El cine vuelve a recuperar la alianza entre China y Corea del Sur

Luego de dos años de suspensión por temas diplomáticos

Monstrum, primer filme coreano a estrenarse en China desde 2015

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A la hora de entender qué sucede o puede suceder en el mundo de las comunicaciones y el entretenimiento -que cada vez se unen en una misma cosa- es necesario ver dos polos: los Estados Unidos y Asia, especialmente China. En el primer caso, porque las fusiones constantes de empresas de medios y de contenidos están creando una concentración inédita que afecta, dado que el negocio se ha vuelto transnacional, a todos los países, y que tarde o temprano tendrá su reflejo en otros territorios. En el segundo, porque es donde aparecen alternativas contra esa concentración, aunque implican un peso mucho mayor de la intervención estatal en todos los aspectos. Un ejemplo claro es lo que ha sucedido en el cine entre China y Corea del Sur en los últimos años. La noticia más reciente es que la película fantástica coreana Monstrum, que se estrenará en su país de origen hacia fines de este mes, consiguió un pacto de distribución en China. Parece algo menor pero la historia muestra cómo la tensión comercial y política entre China y los Estados Unidos afecta también este campo.

Hace dos años que China decidió, sin hacerlo público, de facto, dejar de estrenar películas de Corea del Sur en su territorio. No solo eso: también dejó sin efecto coproducciones e incluso producciones coreanas que estaban realizando su coproducción en China tuvieron que cancelarse y repatriar a los técnicos. La razón: la instalación en Corea del Sur del sistema antimisiles estadounidense THAAD, que los chinos veían como una "amenaza" a su seguridad. En realidad, esto eta una amenaza para Corea del Norte, y parte de la tensión que creció entre la administración Trump y la de Kim Jong-un, sostenido básicamente por China. Pero al llegar la distensión este año tras el encuentro entre el líder norcoreano y el estadounidense, las cosas cambiaron. China y Corea del Sur parecen volver a hacer negocios juntos.

Es importante, porque si bien el negocio del cine surcoreano no requiere de las audiencias chinas para ser sustentable, sí es un paso importante para alcanzar un público internacional la penetración en el mayor mercado cinematográfico del mundo, según números de hoy. Para China, es importante también contar con lazos no solo con Corea del Sur sino también con otro país con el que las tensiones han sido históricas, Japón, que es el cuarto productor mundial de películas detrás de los EE.UU., China e India. A futuro, si las tensiones políticas dejan de enrarecer los acuerdos entre los países asiáticos (algo complicado: siempre hay problemas que tienen raíces seculares), aparece el surgimiento de un enorme bloque capaz de producir audiovisual de altísima calidad por costos muy inferiores a los que tiene Hollywood. Lo que Hollywood tiene, sin embargo, son marcas, franquicias universales, fruto de ganar una batalla cultural. Pero eso, a futuro, puede revertirse. El movimiento en Asia debe ser seguido de cerca.

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