Engañado y estafado

Es jubilado, pinta cuadros para subsistir y le hicieron "el cuento del tío" con una obra de Lionel Messi

El engaño fue perpetrado por un supuesto turista español, quien además de llevarse la pintura se quedó con $60.000 de vuelto. El testimonio de Eldo, la víctima de 65 años, y el duro golpe que sufrió junto a su esposa Cristina.

Lo que parecía una de esas ventas que llegan para aliviar un mes complicado terminó convirtiéndose en una amarga estafa para una pareja de jubilados cordobeses que encontró en el arte una forma de complementar ingresos y sostener un sueño compartido.

Eldo tiene 65 años y es Licenciado en Escultura. Durante más de tres décadas trabajó como docente en los niveles primario, secundario y terciario,  donde dictaba clases de dibujo, anatomía, composición y morfología. Mientras que su esposa; Cristina, de 63 años, se desempeñó como profesora particular de pintura y, principalmente, a criar a sus seis hijos. Hace dos años decidieron abrir un atelier en el centro de Córdoba donde enseñan dibujo y pintura y exhiben sus propias obras. Allí ocurrió todo.

Un hombre que se presentó como turista español ingresó al local, se mostró interesado por varias pinturas y terminó comprando un retrato de Lionel Messi realizado por Cristina. Pagó con un supuesto billete de 100 dólares, recibió 60 mil pesos de vuelto y se marchó. Minutos después, Eldo descubrió que el dinero era falso.

"Lo que más duele no es solamente el cuadro o la plata. Duele que alguien venga con toda una historia armada, se gane tu confianza y te engañe de esa manera", contó Eldo a BAE Negocios.

La obra estaba exhibida en la vidriera del atelier, ubicado sobre Obispo Trejo al 188. Era uno de los cuadros que más llamaba la atención de quienes pasaban por el lugar. "También había obras de nuestros  alumnos. Esa persona pasó, los vio y pidió entrar para observarlos mejor", recordó Eldo.

Entre todas las obras, hubo una que captó inmediatamente la atención del visitante: un retrato de Messi pintado al óleo por Cristina. "No era una imagen de Messi levantando la Copa del Mundo ni festejando un gol. Era un retrato de perfil, donde uno podía apreciar su humanidad. Era una tela de 30 por 40 centímetros y Cristina le había puesto una corona, como si fuera un rey", describió sobre la pintura, que tenía un valor especial para la familia.

"Mi esposa es fanática de Messi. Después del Mundial de Qatar todos nos entusiasmamos con retratarlo de alguna manera. Ella había logrado una obra muy linda y le tenía mucho cariño."

Según contó Eldo, el supuesto comprador tenía alrededor de 55 años y hablaba con un marcado acento español. Su historia parecía perfectamente creíble. "Me dijo que venía del aeropuerto, que estaba alojado con su hijo en un hotel cercano y que estaba recorriendo el centro de Córdoba. Comentó que vivía en Barcelona y que admiraba muchísimo a Messi por todo lo que representaba para la ciudad y para el club", relató.

La conversación siguió durante varios minutos. El hombre aseguró que quería comprar el cuadro para sorprender a su hijo.

"Me explicó que el chico también había salido a recorrer la ciudad y que quería llevarle la pintura para que cuando regresara al hotel la encontrara como regalo. Era una historia completamente lógica. No había nada que hiciera sospechar", reconoció Eldo.

La obra tenía un valor de 80 mil pesos. Cuando llegó el momento de pagar, apareció el argumento que terminaría siendo clave para concretar la estafa. "Me dijo que no tenía pesos argentinos porque acababa de llegar y que las casas de cambio del aeropuerto estaban cerradas o abrían más tarde. Entonces sacó un billete de 100 dólares y me preguntó si podía pagar con eso", recordó.

Eldo reconoce que no tiene experiencia manejando moneda extranjera.: Yo soy docente. Toda mi vida trabajé en escuelas. No manejo dólares. Nunca tuve un billete de esa magnitud en mis manos. Mi ignorancia me jugó una mala pasada".

Pero además hubo otro factor que influyó en su decisión: la necesidad económica. "Nosotros estamos atravesando una situación complicada. Tenemos pocos alumnos y prácticamente no estamos vendiendo cuadros. Mantener abierto el atelier cuesta muchísimo. Entonces aparece una venta y uno se entusiasma".

