Ken Griffin acusó a Nueva York de castigar el éxito y amenazó con reforzar su apuesta por Miami
El dueño de Citadel cuestionó a Zohran Mamdani por un impuesto a viviendas de lujo, pero expuso el peso político de una fortuna que exige trato preferencial.
Ken Griffin eligió el escenario global del Milken Institute, en Beverly Hills, para convertir una disputa tributaria en una advertencia empresarial. El fundador y CEO de Citadel acusó al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de enviar un mensaje hostil a los ricos y deslizó que su firma podría redoblar su apuesta por Miami antes que seguir ampliando su presencia en Manhattan.
Un video, un penthouse y una frase de alto voltaje
"Mamdani está dejando muy claro que Nueva York no recibe bien el éxito", dijo Griffin durante la conferencia. La frase condensó el malestar del multimillonario con una política fiscal que apunta a propiedades de lujo cuyos dueños no viven tiempo completo en la ciudad.
El detonante fue un video que Mamdani grabó frente a una propiedad comprada por Griffin en 220 Central Park South. La operación, cerrada en 2019 por unos USD 238 millones, marcó un récord para la vivienda más cara vendida en EEUU.
"Conseguimos un impuesto a los pied-à-terre", dijo Mamdani en la grabación publicada el 15 de abril. "Es una tarifa anual sobre propiedades de lujo valuadas en más de USD 5 millones, cuyos propietarios no viven tiempo completo en la ciudad. Como este penthouse, que el CEO de hedge fund Ken Griffin compró por USD 238 millones".
Griffin calificó el video como "espeluznante y raro". También lo presentó como una señal de riesgo para la seguridad personal y mencionó que el CEO de UnitedHealthcare había sido asesinado no lejos de ese lugar. "Cualquier cosa que cree una agitación en un extremista de cualquiera de los dos lados del pasillo es una dinámica aterradora", afirmó.
La crítica fiscal y el salto a la violencia política
El empresario condenó la violencia política y vinculó su temor con episodios de alta tensión en EEUU. En ese tramo, mencionó el intento de asesinato contra el presidente Donald Trump y otros funcionarios durante una cena de medios en Washington.
"Tuve mis diferencias con el presidente Trump a lo largo de los años -también tuve muchas victorias con él-, pero la idea de que haya sobrevivido a tres intentos de asesinato es simplemente incomprensible", dijo Griffin.
La respuesta del alcalde llegó a través de Joe Calvello, su secretario de prensa. El funcionario sostuvo que Mamdani quiere que todos los neoyorquinos prosperen, incluidos los empresarios que crean empleo y sostienen a la ciudad como motor económico de EEUU.
"Eso también incluye a Ken Griffin, que es un gran empleador en nuestra ciudad y una figura poderosa en nuestra economía", dijo Calvello. Pero agregó un matiz central: "Eso no niega, sin embargo, que nuestro sistema tributario esté fundamentalmente roto".
El comunicado sostuvo que el esquema fiscal "premia la riqueza extrema mientras los trabajadores son empujados al límite" y planteó que los neoyorquinos más ricos deben aportar "su parte justa".
Citadel, Manhattan y el mensaje a Miami
La tensión no quedó limitada al video. En un correo enviado a los empleados el 23 de abril, revelado por The Wall Street Journal, el director de operaciones de Griffin planteó la posibilidad de que la firma no avanzara con un gran proyecto de construcción en Midtown para reforzar su presencia en Nueva York.
Griffin dijo en la conferencia que la decisión todavía es "un punto de discusión interna". Luego contrastó esa duda con la expansión en Florida: "Fuimos a Miami y revisamos nuestro plan de edificio para hacerlo una torre de oficinas más grande", señaló sobre una construcción de 54 pisos ya en marcha.
Al mismo tiempo, el inversor le dijo a CNBC que "probablemente avancemos con el edificio" en Nueva York. La aclaración dejó una señal menos tajante que su discurso público: Citadel no anunció una retirada de Manhattan, pero Griffin utilizó la incertidumbre sobre la obra como presión política.
El proyecto en cuestión está en 350 Park Ave. y se desarrolla junto con Vornado Realty Trust. Citadel y Citadel Securities serían los inquilinos principales, con una ocupación prevista de unos 850.000 pies cuadrados, equivalentes a casi 79.000 metros cuadrados.
Un desarrollo de USD 400 millones bajo presión
En marzo, Griffin extendió un préstamo de USD 400 millones para el proyecto. También adquirió una participación mayoritaria en una sociedad de desarrollo propuesta, según documentos financieros de Vornado.
"La demolición empezó literalmente hace días y nosotros en Vornado estamos listos para avanzar", dijo Steve Roth, presidente de la compañía, en una llamada de resultados realizada el martes. Luego agregó: "Citadel tiene que estar comprometida. Va a estar comprometida".
Analistas de Evercore ISI escribieron en una nota del martes que mantenían el optimismo sobre el desarrollo. El dato no eliminó la tensión política: Griffin expuso la obra como una carta en una disputa más amplia sobre impuestos, clima de negocios y poder urbano.
La sombra de Chicago
Griffin comparó la situación de Nueva York con su salida de Chicago, donde Citadel tuvo su sede antes de mudarse a Miami en 2022. En aquel momento, el empresario citó frustración con las políticas de Illinois y con la criminalidad en Chicago.
"Mirar lo que Mamdani acaba de hacerme a mí, y más ampliamente lo que le hace a la ciudad de Nueva York, activa el trauma que viví en Chicago", dijo.
La palabra "trauma", usada por uno de los hombres más ricos de EEUU ante una política que grava viviendas de lujo no ocupadas a tiempo completo, marcó el tono de la confrontación. Griffin habló como contribuyente señalado, como empleador de peso y como inversor capaz de mover recursos entre ciudades. Mamdani, en cambio, buscó encuadrar la discusión en la desigualdad tributaria de una ciudad donde la propiedad de elite convive con trabajadores bajo presión económica.
Impuestos, poder y literatura política
Mamdani, socialista democrático, había prometido durante su campaña aumentar impuestos a millonarios y corporaciones. Sin embargo, esos cambios dependen de la gobernadora y de los legisladores estatales, no solo del alcalde.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, que se reunió en privado con Griffin la semana pasada, ofreció apoyo reciente al plan de Mamdani para subir impuestos a segundas viviendas de lujo con el fin de cubrir el déficit presupuestario de la ciudad, después de haber mostrado escepticismo inicial.
Griffin dejó claro que su rechazo excede el video frente a su penthouse de 24.000 pies cuadrados, unos 2.230 metros cuadrados. Dijo que quiere que Citadel esté en un "estado que abrace los negocios" y acusó a Nueva York de avanzar hacia "repartos redistributivos que dejan a las personas dependientes del Gobierno para sus vidas y sus medios de subsistencia".
El cierre de su intervención tuvo forma de gesto cultural y mensaje ideológico. Griffin ofreció comprar un ejemplar de "Rebelión en la granja", de George Orwell, para cada estudiante de noveno grado de la ciudad de Nueva York. La novela es una alegoría de la Revolución Rusa y de los primeros años de la Unión Soviética.
"Alcalde Mamdani, mándeme un email, deme la dirección de entrega y los envío de inmediato", dijo Griffin. La disputa por un impuesto a propiedades de más de USD 5 millones terminó, así, en una escena de poder: un multimillonario desafió a un alcalde desde California y puso sobre la mesa edificios, mudanzas, préstamos y libros para discutir quién debe pagar la cuenta de Nueva York.