Caída de Orbán

El veranito autoritario y el castillo de naipes

El líder húngaro mordió el polvo en las elecciones de ayer. Trump parece irse con la cola entre las patas de Irán y Milei se desploma en las encuestas.

¿Fue un veranito? O tal vez un invierno. Para el registro histórico, unos pocos años, tal vez, contando la primera gestión de Donald Trump, la era de Jair Bolsonaro en Brasil y lo que duró el mandato de Viktor Orbán en Hungría, podríamos hablar de algo más de una década, un suspiro.

Pero todo indica que el período del Siglo XXI en que los liderazgos autoritarios con origen democrático se impusieron en el mundo, empiezan a agotarse. El hombre fuerte que representaba el estilo en Europa, ha caído contundentemente ayer. Otros referentes como Georgia Meloni en Italia, han decidido algún grado de moderación y no han sucumbido al liderazgo de Trump, como lo hizo la líder italiana frente a la guerra de Medio Oriente.

El propio Trump enfrenta una hecatombe de niveles inesperados hasta hace solo un mes. Una guerra con un rival claramente inferior en términos de tecnología militar, le ha infligido un daño imprevisible. Obligó a negociar al hombre que impone y luego, el contendiente se retiró de la negociación sin aceptar sus términos. Casi una burla.

Hizo elevar el precio de los combustibles y con ellos acelerar la inflación en los Estados Unidos como pocas veces se ha visto y esto, sumado a errores de política interna tan graves como el ataque a Irán, pone al hasta hace poco indomable líder republicano al borde de un colapso electoral en los comicios de medio término, inminentes.

 ¿Cómo resuelve Trump un "pato rengo" de dos años por delante con el Capitolio en contra y habiendo perdido tres cuartas partes de los Estados? Difícil saberlo.

Lo que está claro es que sus aliados geoestratégicos dejan de ser relevantes, debe abocarse al interior para subsistir. Y aquí entra la Argentina.

El gobierno del presidente Javier Milei también se desmorona en términos de aceptación pública. La economía no arranca, las personas no llegan a mitad de mes, se endeudan para comer y aun así el dinero no alcanza. Y en medio de esa batahola, se multiplican las denuncias de corrupción administrativa frente a las que el gobierno no reacciona con mas que impavidez.

Pues bien, a sumarle a esto que los Estados Unidos ya no estarán allí para socorrernos. Con Trump derrotado y el parlamento con mayoría demócrata, será muy complejo esto de que los norteamericanos vengan a poner millonadas de dólares para frenar corridas o pagar por nosotros vencimientos de deuda. La feliz seguridad con la que vivía el ministro de Economía Luis Caputo, trocará por la tradicional mecánica de "vivir a los saltos" como todos los gobiernos que lo antecedieron, incluso el de Mauricio Macri y el mismo Caputo.

En síntesis, Orbán es el botón de muestra de una seguidilla de derrotas por venir de un sistema que envolvió al mundo en un breve interregno autoritario que hoy, parece desmoronarse como una castillo de naipes, al que sobrevivirán, al menos por ahora, referentes mas equilibrados e incluso aquellos, como Meloni que entendieron que había que equilibrarse a última hora. 

Esta claro que el wokismo socialdemócrata no esta resolviendo los problemas de Europa, pero las gentes de estos tiempos ya han experimentado que no están dispuestas a vivir autoritarismos. 

* Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica

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