Estados Unidos e Irán no lograron un acuerdo tras más de 20 horas de negociaciones y mantendrán el diálogo
Las conversaciones en Pakistán terminaron sin avances concretos y con diferencias persistentes sobre el programa nuclear, las sanciones y el control del estrecho de Ormuz.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán concluyeron sin acuerdo tras más de 20 horas de reuniones en Islamabad, en Pakistán, en el marco de un intento por avanzar hacia un entendimiento que permita sostener el actual alto el fuego.
Pese a la falta de resultados, ambas delegaciones confirmaron que el diálogo continuará en una segunda ronda, en un contexto en el que las diferencias estructurales se mantienen sin cambios.
Un diálogo extenso sin avances concretos
Durante los encuentros, los equipos técnicos intercambiaron propuestas y documentos, pero no lograron acercar posiciones en los temas centrales.
El principal punto de conflicto sigue siendo el programa nuclear iraní, donde Washington exige garantías firmes de que Teherán no desarrollará armas atómicas, una condición que Irán rechaza en los términos actuales.
A este eje se suman las sanciones económicas, la liberación de activos iraníes y la situación en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico clave para el comercio energético global.
"Mis colegas de la delegación iraní presentaron 168 propuestas constructivas, pero la parte contraria no logró ganarse la confianza"
Falta de confianza para avanzar
Desde la delegación iraní, el jefe del equipo negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, señaló que Estados Unidos no logró generar confianza suficiente durante las conversaciones.
El funcionario afirmó que Irán presentó 168 propuestas, pero remarcó que la experiencia de conflictos previos condiciona la relación bilateral, lo que dificulta alcanzar un acuerdo inmediato.
En ese sentido, sostuvo que ahora la decisión recae en Estados Unidos, que deberá demostrar si puede cumplir con las condiciones necesarias para avanzar en un entendimiento.
Un proceso abierto y un escenario incierto
A pesar del estancamiento, las autoridades iraníes indicaron que no esperaban un acuerdo inmediato, y que el proceso requerirá nuevas instancias de negociación.
Sin embargo, el contexto sigue siendo frágil, con acusaciones cruzadas y focos de tensión en la región que ponen en duda la viabilidad de un acuerdo en el corto plazo.
En este escenario, la continuidad del diálogo aparece más como un mecanismo para sostener la tregua vigente que como una señal concreta de resolución del conflicto.
Las negociaciones se desarrollaron en Islamabad con la mediación de Pakistán y tuvieron como objetivo transformar el alto el fuego vigente por dos semanas en un acuerdo de paz duradero, en un proceso que incluyó el intercambio de documentos técnicos, la discusión sobre el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones económicas, la liberación de activos retenidos y el control del estrecho de Ormuz como punto estratégico para el comercio energético internacional.
El proceso continuará en una nueva ronda de conversaciones en los próximos días, sin que hasta el momento se haya definido una fecha concreta para el próximo encuentro.