Cambio de clima global

La guerra en Irán frena los planes de expansión de las empresas

Las compañías ajustan sus planes ante un escenario marcado por riesgos internacionales

La guerra en Irán comenzó a tener efectos concretos sobre la economía global incluso antes de consolidarse en los mercados. Según un informe de la consultora Gedeth Network, el 59,6% de las empresas que proyectaban expandirse durante 2026 vio truncadas sus expectativas de crecimiento como consecuencia directa del conflicto y su impacto en el escenario internacional.

El relevamiento, elaborado a partir de consultas a más de 50.000 compañías en 90 países, muestra un cambio en el clima de negocios.

 Antes del estallido bélico, el optimismo era dominante: apenas un 2% de las firmas anticipaba un deterioro económico. Sin embargo, la escalada de tensiones geopolíticas, junto con el aumento de los precios energéticos, modificó drásticamente ese panorama y elevó la percepción de riesgo global.

A nivel regional, América del Norte encabezaba las expectativas de crecimiento previo al conflicto, con un 66% de empresas optimistas. No obstante, la irrupción de la guerra desplazó el foco hacia factores que hasta entonces eran secundarios, como la estabilidad internacional y los costos energéticos, que pasaron a condicionar las decisiones de inversión.

El 29% de las compañías apuesta por diversificar sus mercados internacionales como forma de mitigar el impacto de los aranceles y la volatilidad global.

En términos de actividad, antes de la guerra dos de cada tres compañías proyectaban aumentar sus ventas: un 41% esperaba un crecimiento moderado y un 26% uno significativo. Solo un 6% anticipaba una caída en la facturación. 

Asia Oriental y el Pacífico lideraban el optimismo en este frente, consolidándose como las regiones con mejores perspectivas comerciales.

En el plano laboral, el escenario era más cauteloso. El 59% de las empresas planeaba mantener su plantilla sin cambios, mientras que un 29% proyectaba aumentarla y un 12% preveía recortes. Las expectativas de contratación eran más bajas en Europa, Medio Oriente y África (EMEA), donde apenas un 26% anticipaba incrementos de empleo.

Por sectores, la tecnología aparecía como el principal motor de crecimiento antes del conflicto, con el respaldo del 64% de las empresas. Le seguían la 

energía (35,5%)salud (32,9%) yservicios profesionales (24%). 

En contraste, la industria manufacturera mostraba un bajo nivel de optimismo (10,7%), afectada por los aranceles y las políticas de reindustrialización.

En este contexto, la inteligencia artificial y la digitalización se consolidaban como la principal oportunidad de crecimiento, señaladas por cerca del 60% de las compañías, incluso por encima de la expansión hacia nuevos mercados (48%).

 Sin embargo, la IA también emerge como un factor de riesgo: el 19,2% de las empresas la identifica como una amenaza, en un entorno donde las preocupaciones regulatorias (34%) y la inestabilidad internacional (52%) dominan la agenda.

Frente a este escenario, las estrategias empresariales comienzan a reconfigurarse. El 29% de las compañías apuesta por diversificar sus mercados internacionales como forma de mitigar el impacto de los aranceles y la volatilidad global. En este punto, las empresas americanas se muestran menos orientadas al exterior (25%) y más inclinadas a fortalecer sus mercados internos.

Esta nota habla de: