El riesgo país, a mitad de camino para la vuelta a los mercados
Durante el jueves volvió a mostrar una fuerte baja y por primera vez en cinco años perforó los 800 puntos, hasta cerrar en 772 puntos. Hay euforia en los mercados, aunque el atraso cambiario sigue erigiéndose como una amenaza
En otro día de euforia en los mercados, que incluyó subas en el Merval, caída fuerte del dólar MEP y compras masivas del BCRA en el dólar oficial, el riesgo país perforó finalmente el piso de los 800 puntos, por primera vez en los últimos cinco años, llegó hasta los 772 puntos y quedó a mitad de camino de brindarle al Gobierno la posibilidad de volver a acceder a los mercados voluntarios de deuda en dólares. El ministro de Economía, Luis Caputo, ya adelantó que pretende por esa vía cancelar parte de los vencimientos de deuda de julio del año que viene. El atraso cambiario se sigue erigiendo como la principal amenaza.
Pese a que todavía está lejos de llegar al nivel necesario de tasa de interés para poder acceder al endeudamiento, y de esa forma garantizar los pagos de deuda de mitad del año que viene, los mercados siguen dando su voto de confianza al Gobierno. El riesgo país mide el diferencial entre la tasa de riesgo cero, que son los bonos a 10 años de la FED, y el tipo de interés de los bonos de un país emergente como Argentina. En la medida en que el riesgo país llegue a situarse entre 400 y 500 puntos, se estima, tendrá acceso a una tasa de una sola cifra, lo que entre analistas ya destacan como un tipo de interés “potable”.
El riesgo país logró una fuerte baja del 3,5% durante el jueves. Pero, además, ese sendero de mejoras en cuanto a la confianza de los actores del mercado respecto a la posibilidad de que se mantenga la estabilidad fiscal, cambiaria y económica en general, de manera tal que se garanticen los pagos de deuda, ya lleva un buen tiempo: en lo que va de noviembre la contracción ya fue del 21,5% y en el total del 2024 la baja totalizó un 59,5% para ese indicador que mide qué premio exigen los inversores financieros para aceptar exponerse a un riesgo de país emergente.
Además, durante el jueves el Merval anotó un incremento del 2,2%, que se enmarcó en una mejora del 12,9% en lo que va de noviembre y de nada menos que el 124,6% a lo largo del 2024. Vale mencionar, se trata de una suba superior a la del IPC acumulado durante el 2024, que alcanzó el 107% entre enero y octubre y que se prevé que termine noviembre en torno al 113%, según el último REM del BCRA, que previó una inflación del 2,9% para noviembre. Pero, además, los dólares financieros tuvieron otra buena jornada y el MEP cayó un 1,4%, hasta posarse en una cotización de $1.105 y una brecha del 8,5% con el oficial. El CCL, sin variaciones, cerró en $1.157, con una brecha del 13,5%.
La consultora 1816 afirmó en su último informe que la segunda semana de noviembre viene cerrando “otra semana en la que todo salió a pedir del Gobierno”. El presidente Javier Milei reposteó un fragmento de esa publicación de la consultora que, además de caracterizar al programa económico como “hasta aquí, un éxito rotundo”, también remarcó: “Todavía quedan dudas más que razonables sobre el nivel del tipo de cambio, porque en el pasado siempre que tuvimos un tipo de cambio real tan bajo la cosa terminó mal”.
El tipo de cambio real, efectivamente, aparece como la mayor amenaza. Desde PPI explicaron: “ El triunfo de Trump puso más presión sobre el andamiaje cambiario de la Argentina. La dinámica del tipo de cambio real ya no sólo se ve afectada por el crawling peg corriendo al 2% y la inflación por encima, sino, más que nada, por las depreciaciones de las monedas de los principales socios comerciales. La primera lectura del dólar más fuerte y una dinámica local desentendida de la evolución de las monedas de los socios comerciales es que es probable un mayor deterioro en el balance de Cuenta Corriente (deficitario ya por el blend). Si bien una eventual eliminación del blend podría devolver el superávit, una recuperación de la economía y la suba del salario real medido en dólares presionará sobre la Cuenta Corriente. Este mayor desbalance en la Cuenta Corriente, ceteris paribus, demandará más ingresos de capitales por la Cuenta Financiera, lo que vuelve más vulnerable el esquema a shocks exógenos (políticos y globales, más allá de que en lo local todo pueda salir perfecto)”.