La dirigencia política participó del homenaje al papa Francisco
Referentes del oficialismo y la oposición participaron de la misa central por el primer aniversario de la muerte de Francisco. Hubo ausencias clave y llamados a la unidad.
La Basílica de Luján recibió este lunes a cientos de fieles y a dirigentes de distintos espacios políticos, en la misa central por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco. El acto se realizó en un contexto marcado por la tensión política y por la ausencia de figuras clave del Gobierno.
La ceremonia, organizada por la Conferencia Episcopal Argentina, tuvo como figura central al arzobispo Marcelo Colombo. Desde el altar, pidió sostener el legado del pontífice argentino en un contexto atravesado por conflictos y fragmentación. "Nos conmovió su presencia como pastor de la humanidad", afirmó, y llamó a construir "una patria de hermanos".
La imagen dentro del templo reflejó la división política. Las primeras filas estuvieron ocupadas por funcionarios del Gobierno nacional: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el ministro del Interior, Diego Santilli. En otro sector, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se ubicó junto a dirigentes del peronismo, como Eduardo "Wado" De Pedro.
Durante el saludo de la paz, uno de los momentos centrales de la liturgia, los distintos sectores evitaron cruzarse. Cada grupo intercambió el gesto solo entre los propios. La escena sintetizó en pocos segundos el clima político que atraviesa al país.
Un homenaje marcado por ausencias
La vicepresidenta Victoria Villarruel no asistió, pese a que su presencia estaba prevista. Desde su entorno informaron que eligió recordar al Papa en la Basílica María Auxiliadora, donde fue bautizado. La ausencia se sumó a la del presidente Javier Milei, quien se encuentra de viaje en Israel y evocó la figura de Francisco desde el exterior.
En paralelo, otras presencias completaron el mosaico político. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, siguió la misa desde las filas destinadas a los fieles, lejos del protocolo oficial. También participaron representantes sindicales, sociales y diplomáticos.
El legado como eje político
Más allá de las diferencias, el eje común fue la figura de Francisco y la disputa por su legado. En Luján, Kicillof participó además de un acto cultural en su honor y sostuvo que "no alcanza con recordarlo", sino que hay que "aplicar sus enseñanzas".
Desde otros sectores, resaltaron su impronta social. Cristina Álvarez Rodríguez lo definió como una referencia clave para los sectores más vulnerables, mientras que el arzobispo Jorge Eduardo Scheinig destacó su capacidad de transmitir "paz y esperanza" en un escenario global complejo.
El homenaje se replicó en distintos puntos del país. En Chubut, dirigentes petroleros reivindicaron su mirada sobre el trabajo como eje de dignidad y justicia social, en línea con una de las principales banderas del pontificado.