró una revisión a la baja en las proyecciones para fin de año, en un contexto de menor presión cambiaria.
Trayectoria del dólar: subas moderadas y previsibles
Las estimaciones del REM dibujan un sendero de depreciación administrada. El tipo de cambio avanzaría a $1.475 en mayo y $1.500 en junio, con una continuidad en el ritmo de ajuste durante el segundo semestre.
Para los meses siguientes, el consenso ubica al dólar en $1.532 en julio y $1.565 en agosto, lo que implica una aceleración acotada pero consistente.
En el cierre del año, la mediana de las proyecciones se ubica en $1.707 para diciembre de 2026, lo que marca una corrección a la baja de $43,2 respecto al relevamiento previo.
A 12 meses, el tipo de cambio alcanzaría $1.748 en febrero de 2027, también por debajo de las estimaciones anteriores, lo que refuerza la expectativa de estabilidad nominal.
Revisión a la baja: señal de confianza del mercado
El ajuste descendente en las proyecciones no responde a un cambio puntual, sino a una reconfiguración de expectativas sobre el frente cambiario.
Los analistas comenzaron a incorporar un escenario donde el Gobierno logra sostener el equilibrio entre oferta y demanda de divisas, reduciendo la probabilidad de saltos discrecionales en el tipo de cambio.
Incluso el promedio de los diez mejores pronosticadores del REM, que suele ubicarse por encima de la mediana, mantiene esa lógica: proyecta $1.468 en abril y $1.716 en diciembre, sin desvíos significativos.
Los anclajes del tipo de cambio
La estabilidad cambiaria se apoya en una combinación de factores que refuerzan la oferta de dólares en el mercado oficial.
Por un lado, la liquidación de la cosecha gruesa comenzará a intensificarse en las próximas semanas, lo que incrementará el flujo de divisas del complejo agroexportador.
A esto se suma el superávit energético, que aporta un ingreso adicional de dólares y mejora la balanza comercial.
En paralelo, el esquema de tasas en pesos continúa siendo atractivo para inversores financieros, lo que impulsa estrategias de carry trade y refuerza la disponibilidad de divisas en el corto plazo.
El rol de la política monetaria y el Tesoro
El equilibrio cambiario también se sostiene en la coordinación entre el Banco Central y el Tesoro.
Mientras la autoridad monetaria mantiene una política de intervención acotada, el Tesoro absorbe liquidez a través de colocaciones en pesos, lo que evita presiones sobre la base monetaria.
Este esquema permite contener la demanda de dólares financieros y sostener la estabilidad en el mercado oficial, al menos mientras se mantenga el flujo de capitales hacia instrumentos en moneda local.
Un equilibrio condicionado por el calendario
La dinámica que proyecta el REM configura, por ahora, un escenario de depreciación controlada, donde el tipo de cambio se mueve en línea con la inflación y sin desbordes. El desafío será sostener ese equilibrio cuando los factores estacionales comiencen a perder fuerza.
Pese al escenario de calma, los analistas advierten que la estabilidad tiene un horizonte temporal claro.
El ingreso de divisas del agro suele concentrarse en el segundo trimestre, por lo que el mercado pone el foco en lo que ocurra a partir de la segunda mitad del año, cuando ese flujo se reduzca.
En ese contexto, la sostenibilidad del esquema dependerá de la capacidad oficial para mantener el ingreso de capitales financieros y evitar tensiones en la demanda de dólares.