La CIA puso en duda el acuerdo con Irán y encendió una alarma dentro del gobierno de Trump
Los servicios de inteligencia advirtieron que Teherán podría no cumplir las concesiones nucleares exigidas por Washington.
Mientras la Casa Blanca intenta presentar el reciente entendimiento con Irán como un paso decisivo para poner fin al conflicto en Medio Oriente, las propias agencias de inteligencia estadounidenses sembraron fuertes dudas sobre las verdaderas intenciones de Teherán.
Según reveló el sitio Axios, el director de la CIA, John Ratcliffe, advirtió al presidente Donald Trump y a otros altos funcionarios que la información recopilada por los servicios de inteligencia pone en cuestión la disposición de Irán a realizar las concesiones nucleares que exige Estados Unidos para alcanzar un acuerdo definitivo.
Las preocupaciones no se limitan a la CIA. De acuerdo con fuentes citadas por el medio estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, también expresaron reservas sobre el memorando de entendimiento anunciado el domingo entre Washington y Teherán.
Qué preocupa a la inteligencia de Estados Unidos
Las advertencias surgieron durante una serie de reuniones de alto nivel entre Trump y sus principales asesores, realizadas antes de que ambas partes anunciaran el principio de acuerdo.
Según las fuentes consultadas por Axios, la inteligencia estadounidense detectó contradicciones entre los mensajes que los funcionarios iraníes intercambiaban internamente y las posiciones que transmitían a los mediadores internacionales y a los negociadores norteamericanos.
"La inteligencia refleja que las intenciones iraníes no están alineadas con los compromisos asumidos en el acuerdo", aseguró una de las fuentes citadas por el portal.
Ratcliffe y Rubio consideran que esas inconsistencias generan dudas sobre la voluntad real de Irán de aceptar las restricciones nucleares que reclama Washington.
Un acuerdo que todavía deja interrogantes
Aunque el memorando de entendimiento contempla 14 puntos, el texto completo aún no fue publicado oficialmente.
Estados Unidos sostiene que Irán se comprometió a no desarrollar armas nucleares. Sin embargo, siguen sin resolverse aspectos centrales de la negociación, como el destino del uranio enriquecido acumulado por Teherán y las condiciones para futuras actividades de enriquecimiento.
Estos temas serán debatidos durante los próximos 60 días, período en el que las partes intentarán negociar un acuerdo nuclear definitivo.
El viernes está prevista una reunión en Ginebra, Suiza, entre el vicepresidente estadounidense JD Vance, los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, el presidente del Parlamento iraní Mohammed Bagher Ghalibaf, el canciller Abbas Araghchi y representantes de Pakistán y Qatar, que actúan como mediadores.
Trump apuesta al acuerdo pese a las advertencias
A pesar de las dudas planteadas por sus asesores, Trump mantiene su respaldo al entendimiento alcanzado.
Un funcionario de la Casa Blanca afirmó que el presidente escucha todas las posiciones antes de tomar una decisión, aunque remarcó que el acuerdo respeta las líneas rojas planteadas por Washington.
"Este memorando garantiza que Irán nunca podrá obtener un arma nuclear, no podrá conservar uranio altamente enriquecido y no podrá utilizar el suministro energético mundial como herramienta de presión", sostuvo.
El mandatario busca cerrar rápidamente el conflicto iniciado tras la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes, una guerra que se extendió más de lo previsto y comenzó a generar desgaste político dentro de Estados Unidos.
Las negociaciones recién comienzan
Pese al anuncio del entendimiento preliminar, los puntos más sensibles siguen sin resolverse.
El memorando establece que Irán mantendrá sin cambios su programa nuclear durante las conversaciones y que Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones ni incrementará su presencia militar en la región mientras duren las negociaciones.
Si ambas partes alcanzan un acuerdo definitivo, Washington se comprometería a retirar las fuerzas desplegadas durante el conflicto y levantar progresivamente las sanciones económicas.
Sin embargo, para muchos analistas las negociaciones se encuentran prácticamente en el mismo punto que antes del inicio de la guerra.
Mientras Trump intenta mostrar el acuerdo como un avance diplomático, en Teherán también lo presentan como una victoria política. Funcionarios iraníes sostienen que lograron resistir la presión militar de Estados Unidos y conservar buena parte de sus posiciones estratégicas.
Con las advertencias de la CIA sobre la mesa, el futuro del acuerdo dependerá ahora de las negociaciones que comenzarán en Suiza y de la capacidad de ambas partes para cerrar las diferencias que siguen abiertas sobre el programa nuclear iraní.