La ONU busca nuevas soluciones que reflejen el mundo actual
El secretario general alertó sobre el caos global, exigió modernizar la ONU, reformar el Consejo de Seguridad y garantizar el financiamiento del organismo.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió ante la Asamblea General que el mundo atraviesa un escenario de "caos" marcado por conflictos, desigualdad e impunidad, y reclamó una reforma integral de la ONU que refleje el orden global actual. En su último discurso anual de prioridades antes de dejar el cargo, sostuvo que las estructuras vigentes ya no responden a los desafíos del siglo XXI.
"Las soluciones de 1945 no resolverán los problemas de 2026", afirmó Guterres, al subrayar que el multilateralismo enfrenta una presión inédita por las divisiones geopolíticas, las violaciones al derecho internacional y los recortes en la ayuda humanitaria y al desarrollo.
El jefe de la ONU alertó que este contexto erosiona los cimientos de la cooperación global y pone en riesgo la legitimidad del organismo. Por eso, insistió en avanzar con reformas institucionales, incluida la del Consejo de Seguridad, al que definió como "esencial" para que represente el mundo actual y no el de la posguerra.
Crisis de financiamiento
Guterres también puso el foco en la delicada situación financiera de la ONU. Señaló que el organismo evalúa la fusión de agencias para ganar eficiencia ante la caída de recursos, pero remarcó que la principal solución depende de los Estados miembros.
"Los presupuestos solo funcionan si los países pagan sus contribuciones completas y a tiempo. La situación actual resulta insostenible", advirtió, y pidió que todos los miembros cumplan sin excepciones con sus obligaciones financieras, en una referencia indirecta a Estados Unidos.
En caso contrario, sostuvo que la ONU deberá reformar sus normas financieras para evitar un colapso presupuestario que afecte su capacidad operativa.
Desigualdad
Durante su exposición, Guterres denunció una "erosión del derecho internacional en 4K", visible en tiempo real a través de conflictos armados, ataques contra civiles y agresiones a trabajadores humanitarios y personal de la ONU. Afirmó que la Carta de las Naciones Unidas "no es un menú a la carta" y cuestionó a los líderes que eligen qué normas respetar.
También vinculó la crisis global con el aumento de la desigualdad. Recordó que el 1% más rico concentra el 43% de los activos financieros mundiales y que, solo en el último año, las 500 personas más ricas sumaron 2,2 billones de dólares a sus fortunas.
En ese marco, alertó sobre el poder concentrado en pocas manos para influir en narrativas globales y elecciones, y llamó a regular la inteligencia artificial. Destacó que la ONU impulsó marcos internacionales para un uso ético, seguro y responsable de esta tecnología, aunque advirtió que no puede quedar bajo control exclusivo de grandes empresas.
Reformas pendientes
Guterres reconoció avances en áreas como la acción climática, el desarrollo y la gobernanza de la IA, pero alertó que dos tercios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible registran retrasos. Aun así, pidió no abandonar el rumbo y sostuvo que la Carta de la ONU sigue siendo una guía válida para encarar los cambios.
En paralelo, la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, reclamó que los Estados miembros consideren seriamente candidaturas femeninas para la próxima Secretaría General, cuyo proceso concluirá en 2026. Desde la creación de la ONU en 1945, el organismo nunca tuvo una mujer al frente.
Baerbock sostuvo que el proceso de selección debe ser transparente e inclusivo y remarcó que la paridad de género fortalece la gobernanza global. También advirtió que, sin el pago de las cuotas por parte de los Estados miembros, la ONU no podrá cumplir su función, en otra señal de alerta sobre la crisis financiera del organismo.