Juicio por la muerte de Maradona: foco en sus antecedentes cardíacos y en el hallazgo del hematoma subdural
Declararon un médico clínico y el cardiólogo del Sanatorio Ipensa, donde Diego fue sometido a estudios el 2 de noviembre de 2020.
La novena audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo este martes como eje los antecedentes cardíacos del exfutbolista y los estudios realizados en el Sanatorio Ipensa de La Plata, donde se detectó el hematoma subdural por el que fue operado días después en la Clínica Olivos.
La jornada se desarrolló ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, y comenzó con una demora de casi dos horas por fallas técnicas: el sistema de sonido de la sala no funcionaba debido a un problema en la consola que conecta los micrófonos.
No fue el único contratiempo: en un momento también se registraron inconvenientes con la grabación de la audiencia, lo que generó comentarios irónicos entre las partes. "Es el fantasma Makintach", bromearon algunos presentes, en referencia a la ex jueza protagonista del escándalo judicial que derivó en la nulidad del primer debate.
El médico clínico y la coordinación con Luque
Luego de superados los problemas técnicos, declaró como primer testigo Marcos Correa, médico clínico del Sanatorio Ipensa, donde Maradona fue trasladado el 2 de noviembre de 2020 para realizarse estudios generales.
Correa explicó que fue el neurocirujano Leopoldo Luque (45), uno de los principales acusados en la causa, quien coordinó la internación y la realización de una tomografía que terminó revelando el hematoma subdural crónico.
"Tuve una conversación con Luque, que era su médico de confianza, y me dijo que era un paciente con cambio en su conducta, depresivo, poca ingesta de líquido y que estaban preocupados por su salud", relató Correa ante el tribunal.
El médico también recordó un diálogo directo con Maradona antes del chequeo: "Estoy cansado de hacerme estudios médicos, siempre me sacan sangre", le dijo el exfutbolista.
Según Correa, al día siguiente el paciente se encontraba mejor orientado en tiempo y espacio. Sin embargo, al confirmarse el hematoma subdural, el sanatorio dio aviso inmediato a Luque.
En la audiencia se explicó que el neurocirujano de Ipensa, Guillermo Burry, revisó el estudio y consideró que correspondía una "conducta expectante", es decir, sin cirugía inmediata.
"Luque pensaba distinto, decía que era quirúrgico. Burry no lo veía como una cirugía de urgencia", indicó el testigo.
Y añadió: "No era una urgencia porque no había un foco neurológico como dificultad en la motricidad o una cardioinsuficiencia. Además llevaba unos días, no era reciente".
Finalmente, tras una reunión médica, se decidió que Maradona fuera trasladado el 4 de noviembre en ambulancia a la Clínica Olivos, donde fue operado esa misma noche.
Ante una pregunta del juez Gaig sobre si Luque fundamentó la operación, Correa respondió que el neurocirujano sostuvo que era por "el cambio de actitud" del paciente. "Luque se ocupaba del paciente", afirmó.
Consultado por la defensa sobre si en los estudios se observaron signos de insuficiencia cardíaca, Correa dijo que no, aunque aclaró: "Puede haber síntomas que no aparecen en el examen físico".
El cardiólogo: disfunción diastólica y medicación suspendida
El segundo testigo fue Oscar Franco, cardiólogo del Ipensa, quien explicó que conocía los antecedentes cardíacos de Maradona por hechos públicos, como el episodio ocurrido en Uruguay en enero de 2000.
Franco detalló que solicitó un ecocardiograma, una ecografía de tórax y un electrocardiograma para descartar una enfermedad coronaria, aunque aclaró que no atendió personalmente a Maradona, sino que analizó los estudios ya realizados.
Durante el interrogatorio se reprodujo un audio de Luque, en el que hacía referencia a estudios anteriores y mencionaba que en la Clínica Olivos "le dijeron que estaba bien", y que la idea era hacer controles rápidos, en el contexto de la pandemia de coronavirus.
Sin embargo, el cardiólogo sostuvo que lo que más le llamó la atención fue la presencia de disfunción diastólica, un cuadro que afecta el funcionamiento del ventrículo izquierdo.
Ante una pregunta del abogado Fernando Améndola, representante de Dalma y Gianinna Maradona, el testigo admitió que esa condición puede derivar en insuficiencia cardíaca manifiesta.
Otro punto discutido fue que en septiembre de 2020 se había determinado que Maradona tomaba medicación antihipertensiva, pero que para noviembre ya no se le estaba suministrando, según lo informado por Luque.
Franco aseguró que esa suspensión podía generar cambios "a nivel arterial y miocardio" y advirtió: "En etapas avanzadas se dan fallas cardíacas".
El momento más tenso de su declaración se produjo cuando el defensor Francisco Oneto intentó contradecirlo con bibliografía médica sobre las causas de una miocardiopatía dilatada. El testigo insistió en que un paciente puede estar asintomático y aún así tener sospechas altas de enfermedad cardíaca.
Chats entre Cosachov y Díaz y un pedido clave de la fiscalía
Sobre el cierre de la jornada, se exhibieron conversaciones entre la psiquiatra Agustina Cosachov (41) y el psicólogo Carlos Díaz (34), también imputados, en las que hacían referencia a Luque como médico de Maradona y sugerían que el paciente habría muerto por un problema cardíaco.
Además, la fiscalía solicitó incorporar por lectura el testimonio de Carlos Álvarez, un cardiólogo que atendió a Maradona en Uruguay en enero de 2000.
Según explicaron, el médico tiene 85 años, vive en su país y no puede viajar debido a una arritmia.
Los jueces dispusieron un cuarto intermedio hasta el próximo jueves para definir si aceptan el pedido.
Antes de finalizar la audiencia, se confirmó que en los próximos días volverán a declarar el psicólogo Carlos Díaz y el neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales acusados del juicio.