El nuevo desafío para las carnicerías: "Con la inflación en baja hay que regular los gastos y administrarse bien"
La estabilidad de los precios ya no alcanza para garantizar mejores resultados. La caída del consumo, la competencia creciente y el aumento de algunos costos obligan a los comerciantes a reinventarse para sostener la actividad
La economía argentina atraviesa una etapa diferente a la de los últimos años. Con estimaciones privadas que ubican la inflación de junio por debajo del 2% mensual, muchos sectores comienzan a adaptarse a una realidad marcada por una mayor estabilidad de precios. Sin embargo, para los comerciantes, este escenario no necesariamente se traduce en mayores ganancias.
Las carnicerías, uno de los rubros más representativos del consumo argentino, se enfrentan una transformación profunda. La baja en las ventas, el cambio en los hábitos de compra y la aparición de nuevos competidores obligan a los negocios tradicionales a buscar estrategias para mantenerse vigentes.
En ese contexto, Carlos, propietario de tres puestos de venta de carne en el barrio porteño de Caballito, compartió su visión sobre el presente del sector y los desafíos que enfrentan quienes trabajan detrás del mostrador.
La inflación se desacelera, pero el consumo sigue golpeando al sector
Las primeras proyecciones de consultoras privadas indican que la inflación de junio podría ubicarse por debajo del 2%, luego del 2,1% registrado en mayo.
La consultora EcoGo proyectó una inflación de 1,9% para junio, mientras que otras firmas mantienen una postura más cautelosa.
Desde Econviews señalaron que los indicadores de alta frecuencia, especialmente en alimentos, muestran señales positivas, aunque consideran prematuro afirmar que la inflación quedó completamente controlada.
Por su parte, Invecq estimó que junio se moverá en niveles similares a mayo y mantiene una proyección cercana al 30% anual para 2026.
Pero más allá de las estadísticas macroeconómicas, la realidad cotidiana de las carnicerías muestra otra preocupación.
"El consumo cayó, hay mucha comida preparada con delivery que es continuo", explicó Carlos al analizar cómo cambiaron los hábitos de compra de los consumidores.
Más carnicerías, cadenas y nuevos competidores
El comerciante también destacó que el mercado de la carne se volvió mucho más competitivo en los últimos años.
Según explicó, la proliferación de nuevas carnicerías y la expansión de cadenas que comercializan productos envasados modificaron el escenario tradicional del sector.
"La cantidad de carnicerías que se abrió es infernal. Hay muchas cadenas que venden carne sellada al vacío, entonces el trabajo se dividió para todos. Antes solamente vendía carne el carnicero; ahora hay frigoríficos que salen a la calle y venden sin papeles, sin nada", sostuvo.
Para los pequeños comerciantes, esta situación implica repartir una demanda cada vez más limitada entre un número creciente de oferentes.
La carne se estabilizó y algunos cortes incluso bajaron
Uno de los cambios más notorios de los últimos meses es la estabilidad que muestran los precios de la carne, luego de años marcados por aumentos constantes. "La carne hace tres meses que no sube, quedó ahí estancada", señaló Carlos.
Además, aseguró que algunos cortes populares experimentaron descensos: "Hay cortes que bajaron como el asado y el vacío".
Respecto de los valores actuales, explicó que existe una amplia diferencia según la calidad del producto.
"Hay asados de $10.000 y hay otros de $40.000 sellados al vacío. Varía la calidad, por ejemplo, si es un buen novillo". Y agregó: "El precio del asado normal, el mejor, vale $25.000".
La diversificación, una herramienta para sostener el negocio
Frente a la caída de las ventas, muchas carnicerías encontraron nuevas alternativas para generar ingresos.
La elaboración de productos listos para cocinar se convirtió en una estrategia cada vez más habitual.
"Preparamos algunas milanesas, hamburguesas y todo eso ayuda al trabajo para poder mantener al personal", contó.
Sin embargo, los costos operativos continúan siendo una preocupación.
"Suben mucho los insumos, las bolsitas, las bandejas; ese es el asunto", remarcó.
La carne vacuna sigue siendo una tradición argentina
A pesar de los cambios en los hábitos de consumo y el crecimiento de nuevas opciones gastronómicas, la carne vacuna mantiene un lugar privilegiado en la cultura nacional.
"En Argentina se come más carne de vaca que en otros países, donde eligen otros animales", afirmó Carlos.
La costumbre de reunirse alrededor de una parrilla o elegir carne vacuna como principal fuente de proteína sigue siendo uno de los pilares que sostiene al sector.
Un siglo de experiencia para atravesar las crisis
La familia de Carlos lleva más de cien años vinculada al comercio de la carne, una trayectoria que les permitió atravesar distintos ciclos económicos.
"Hace 100 años que estamos en el mercado, tenemos que luchar. Hemos pasado momentos muy graves", recordó.
Desde su experiencia, considera que contar con mercadería disponible es una de las claves para sostener cualquier negocio.
"Lo principal, aunque se venda menos, es que tenés mercadería. Mientras haya una oportunidad, uno se la puede rebuscar", explicó.
Y agregó una reflexión sobre los cambios que experimentó el sector:
"El drama es cuando vos ganás mucho, pero no tenés mercadería. Si no tenés, no podés ganar".
Una nueva lógica para administrar el negocio
Durante años, la inflación elevada y los problemas de abastecimiento marcaron el ritmo del comercio minorista. Hoy el contexto es diferente y exige nuevas herramientas de gestión.
Según Carlos, los carniceros tuvieron que modificar muchas prácticas que durante décadas parecían normales.
"El carnicero estaba acostumbrado a cuando no había mercadería y cobraba lo que quería; ahora cambió", sostuvo.
Y cerró con una frase que resume el momento que atraviesa el sector: "Con inflación en baja, hay que regular los gastos y administrarse bien".
La desaceleración inflacionaria representa un cambio significativo para la economía argentina, pero también plantea nuevos desafíos para los comerciantes. En el caso de las carnicerías, la estabilidad de precios convive con una demanda más débil, una competencia cada vez mayor y la necesidad de gestionar los recursos con mayor precisión. En este nuevo escenario, la capacidad de adaptación vuelve a ser la clave para sostener una actividad profundamente ligada a la identidad y las costumbres de los argentinos.