"Una economía sin crédito complica la transformación", aseguró María Castiglioni
La directora de C&T señaló que el rezago de la industria y la construcción no es una condición per se para sustentar el crecimiento de la energía y la minería, pero que necesitan de apoyo crediticio para su despegue.
El perfil de crecimiento basado en sectores como la energía, la minería y el agro no implica necesariamente la postergación indefinida de otros rubros como la industria, la construcción o el comercio, pero para dar impulso a estos últimos es necesario un mayor nivel de crédito.
Así lo sostuvo la directora de la consultora C&T, María Castiglioni, quien advirtió en una entrevista con BAE Negocios sobre la tendencia en las últimas décadas de incrementos en los precios de la energía y el abaratamiento de los costos industriales.
Por otra parte, manifestó que la desinflación proseguirá en el resto de 2026 y que si bien es difícil estimar cuándo se llegar a un índice de un dígito anual, es una meta alcanzable "en algún momento".
Un contraste que viene de antes
- Es un lugar común hablar de las dos velocidades en la economía, ¿a qué se debe y por qué ese contraste?- Esas dos condiciones también existían antes, ahora se habla más porque está puesto el foco en el ritmo de crecimiento. Recordemos que la economía argentina desde 2011 prácticamente no creció y desde el segundo semestre de 2022 de hecho hubo una recesión, más allá de algún momento puntual con el plan Platita. Esto ya ha ocurrido, solo que ponemos foco en que hay sectores dentro de la industria manufacturera, la construcción y en partes del comercio que no están creciendo, algunos tuvieron una performance bastante irregular y sobre todo dificultades en último tiempo. La construcción tuvo el golpe al principio del Gobierno de Milei con la de obra pública o de infraestructura, que en principio ahora se reactivaría.
- ¿El crecimiento de esos sectores debe darse necesariamente a costa del retroceso de los otros?- No creo que necesariamente la economía tenga que ir a distintas velocidades per se y en forma permanente; sí creo que esto es parte del cambio estructural que está viviendo la economía argentina. Hay sectores que van a ser muy dinámicos y que tienen que ver con un contexto global y particular de oportunidades que tiene Argentina, como son la minería, la energía y el agro. Los precios ayudan y Argentina tiene sectores que no estuvieron aprovechados mucho tiempo y el mundo los está mirando, porque necesita fuentes de abastecimiento. Sin duda, van a ser los motores. Eso no implica que no haya otros que puedan crecer, no es que está pensado en que no crezcan, sino que el cambio de reglas en una economía sin crédito complica la transformación.El crédito es muy acotado, solo bancario de corto plazo, que es consecuencia de un sistema financiero muy chiquito después de lo que fue la abrupta y complicada salida de la convertibilidad con ruptura de contratos. No hay mercado de capitales doméstico, se estatizaron las AFJP y con esos y otros motivos la gente no ahorra en el sistema local. La clave para todo es el crédito, obviamente, y la inversión, es un proceso que está arrancando. Hay que entender las señales, si esto es transitorio o permanente, y en base a ello cómo adaptarse a ese nuevo mundo donde el mercado global es una meta y ver los nuevos sectores dinámicos es otra. Eso no es instantáneo.
- ¿No es arriesgado apostar el crecimiento a sectores atados a las variaciones de los precios internacionales?- Son sectores en los que la Argentina tiene una mayor productividad comparada. No parece ser el escenario de corto plazo que los precios vayan a bajar; de hecho, en los últimos años hubo una caída sistemática en los precios de las manufacturas. En los últimos 20 o 30 años, la tendencia es al abaratamiento del costo de la manufactura y el mayor precio de servicios y de otros bienes como energía y alimentos, más allá de que son volátiles. Tal vez en las décadas del '60 o del '70 las manufacturas se veían como el lugar donde había que invertir, era el lugar que generaba más empleo y que tenía mejores precios. Hoy, con los cambios tecnológicos en el mundo, no solo en Argentina, hay menor empleo, bajas de precios, mejoras de productividad y la tecnología ha bajado los costos.Hay que pensar en cadenas de provisión de bienes y servicios ligados a esos sectores, no necesariamente el sector primario, sino todo el entramado productivo que hay alrededor. Y está pasando con el agro: la maquinaria agrícola, las 4x4 en las que Argentina se especializó, los servicios agropecuarios. Mezclando la agricultura con la provisión de gas más barato, ya hay nuevas inversiones en urea y algunos rubros químicos derivados. La película es un poquito más grande que el sector primario.
- ¿Se puede dar por sentado que en abril comenzó el proceso de desinflación?-En C&T hacemos relevamientos de precios y estamos viendo que la inflación ya venía desacelerando la última semana de marzo, sacando el aumento de los combustibles en los demás rubros; esto se está consolidando en abril, probablemente termine en torno al 2.5%. Aún pesa el incremento de combustibles que hubo a lo largo de marzo, pero creemos que hay motivos para pensar que la inflación va a seguir bajando.Más allá del ruido de la menor demanda de dinero, también se atravesó por varios shocks puntuales como el aumento del precio de la carne, que es muy significativo en la canasta de precios al consumidor y que aportó casi medio punto de inflación cada mes durante cinco meses. Eso se frenó, como la corrección de tarifas que en algunos meses fue bastante significativa, y los combustibles en el último mes. Lo más difícil es estimar a qué velocidad va a ser esa desinflación.
- ¿Se llegará al final del mandato de Milei con una inflación de un dígito anual?- Es difícil saberlo. No es imposible, pero claramente es difícil por la indexación que hay en la mayoría de los contratos, incluso de los servicios de la economía. En una economía dolarizada, hay tantas variables en juego que torna complicado estimar con certeza el ritmo. Y también está la tarea de corregir precios relativos. De todos modos, la perspectiva es que se va a llegar a esa meta en algún momento, es un pronóstico que tienen en general hasta los consumidores.