Irán designó a un hijo de Alí Jamenei como nuevo líder supremo
El nombramiento de Mojtaba Jamenei, segundo hijo del líder asesinado, se definió entre bombardeos y represalias
La sucesión en Irán quedó definida en medio de una de las mayores escaladas militares de las últimas décadas en Oriente Medio. La Asamblea de Expertos designó a Sayyed Mojtabá Jameneí, hijo del ayatolá Alí Jameneí, como nuevo líder supremo de la República Islámica, pocos días después de la muerte de su padre durante los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Teherán.
Con 56 años, Mojtabá Jameneí se convirtió en la máxima autoridad política y religiosa del país. El cargo le otorga control sobre las principales decisiones del Estado, así como el mando directo de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, institución que amplió su poder durante los casi 37 años de liderazgo de su padre.
El nombramiento se resolvió en una sesión extraordinaria de la Asamblea de Expertos, el órgano compuesto por 88 clérigos encargado de elegir al líder supremo. El ayatolá Ahmad Alamolhoda confirmó que el proceso concluyó tras varios días de deliberaciones.
"La elección del liderazgo ya se llevó a cabo y el líder quedó determinado", afirmó el religioso.
Según informó la agencia iraní Fars, el organismo resolvió la designación tras "cuidadosos y extensos estudios" y con base en las atribuciones constitucionales que permiten elegir al máximo líder del sistema político iraní. De esta forma, Mojtabá Jameneí se convirtió en el tercer líder supremo desde la revolución islámica de 1979.
La designación ocurrió poco más de una semana después de la muerte de Alí Jameneí, durante los bombardeos lanzados por Washington y Tel Aviv en el inicio de la ofensiva militar contra Irán.
En paralelo a la transición política, el conflicto militar continuó en expansión. El Ejército israelí advirtió en su cuenta oficial en farsi que atacará a cualquier persona que asuma el liderazgo iraní o participe en el proceso de sucesión.
Desde Washington, el presidente Donald Trump también lanzó una advertencia al nuevo liderazgo iraní. En declaraciones a la cadena ABC News, el mandatario sostuvo que el futuro líder de Irán "no va a durar mucho" si no cuenta con la aprobación de Estados Unidos.
Trump insistió en que el objetivo de la ofensiva busca impedir que Teherán desarrolle armas nucleares y aseguró que su administración pretende evitar que la crisis vuelva a repetirse en los próximos años.
Mientras tanto, el impacto humanitario de la guerra siguió agravándose. El Ministerio de Salud de Irán informó que al menos 1.200 personas murieron y más de 10.000 resultaron heridas durante la primera semana de ataques estadounidenses e israelíes.
Entre las víctimas figuran 198 mujeres y numerosos menores, incluidos estudiantes que murieron durante el bombardeo de una escuela en la ciudad de Minab. Las autoridades iraníes atribuyeron el ataque a Estados Unidos, aunque el Pentágono indicó que el episodio continúa bajo investigación.
La Media Luna Roja iraní también informó que los ataques destruyeron casi 10.000 viviendas y miles de comercios, lo que profundizó la crisis humanitaria dentro del país.
Irán respondió a la ofensiva con misiles y drones dirigidos contra Israel y contra bases militares estadounidenses en distintos puntos de Oriente Medio, lo que amplió el riesgo de una guerra regional.
En Israel, el Ministerio de Salud confirmó que 1.929 personas fueron hospitalizadas desde el inicio del conflicto, mientras que varias permanecen en estado grave.