El jubilado detalló con precisión lo que sintió en ese momento. "Hace tanto que no vendíamos una obra que me llené de ilusión. Pensé que iba a llegar a casa y decirle a Cristina: 'Mirá, el cuadro que pintaste con tanto cariño se fue con un hombre que lo valoró'. Sentí una alegría enorme."

La operación se concretó rápidamente. Eldo tomó el billete, entregó el cuadro y además devolvió alrededor de 60 mil pesos de vuelto. "El problema no fue solamente perder la pintura. También entregué dinero real. Para nosotros esos 60 mil pesos son muy importantes", admitió.

Minutos después de la venta comenzó a sentir dudas. "No sé si fue intuición o desconfianza tardía. Pero decidí acercarme a una casa de cambio para consultar", relató. 

La respuesta fue devastadora. "Cuando me dijeron que el billete era falso sentí un golpe tremendo. Ahí comprendí que me habían engañado", se lamentó.

La ilusión que había sentido unos minutos antes desapareció de inmediato.

"Me sentí mal. Sentí vergüenza, bronca y tristeza. Pensé que había sido ingenuo. Uno se pregunta por qué no revisó mejor, por qué no consultó antes."

Sin embargo, con el paso de las horas, la reflexión fue otra. "A decir verdad, uno sigue confiando en la gente. Yo no quiero dejar de confiar. Lo que pasa es que hay personas que se esconden entre los demás y aprovechan esa confianza para hacer daño", recalcó Eldo.

La estafa golpeó especialmente porque detrás del atelier existe una historia de esfuerzo familiar. "Tenemos seis hijos. Cuatro todavía viven con nosotros. Además tenemos un hijo con discapacidad que requiere mucha atención. Nuestros hijos nos ayudan muchísimo porque la jubilación sola no alcanza", explicó.

Además, la apertura del atelier había representado la concreción de un sueño postergado. "Estudiamos arte los dos, pero nunca habíamos tenido la posibilidad de compartir un proyecto. Cuando me jubilé sacamos un préstamo bancario y alquilamos este espacio. Queríamos trabajar juntos y seguir haciendo lo que nos gusta", contó.

Pero detrás de ese emprendimiento existía también otro objetivo. "Teníamos una fundación llamada Honrar la Vida, donde trabajábamos gratuitamente con chicos con discapacidad. La tuvimos que cerrar por falta de recursos. Nuestro sueño era que el taller algún día nos permitiera volver a abrir un espacio así", enfatizó Eldo.

Por eso la pérdida económica provocada por la estafa tuvo un impacto aún mayor. "No era solamente una venta. Era una pequeña ayuda para sostener todo esto que venimos construyendo".

Tras conocerse la historia, la solidaridad de la gente sorprendió a la familia: "Recibimos cientos de mensajes. Personas que no nos conocen nos escribieron para acompañarnos. Muchos querían enviarnos dinero". Sin embargo, Eldo rechazó los ofrecimientos económicos.

"Yo agradezco profundamente cada mensaje, pero soy de una generación que aprendió que las cosas se consiguen trabajando. No quiero que me regalen nada. Prefiero que la gente conozca el atelier, que venga a aprender dibujo o pintura, que valore el trabajo que hacemos."

A pesar del mal momento, el docente asegura que la experiencia también dejó una enseñanza positiva. "Este hecho me permitió comprobar que hay muchas más personas buenas que malas. Por cada individuo que busca aprovecharse, aparecieron decenas de personas dispuestas a acompañar."

Mientras tanto, la familia conserva una copia del cuadro de Messi para intentar identificarlo si vuelve a aparecer. "Lo único que pedimos es que si alguien ve una pintura de Messi de esas características sepa que fue obtenida mediante una estafa", dijo.

Y aunque el golpe todavía duele, Eldo insiste en aferrarse a aquello que siempre enseñó a sus alumnos. "Las cosas mejoran cuando uno sigue adelante. Nosotros vamos a continuar trabajando. Vamos a seguir enseñando arte, ayudando a quien podamos y tratando de cumplir nuestros sueños. Porque si uno pierde la confianza en las personas, entonces pierde mucho más que un cuadro", concluyó Eldo.

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