El superávit se achicó en mayo y hace falta más ajuste para cumplir la meta
El gasto cayó menos que los ingresos, que sufren por el escenario recesivo. Aunque se mantuvo a rajatabla el signo positivo, se redujo un 23% real anual. Advierten que deberá acelerar el ajuste para cumplir la meta del FMI
El Gobierno logró mantener el superávit primario en mayo, aunque el resultado se redujo por la caída de la recaudación, que fue mayor al ajuste del gasto. Entre enero y mayo acumuló un saldo positivo equivalente al 0,7% del PBI, pero todavía debe alcanzar el 1,4% comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar el año.
La meta acordada con el FMI exige un superávit primario equivalente a $16,26 billones en 2026, según la segunda revisión del acuerdo publicada por el staff del organismo. Hasta mayo, el Gobierno acumuló $6,98 billones.
Una estadística del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) permite medir qué tan cerca está el cumplimiento de esa meta. El año pasado, a esta altura, el Gobierno había acumulado un superávit equivalente al 58,6% del resultado que alcanzó al cierre del ejercicio.
Si esa dinámica se repitiera en 2026 y los $6,98 billones acumulados entre enero y mayo representaran el 58,6% del resultado final, el superávit del año llegaría a unos $12 billones. En ese escenario, faltarían cerca de $4,25 billones para alcanzar la meta pactada con el FMI.
El CEPA señaló: "En consecuencia, el Gobierno necesita aumentar el superávit en al menos $4,23 billones para cumplir con la meta anual exigida por el organismo". Es decir, repetir un ritmo similar al de 2025 no sería suficiente. Con una recaudación afectada por la desaceleración económica, la administración nacional deberá profundizar el ajuste fiscal.
Ese camino no resulta sencillo. El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, explicó: "La administración sigue demostrando voluntad de contención, aunque la motosierra que operó en 2024 y 2025 debe dar paso necesariamente a un ajuste más selectivo. Las partidas sobre las que vemos espacio remanente de ajuste, como subsidios energéticos y de transporte, empleo público y transferencias discrecionales a provincias, son las que generan fricciones políticas y distributivas en un año preelectoral".
Franco agregó que la reducción de subsidios, aunque contribuye al ordenamiento tarifario, también aumenta los costos de sectores que todavía no recuperaron plenamente la demanda, como la industria y la construcción.
Los ingresos públicos cayeron un 4% real interanual en mayo, mientras que el gasto primario bajó un 2,2% real en el mismo período. Como consecuencia, el superávit primario mensual fue de $1,9 billones, con una caída real del 14,9% respecto de mayo del año pasado.
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, el superávit primario mostró una reducción real del 23,7% interanual, producto de una suba nominal del 1,2% frente a una inflación promedio del 32,7% en ese período.
El ajuste del gasto en mayo se concentró en los subsidios energéticos, que cayeron 18,5% real interanual, y en los subsidios al transporte, con una baja del 21,7%. También se redujeron los salarios de los empleados públicos, con una caída real del 4,7%, y las transferencias discrecionales a provincias, que retrocedieron un 24%.
La obra pública completó los principales recortes del mes, con una caída real del 27,8%, especialmente en partidas destinadas a educación, agua potable, transporte y energía.