Terreno hostil

Kicillof cargó contra Milei en Córdoba y dejó señales hacia 2027

El gobernador bonaerense desembarcó en un distrito adverso, cuestionó el rumbo económico nacional y recibió apoyo sindical para una eventual candidatura.

Axel Kicillof desembarcó en Córdoba, un territorio áspero para el peronismo, con un discurso de proyección nacional y una consigna que atravesó toda la visita: confrontar con Javier Milei y empezar a construir una alternativa política para 2027.

El gobernador bonaerense inició este viernes una gira por la provincia mediterránea, la primera desde que asumió en Buenos Aires hace seis años y medio. No fue recibido por el gobernador Martín Llaryora, pero armó una agenda propia en La Falda y Cosquín, antes de cerrar la jornada con una actividad en la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de la capital provincial.

El desembarco en tierra difícil

La escala principal fue el Congreso Nacional Ordinario de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), en La Falda. Allí, Kicillof compartió escenario con Héctor Daer, titular del gremio de la Sanidad, y se mostró acompañado por dirigentes de su gabinete y por armadores cordobeses del Movimiento Derecho al Futuro.

El dato político pesa sobre la escena: Córdoba fue uno de los distritos más adversos para el peronismo en el balotaje de 2023. En esa elección, Milei venció a Sergio Massa con el 75% de los votos contra el 25% del entonces candidato de Unión por la Patria.

Kicillof llegó a ese escenario con una comitiva bonaerense integrada por Carlos Bianco, Andrés Larroque, Javier Alonso y Walter Correa. En el auditorio también estuvieron Carlos Caserio, Eduardo Di Cola y Omar Ruiz, parte del armado que impulsa la proyección nacional del gobernador.

El experimento, la catástrofe y las provincias

El discurso de Kicillof apuntó de lleno contra la política económica del Gobierno nacional. "Lo de Milei es un experimento a escala mundial, es un experimento de la ultraderecha que están llevando adelante y que fracasó", sostuvo.

El gobernador presentó al Presidente como parte de un proceso global de derecha, pero enseguida llevó la crítica al terreno provincial. "El gobierno nacional piensa que hay que asfixiar, ahogar y fundir a las provincias", afirmó.

También denunció recortes en obra pública, medicamentos, jubilaciones y programas docentes, y cuestionó la lógica de la Casa Rosada frente a las demandas federales. "Piensan que gobernar el país es andar viajando por el mundo dando conferencias", lanzó.

Según Kicillof, la caída de la recaudación y el retiro del Estado nacional golpean a provincias industriales como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. En ese tramo, también apuntó contra el sentido estructural del programa libertario. "Estamos frente a un modelo que busca modificar la correlación de fuerzas en la Argentina y transformar profundamente su estructura productiva. Han venido a vender al mejor postor las riquezas naturales de nuestro país", sostuvo.

Kicillof usó el sistema de salud como ejemplo concreto de ese traslado de costos hacia provincias y municipios.

La salud como línea de ataque

Ante delegados sindicales de todo el país, el gobernador vinculó la crisis de las prepagas y las obras sociales con una mayor presión sobre hospitales públicos, municipios y administraciones provinciales.

"Lo que creció la necesidad de atención, de medicamentos y de consultas en los hospitales públicos se ha incrementado en algunos lugares un 65%", detalló.

Kicillof sostuvo que la salud no puede quedar reducida a una prestación de mercado y convirtió ese argumento en una crítica directa al Presidente. "El problema no son los médicos ni la salud pública, el problema es Milei. Y nuestra obligación es construir una alternativa que defienda el derecho de todos los argentinos a recibir la atención que les corresponde", dijo.

El planteo incluyó otras demandas que, según describió, ya golpean las puertas de provincias y municipios: pedidos de alimentos, ayuda para alquileres y combustible. La idea que buscó instalar fue clara: el ajuste nacional no elimina los problemas, sino que los traslada hacia abajo.

Apoyo de Daer a la candidatura de Kicillof

Daer lo empujó hacia la candidatura

La visita tuvo otro componente: el respaldo explícito de FATSA a una eventual candidatura presidencial de Kicillof. El auditorio lo recibió y lo despidió con el canto "Axel presidente", una señal que el gobernador no buscó amplificar en términos formales, pero tampoco desactivó.

Daer fue más directo. "Como somos muy democráticos, esta mañana aclaraba que tu forma de ser, tu humildad, tu perspectiva y tu mirada te han llevado a que no te hayas proclamado como potencial candidato a gobernar nuestro país. Pero nosotros lo hemos debatido y creemos que sos el mejor candidato que tiene el peronismo para conducir los destinos de la Argentina", remarcó.

Kicillof evitó proclamarse candidato. Ante la consulta por 2027, sostuvo que "es prematuro pensar cuáles son las internas". Sin embargo, su discurso avanzó sobre una agenda nacional y sobre la necesidad de ordenar a la oposición frente al Gobierno libertario.

"Tenemos que comprender la gravedad del momento. Es necesario que todos los sectores que forman parte del campo popular entiendan que el problema que tenemos es grave y requiere una solución en la que no estemos discutiendo entre nosotros; debemos empezar a construir una alternativa que nos saque de acá", enfatizó.

Una señal para 2027

El gobernador bonaerense combinó cautela formal con lenguaje electoral. "A Milei le queda poco, vamos a ir a las urnas, vamos a ir con una mejor propuesta", anticipó.

En otro tramo, reforzó la idea de amplitud política. "Vamos a hablar con todo el mundo y vamos a ir a las urnas con una mejor propuesta", dijo ante los delegados de FATSA. Después amplió el mensaje con una enumeración de banderas propias del peronismo: salud, educación, trabajo argentino, cultura, universidad, derechos, Malvinas y patria.

"Vamos a defender la cultura, la universidad y a nuestros trabajadores. Vamos a defender nuestros derechos. Vamos a defender las Malvinas, vamos a defender a nuestros pibes y a nuestra patria. Yo cuento con ustedes, ustedes cuenten conmigo", afirmó.

Kicillof eligió Córdoba para una escena con riesgo político: un distrito adverso, un auditorio sindical propio, una crítica frontal a Milei y un respaldo explícito de Daer. No anunció una candidatura, pero dejó una postal de campaña en La Falda: cánticos de "Axel presidente", apoyo sindical y un discurso ordenado alrededor de lo que, según dijo, debería venir después del gobierno libertario.

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