Datos oficiales

La economía creció 4,4% en 2025 y alcanzó un récord histórico impulsado por consumo e inversión

El Indec informó una suba del 4,4% y un nuevo máximo de actividad. El consumo privado creció 7,9% y la inversión saltó 16,4%.

El INDEC informó que la economía argentina creció 4,4% en 2025, impulsada por el avance del consumo privado (7,9%), la inversión (16,4%) y las exportaciones (7,6%), según los datos oficiales del Producto Interno Bruto (PIB). El resultado marcó un punto de inflexión tras dos años de caída y llevó el nivel de actividad a un máximo histórico en términos reales.

El organismo precisó que el PIB quedó 1,1% por encima del pico previo de 2022, lo que consolida la recuperación tras el ajuste fiscal aplicado en el inicio del actual esquema económico. El crecimiento se ubicó además como uno de los más altos de la última década, aunque todavía con diferencias marcadas entre sectores.

Qué explicó el crecimiento del PIB

El principal motor de la expansión fue el consumo privado, que explicó cerca del 70% del producto y registró una suba de 7,9% interanual. Este comportamiento resultó clave para sostener la actividad en un contexto de recomposición gradual del poder adquisitivo.

Al mismo tiempo, la formación bruta de capital fijo creció 16,4%, en el dato más alto entre los componentes de la demanda, lo que reflejó una recuperación de la inversión tras la contracción previa. Las exportaciones, por su parte, avanzaron 7,6%, apoyadas en el desempeño de sectores vinculados a recursos naturales.

En contraste, el consumo público aumentó apenas 0,2%, en línea con la política de ajuste del gasto. A su vez, las importaciones treparon 27%, lo que moderó el impacto positivo sobre el PIB por su incidencia en el cálculo final.

Sectores con crecimiento y caídas

Del lado de la oferta, el crecimiento no fue homogéneo. El INDEC registró subas en 13 de los 17 sectores, lo que muestra una recuperación extendida pero con diferencias significativas en intensidad.

El mayor dinamismo se concentró en la intermediación financiera, que creció 24,7%, seguida por la explotación de minas y canteras (8%), los hoteles y restaurantes (7,4%) y el sector agropecuario (6,2%). La construcción también mostró una recuperación, con una suba de 4,3%, luego de la fuerte caída del año anterior.

En sentido contrario, algunos sectores continuaron en retroceso. La pesca cayó 15,2%, mientras que los hogares con servicio doméstico retrocedieron 1,1%. También se observaron leves bajas en salud (-0,2%) y en la administración pública (-1%), lo que refleja el impacto del ajuste sobre ciertas áreas de servicios.

La industria manufacturera mostró un crecimiento marginal, lo que confirma que la recuperación industrial avanzó a un ritmo más lento que otros sectores.

Desaceleración en el último tramo del año

Los datos del cuarto trimestre mostraron una desaceleración en el ritmo de crecimiento. El PIB avanzó 2,1% interanual y 0,6% en términos desestacionalizados frente al trimestre previo.

En ese período, las exportaciones lideraron la suba con un 10,9% interanual, mientras que el consumo privado creció 1,7% en la comparación trimestral. En cambio, la inversión cayó 2,8% y el consumo público retrocedió 1%, lo que marcó un freno respecto de los meses anteriores.

A nivel sectorial, se repitió la lógica de crecimiento desigual. Se destacaron nuevamente la intermediación financiera, el agro y la pesca, mientras que la industria y el comercio registraron caídas, lo que expuso tensiones en el entramado productivo.

Un crecimiento con señales mixtas hacia adelante

El dato de 2025 consolidó una recuperación del nivel de actividad y ubicó al PIB en niveles récord, pero también dejó en evidencia una estructura de crecimiento heterogénea.

Los sectores vinculados a finanzas, energía y exportaciones lideraron la expansión, mientras que áreas más asociadas al mercado interno y al empleo masivo mostraron un desempeño más débil. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la calidad y sostenibilidad del crecimiento.

En este escenario, la evolución del consumo, la inversión y el empleo será determinante para sostener la expansión en 2026 y transformar la recuperación en un proceso más equilibrado.

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