En cuatro meses, el piso de subsidios focalizados aumentó casi medio millón de pesos
Desde que comenzó su aplicación, el umbral del SEF pasó de $3,9 millones a $4,4 millones.
La carrera entre los salarios y la Canasta Básica Total (CBT), que establece el límite de la pobreza, viene generando un efecto no deseado en los despachos oficiales, ya que el umbral para ser beneficiario de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) se incrementa por encima de los sueldos.
De esa forma, en tanto los salarios continúen rezagados respecto de la evolución de la CBT, la cantidad de usuarios en condiciones de reclamar subsidios será mayor.
El decreto 943/2025 estableció que podrán inscribirse al registro del SEF los grupos familiares que perciban en conjunto ingresos mensuales inferiores al equivalente de tres veces la CBT, un monto que en la actualidad está fijado en $4.409.303,67, en función del último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondiente a abril.
Cuánto subió el umbral
Esa suma representó un aumento mensual de $105.912,24, pero desde el inicio de la implementación del SEF el incremento acumulado trepó a $483.163,89 y seguramente superará el medio millón de pesos con la difusión de la CBT de mayo, prevista para el 11 de junio.
De esta forma, como el aumento cuatrimestral de la CBT fue del 12,3%, una familia que a principios de año reunía ingresos por $3.926.139,78 - y en consecuencia no calificaba para ser subsidiada- pero desde entonces no tuvo aumentos salariales o estos fueron de un porcentaje inferior al de la canasta de pobreza, estaría en condiciones de reclamar el SEF.
Reducir el gasto
El propósito oficial para establecer el cambio del esquema de subsidios a los usuarios de servicios públicos pasaba por el propósito de darle más eficiencia a un sistema que a lo largo de dos décadas mostró serias incapacidades para determinar quiénes merecían o no los beneficios de pagar una tarifa menor a la plena, al punto de terminar favoreciendo a sectores de amplia capacidad adquisitiva.
Pero otro objetivo menos confesable fue el de reducir el gasto en subsidios a través de un esquema que comprimiera el universo de beneficiarios, algo para lo que el régimen del SEF podría ser útil siempre y cuando los ingresos de la población crecieran más aceleradamente que los niveles de la canasta de pobreza.
De manera complementaria, esta estrategia se reforzaría en caso de aprobarse en el Senado la modificación a la ley 27,637 de Zona Fría.
Subsidios y superávit fiscal
Aunque su participación en el gasto público se redujo sustancialmente en los últimos dos años, los subsidios a la energía siguen representando una erogación significativa para el Estado nacional y su reducción cobra mayor importancia en un año en el que la consolidación del superávit fiscal está condicionada por la caída en los ingresos impositivos.
En ese contexto, la carrera entre la CBT y los salarios podría incidir en la cantidad de usuarios en condiciones de beneficiarse con el SEF. Y los números de los últimos meses no son de demasiada ayuda para el Gobierno.
La carrera entre la CBT y los salarios
Al respecto, en diciembre la canasta de pobreza tuvo un incremento del 4,1% y el índice de salarios 1,6%; en enero 3,9% y 2,5%, en febrero 2,7% y 2,4% y en marzo 2,6% y 3,4%, respectivamente, en tanto en abril (mes para el que aún no se cuenta con estadísticas oficiales sobre salarios), la CBT tuvo un alza del 2,5%.
En el lapso diciembre-marzo, la CBT tuvo un alza del 14%, contra el 10,3% de los salarios, a pesar de la mejora de marzo.
De esta forma, desde la implementación del régimen del SEF, el umbral equivalente a tres canastas tuvo un incremento de $483.163,89, al pasarse de los $3.926.39,78 de diciembre de 2025 a los $4.409.303,67 de abril.